martes, 18 de octubre de 2011

Historia. La revolución de Asturias de 1934.

Dentro de que la República Española no resolvió los problemas de los españoles de la época, tuvo el dudoso honor de ir creando otros adicionales donde no los había. En mil novecientos treinta y cuatro, en la cuenca minera asturiana estalla la revolución, de manos de las diferentes fuerzas de izquierda. El objetivo, para el cual se coordinaron con precisión fue dar un golpe de mano encuadrándose en unmovimiento a nivel nacional. El objetivo abolir la República y el régimen de mil novecientos treinta y uno y establecer, cómo no podía ser de otro modo, un Estado socialista, o lo que se podría denominar, la dictadura del proletariado. Para que luego digamos de demócratas.

Uníos Hermanos Proletarios.

La República, horroroso error en el que caimos por segunda vez en el pasado siglo XX, dió en sacar lo que los españoles más llevamos dentro. Nuestro natural cainismo. De hecho el único sistema político que nos sirve es la monarquía por cuanto el arbitro, el Rey no lo elegimos nosotros. En ese engendro republicano al que España repele cómo el aceite al agua quedó demostrado que la izquierda no aceptaría un gobierno y jefatura de estado de derechas y a la inversa. La UHP fue la respuesta coordinada a ese gobierno. Un gobierno demasiado moderado al estilo de Indalecio Prieto. La respuesta, radical en línea con el concepto revolucionario de Largo Caballero aglutinó las fuerzas de la Confederación Nacional del Trabajo y UGT, muy proclives a las alianzas de izquierdas, viculando el acuerdo a la FSA que lo vió estupendamente. Se crea así un frente izquierdista de respuesta al que más tarde se uniria el PCE, el BOC, la Izquierda Comunista y en súma todo lo de izquierdas que hubiera en la zona.

Armas y dinamita para parar un tren.

Hablamos de una cuenca minera y una zona con abundancia de fábricas de armas.. Por narices el explosivo estaba presente, era abundante y estaba a mano. No fue algo al azar. La revolución había sido programada y estudiada hasta el más mínimo detalle. Se declaró la República Socialista Asturiana y acto seguido, en previsible jolgorio revolucionario se empezó a tomar todo lo que oliera a oficial. Consistorios cuartelillos, iglesias, todo fue cayendo bajo el control de los sublevados, así cómo la Trubia y la Vega, fábircas repeletas de armamento. Diez días después un ejercito coordinado, motivado y fomrado por más de treintamil milicianos formaban un ejército que, en general, tuvo consideración con lo que iban encontrando, si bien donde había resistencia aplicaban la fuerza sin rubor.

Desde Madrid veían, desconcertados, cómo el tema se iba yendo poquito a poco de las manos. A dos años vista de una Guerra Civil provocada y resuelta por los militares profesionales del Ejército de África, otra Guerra Civil de signo contrario, izquierda sobre izquierda se cernía desde los montes asturianos. Madrid no sospechaba en ese momento que, desde Mieres una marcha podría salir en cualquier momento con rumbo a la capital de España. Gil-Robles comunica a Lerroux que no se fía ni un poquito de Carlos Masquelet Lacaci, jefe del estado mayor. Llama entonces a Godeg y a Franco. Conocedores ambos del tema en Asturias en la que ya las habían visto venir en la Revolución del diecisiete y sabiendo que aquello no es un paseo militar dan su opinión. La cosa va a estar cruda y lo mejor es curarse en salud metiendo en ese fangal a la Legión y las Fuerzas Regulares.
Leña al miliciano que es de carne.

El gobierno no se pensó demasiado la porpuesta y aprieta el acelerador. A Diego Hidalgo, radical, miembro del gobierno en la cartera de la Guerra le parece estupendo. Precisa de fuerzas profesionales, que no se amedrente ante los mineros que se comían vivo lo que encontraban y que no fueran penínsulares. Las muertes en combate hay que justificarlas y claro, los moros tampoco son muy familiares que se digan. La propuesta queda pues aprobada en el convencimiento de que podrán ocultar las masacres que de seguro se iban a suceder en la medida de lo posible. Además estaba el factor psicológico. La población en general sabía que a las tropas regulares indígenas se les daba carta blanca para asesinar, torturar y violar lo que se encontraran de por medio, de ahí su efectividad.

Las acciones fueronparticularmente cruentas en los choques entre ambos ejércitos. Los daños fueron extensos y cuantiosos. La Cámara Santa de la Catedral, por ejemplo fue dinamitada, perdiéndose muchos fondos y reliquias almacenados en ella desde los tiempos en que Oviedo era corte y obtenidos en las refriegas con los árabes. El Teatro Campoamor fue dañado al igual que la Universidad, en la que se perdieron innumerables e importantes fondos históricos que no se puedieron recuperar. En cuanto a edificios religiosos, desde Gijón a Sama de Langreo se sucedieron por lo general y sin distinción.

Las acciones a cargo del general Eduardo López Ochoa en conjunción con los legionarios del coronel Yagüe tardaron muy poco en liberar Oviedo con apoyo de la aviación. Los combates, durísimos redujeron a escombro todo lo que quedó en medio de los contendientes en la liberación y apoyo a las tropas acantonadas en la capital asturiana. Cómo sería de esperar, la represión posterior a la acción militar y fin de la revolución en Asturias fue durísima. 

Comunismo libertario made in Asturias.

Particularmente en Gijon y el barrio de la Felguera se dieron algunas muestras de comunismo libertario. Siguiendo siempre los postulados de la CNT se procedió a regularizar un sistema de convivencia comunitario. Se socializó la riqueza, se abolió todo atisbo de autoridad y el capitalismo pasó a la historia. Ésto sucedería en el Barrio del Llano y se establecería un sistema parecido al del barrio de la Felguera, estableciendo un comité de Abastos sobre el cual recaía la responsabilidad de distribuir, por calles, el pan y controlar la cantidad de harina. Todo ello en un sistema de limitación parcial del territorio pues, en ningún momento los rebeldes llegaron a controlar la ciudad.


Penas y fin de la Revolución.

La Revolución de Asturias se enmarcó entre el 5 el 19 de octubre. Se dió en todo el país pero fue donde, junto con Cataluña, tuvo más virulencia. Se considera que la Revolución de mil novecientos treinta y cuatro sería un paso previo a la Guerra Civil Española por cuanto polarizó aún más los bandos crendo un abismo insondable entre fuerzas deizquierda y conservadores. Se condenarían a muerte a veintitrés personas, si bien Alcalá-Zamora conmutó veintiuna de esas penas quedando condenados a muerte un sargento, Vázquez que había mandado a treinta y dos guardias civiles a la muerte de un bombazo en un camión y Jesus Argüelles Fernández "Pichalatu" en calidad de jefe revolucionario.

La Revolución de mil novecientos treinta y cuatro fue un ejemplo claro de lo que las izquierdas hacían cuando no gobernaban. Incitar y crispar y, en éste caso llamar a la rebelión que fue cruelmente reprimida. Las fuerzas políticas gobernantes, encuadradas en la CEDA verían así sobrepasada su capacidad de liderazgo ante una pléyade de organizaciones izquierdistas que, ante la legalidad vigente en manos de los conservadores, darian lugar a una cruenta revolución, preludio de lo que sería la Guerra Civil Española.


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15 comentarios:

Lobo Solitario dijo...

Algo de esto debería saber el abuelito "incorrupto" del señor Zapatero, que alguna andanza tenía hecha pro Asturias...

CAPITAN TRUENO dijo...

Cuanta pobre gente muerta para mayor gloria de los socialistas y desgracia de sus familias.

Zorrete dijo...

Parece mentira que entonces no aprendieran la lección y que siguieran y siguieran. Lo pero es que siguen igual hoy día. Ni olvidan, ni aprenden, ni perdonan.
Saluditos.

C S Peinado dijo...

Ya lo ves Lobo Solitario,todo tiene su razón de ser y de aquellos polvos sucialistas vienen éstos lodos. Por entonces destruir el orden establecido era prioritario cumpliendo la máxima de o conmigo o contra mi.

C S Peinado dijo...

Capitan Trueno:

Tanta cómo a posteriori moririan en los regímenes comunistas a lo largo y anche del planeta. Cien millones de almas que se dejaron la piel por lo que significaba la parida mental de Carlitos Marx.

C S Peinado dijo...

Son de pión fijo Zorrete. Sólo piensan en trincar. El poder, el dinero, lo que sea. En mi pueblo sin ir más lejos la alcaldesa, sisniestra, claro, está en el cargo no por su voluntad, sino por la promesa de una plaza cómo diputada en la Diputación. Huelga decir que tenemos aquí una Stalin rubia a la que todos queremos muchísimo... Pero lo más lejos posible.

Un saludo.

Helio dijo...

La izquierda republicana no ganaba elecciones con la palabra, echaba a la gente a las calles cometiendo todo tipo de tropelías y el lema de algunos dirigentes en las campañas era o ellos o nadie, por las buenas o por las malas.
Saludos.

C S Peinado dijo...

Así era y así, por desgracia sigue siendo. No hay ninguna ideología más autoritaria que la izquierda, pues desde el control del estado se pretende tener bajo el ala al ciudadano, las empresas y por supuesto la mente de todos los que se encuentran bajo el yugo de los mismos.

Un saludo.

José Antonio del Pozo dijo...

buena crónica: cuando no ganan en las urnas, apelan a la calle, el Poder y la democracia les pertenece
saludos blogueros

Natalia Pastor dijo...

Ese es un pensamiento que la izquierda -incluso hoy en dia-, mantiene ; "si no ganamos en las urnas, ganaremos en la calle".

En las últimas manifestaciones de indignados perroflautas, se han leido pancartas en ese sentido, que confirman lo que nos espera a partir del 20N, en cuanto Rajoy ponga un pie en Moncloa.

Van a incendiar la calle con huelgas, manifestaciones, perroflautadas como las de Sol y todo tipo de piedras en el camino de la recuperación.

Candela dijo...

Interesante lectura, siempre viene bien recordar la historia, pero la historia de verdad aunque en España la izquierda nunca aprende, ni siquiera a disimular, como en otros paises.

Y aquí estamos, en pleno siglo XXI, soportando aún a esos rancios y soportando soflamas como "ardereis como en el 36" y otras lindezas. Los 15M han ocupado un teatro de Madrid, previamente han roto las instalaciones y la policía no ha movido un dedo.

Menos mal que no van armados.

C S Peinado dijo...

Jose Antonio, es una ideología totalmente absorvente por cuanto tiene un componente por el cual o eres o no eres, sin ambages ni medias tintas. Exige tal compromiso que al final tu mente es su mente y sus objetivos los de aquellos que comulgan con el carnet socialista.

A mi que no me busquen y por supuesto pienso ir descubriendo todas esas lindezas de estos adalices de la democracia.

C S Peinado dijo...

Son especialistas en ello Natalia. Especialistas en la manipulación, en el "tu más", en la crispación, el pasarse por el arco del triunfo las leyes y por supuesto, tal y cómo vemos, quedar impunes, vía simpatías de las altas esferas en todo cuanto hacen.

Gracias a Dios, y eso se percibe en un descontento general, ellos, los acólitos sindicalistas que los jalonan y todo aquello que huela a izmierda se va degradando cómo excremento orgánico que es. Lo único que en contraposición con cualquier abono, éstos secan todo lo que tocan.

C S Peinado dijo...

De todos modos Candela, esa gente no tiene narices para hacer nada que no sea provocar. En una verdadera situación de control policial no acudiría ni el tato. Son movimientos muy politizados y por supuesto, muy vinculados a la izquierda, que controla sus movimientos y ejerce una sinergia tal que puedan controlar los efectos de la manifestación, las acampadas y asambleas de modo que la Polícia esté quietecita mientras ellos se ríen de todos los demás.

UN ANONIMO dijo...

En esos años había problemas en todos lados, pues os quiero recordar que el mundo estaba en otra gran crisis ¿Es que España se mantuvo al margen de esta crisis? Todos los trabajadores lo que quieren es poder vivir dignamente y es sabido que los mineros antes no estaban bien. Claro que la República cometió fallos no es normal. Pero con esto lo único que alimentas es el régimen que vino después, que ahí sí que se cometieron desmanes y ninguno dice nada.

Darle Caña a ésto: