lunes, 24 de octubre de 2011

De enseñas españolas...

Si hay algo que distinga a un país,  a parte de las ciento y una mil cosas que se hacen en él, ya sean culturales, sociales o políticas, eso es su bandera. La Bandera es la esencia de un país. Emociona verla izarse entre los acordes del Himno nacional. Emociona besarla cómo simbolo de adhesión al ideal que representa. Su adoración dignifica al ciudadano y lo consagra al servicio de la entidad superior que se ve impresa en sus colores. Ver ondear la Bandera debe de ser motivo de estímulo y de integración. La Bandera es el espíritu que cada uno llevamos dentro y con el que nos identificamos. Esto para mi, es lo que significa un trapo de colorines no muy distinto a cualquier otro tipo de trapo que pende de un palo en edificios oficiales. En particular esto significa para mí la Bandera de España.

Banderita tu eres roja...

Nunca hay que confundir la Bandera, simbolo inalienable del país, con las armas que porta, que pueden simbolizar a una república, una dictadura o un reino. Las armas, ésto es, el escudo, pueden cambiar con el tiempo o incluso desaparecer, pero la bandera suele permanecer, al menos en lo que respecta a nuestro pais y con alguna escasa excepción en que alguna banda se ensancha, otra se estrecha y la de abajo cambia de color. Nada es perfecto.

Corría el caluroso día veintiocho de Mayo de mil setecientos ochenta y cinco cuando el mejor alcalde de Madrid, Carlos III, dotaba a la Marina de Guerra Española, la Real Armada,  de su primera enseña totalmente diferenciable. Hasta entonces la bandera que identificaba a nuestra flota, que no a nuestro país (haciendo un inciso, cada unidad militar solía tener una propia distinta del resto, coincidiendo únicamente en las armas que portara la misma y que solía ser la del monarca reinante), no se diferenciaba mucho de otras usadas por los buques de países gobernados por Borbones. Éstas banderas eran de color blanco y portaban las armas del monarca de cada país. En nuestro caso blanca, con la cruz de Borgoña y las armas de Carlos el Tercero. La cosa tenía cachondeo pues por muy buen vigía que tu fueras a ver cómo distinguias, a tres millas si el escudo que llevaba el puñetero barco que escoraba a babor con sus cañones relucientes y en posición de ataque, era propio o francés, nápolitano, toscano, de Parma o de Sicilia. Era todo un follón y cómo no las tenías todas contigo pues a dar la voz de alarma y esperar acontecimientos. No fuera que el tipo no fuera español y te pillara en bragas.

Cuestión de cruces.

Antes de ésto, todo era más simple. Veias venir unos tíos con cara de mala hostia y un trapo blanco con una "x" cómo en las quinielas y ya sabias que te había tocado el gordo. O lo que es lo mismo, que te iban a meter la pica por donde no te daba el Sol. aunque en el Imperio no se pusiera. Eran las armas de Borgoña bajo la cual conquistamos el mundo. Nuestros Galeones cruzaron los oceános portándola orgullosos. Los gloriosos Tercios Españoles hicieron flamear ésta bandera en todas la batallas en las que participaron. La Cruz de San Andrés, que componía el blasón, simbolizaba los dos leños sobre los que el santo fue martirizado en Patrás. Era un aspa de color rojo que representaba los nudos en el lugar en que habían sifo cortadas sus ramas, con sus picos hacía arriba. No deja de ser curioso que su procedencia fuera, cómo la actual bandera, de origen gabacho. Digo la actual y que nadie se me mosqueé porque Carlos Tercero era Borbón y cómo tal de procedencia gabacha.

Y es que inicialmente la Cruz de San Andrés la blandian los Borgoñones. Se les ocurrió durante la Guerra de los Cien años, ya que el patrón de Borgoña era este santo. Juan Sin Miedo la introdujo y después el guaperas de Felipe el Hermoso que la traía cómo emblema de su guardia, borgoñona, la introdujo cómo enseña real. No debió gustar mucho en la corte, pero quedó en sustitución de las armas de Castilla y Aragón. Éstas que, en tiempos de los Católicos Jerifaltes Isabel y Fernando, Tanto monta, Monta tanto, eran la enseña del aún incompleto puzzle español.

Cruces de paño blanco.

Después, el aspa se actualizó, como diriamos ahora. Estuvo invariable hasta mil setecientos uno, fecha en que el pelele de Felipe V la cambió por el paño blanco con sus armas personales. En mi opinión una cagada, pues se daba carpetazo a dos siglos de gloriosa tradición militar en la que se había conquistado un cuarto del planeta bajo esa enseña. Pero no sufrais, amiguetes, el aspa pervivió. Primero como contrapunto a las armas de los Reyes. Tradición que se conserva en los estandartes de Juan Carlos y de Felipe. Luego la pudimos ver a posteriori cómo señal distintiva en el Bando Nacional durante el mando del General Franki Franco. En la actualidad como soporte de los distintivos de las Fuerzas aArmadas Españolas y símbolo en los timones de dirección de las aeronaves de combate. Curiosamente se conserva tambien en alguno de los monumentos que nos afanaron los gringos, cómo el Castillo de el Morro de San Juan de Puerto Rico.

Roja y gualda y no hay más.

Pero cómo decia al comienzo, el pañito blanco de las narices suponía un follón de agarrate y no te menees. Tenía menos futuro que una república en España. Viéndo que era un quebranto el tercer carlos tuvo la genial idea de convocar un concurso para ver que se podía hacer. De doce pretendidos intentos eligió dos. Uno para la marina de guerra, que es el que conocemos actualmente y otro para la marina mercante que consistia en un paño amarillo con dos franjas rojas longitudinales. Una bandera mas chula que el punteras. Roja y Gualda, que es un amarillo asi como suciete. Carlitos lo dejó así refrendado:

Para evitar los inconvenientes y perjuicios que ha hecho ver la experiencia puede ocasionar la Bandera Nacional de que usa Mi Armada Naval y demás Embarcaciones Españolas, equivocándose a largas distancias ó con vientos calmosos con la de otras Naciones, he resuelto que en adelante usen mis Buques de guerra de Bandera dividida a lo largo en tres listas, de las cuales la alta y la baja sean encarnadas y del ancho cada una de la cuarta parte del total, y la de enmedio, amarilla, colocándose en ésta el Escudo de mis Reales Armas, reducido a los dos quarteles de Castilla y León, con la Corona Real encima; y el Gallardete en las mismas tres listas y el Escudo a lo largo, sobre Quadrado amarillo en la parte superior. Y que las demás Embarcaciones usen, sin Escudo, los mismo colores, debiendo ser la lista de enmedio amarilla y del ancho de la tercera parte de la bandera, y cada una de las partes dividida en dos partes iguales encarnada y amarilla alternativamente, todo con arreglo al adjunto diseño. No podrá usarse de otros Pavellones en los Mares del Norte por lo respectivo a Europa hasta el paralelo de Tenerife en el Oceáno, y en el Mediterráneo desde el primero de año de mil setecientos ochenta y seis; en la América Septentrional desde principio de julio siguiente; y en los demás Mares desde primero del año mil setecientos ochenta y siete. Tendréislo entendido para su cumplimiento.

Señalado de mano de S.M. En Aranjuez, a veinte y ocho de Mayo de mil setecientos ochenta y cinco.
Vamos que lo dejaba clarito con el agua, bien descrito para que no hubiera fallos ni confusiones ni nada de nada. Que no pillara el un barco con otro pabellón porque sino al capitán le iban a colgar de los juenetes en la verga mayor. El pabellón nos fue dado por el Rey cómo nos fue dada la Marcha Granadera, germen de nuestro actual himno nacional y del que hablare en otra ocasión. Ese fue uno de los mejores Reyes que estuvo España y quizás el primero que nos infundió cierto orgullo nacional, quebrantado vilmente por sus sucesores.

De la Armada al Ejército y de ahí... al infinito.

El caso es que el tiempo fue andando y la bandera fue cogiendo impulso. En mil setecientos noventa y tres se vió que la enseña molaba bastante y se ordenó, que pendiera, de ordenanza en todas las fortificaciones y puertos, lo cual la avalaba cómo futura enseña nacional si bien seguía siendo aún el pabellón de la Real Armada. El logro que afianzaba la bandera como enseña nacional fue la Ordenanza de mil ochocientos cuarenta y trés dada por Su Majestad Isabel II por la cual sustituía las banderas de cada unidad que variaba según las mismas cómo dije anteriormente, adoptándose el diseño de Carlos III y convirtiéndose, de facto, en la nueva enseña nacional, por lo que cómo bandera es bastante reciente ya que en dos mil trece cumplira ciento sesenta años. hay que hacer la diferenciación oportuna, de mil setecientos ochenta y cinco la bandera existió cómo pabellón de la Marina. En mil ochocientos cuarenta y trés y con motivo de su adopción por el Ejército de Tierra se constituye en enseña nacional.

La Bandera de España ha permanecido inalterable durante todo este tiempo. Unicamente ha ido variando el escudo que portaba y del que ya hablaré en su momento. Variaban los cuarteles, el escudo, con o sin columnas, con o sin corona real, con o sin corona mural. La bandera, sin embargo, continuó siendo la Rojigualda a excepción del corto periodo de cinco años anterior a la Guerra Civil. Durante el mismo y sin ningún rigor histórico y con dudoso gusto vió sustituida su banda encarnada inferior por otra morada. Según se decía representaba a los comuneros de Castilla que portaban una bandera morada durante su sublevación a principios del Reinado de Carlos I. Luego resultó que los comuneros no habian portado una bandera con ese color y resultó más un intento por modificar el caracter monárquico de la enseña y respaldarla de cierto rigor histórico, por otro lado infundado, que otra cosa.

Genio y figura por su hermosura.

Yo, por si acaso, seguiré gustando de nuestra bandera de toda la vida. Una enseña visible en lontananza, con fuerta y carácter de siglos. Trapo que enarbola los dos cimientos que hicieron grande al Imperio Español. Por un lado la sangre de los héroes que lo forjaron y por otro el oro que traían los buques que la enarbolaban desde La Habana hasta Cádiz. Cómo dice la copla: Banderita tu eres roja/Banderita tu eres Gualda/llevas sangres llevas oro/en el fondo de tu alma...
 
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18 comentarios:

Wittmann dijo...

Buenas C S Peinado.

Entretenido repaso a la historia de nuestra enseña. La pena es que, pese a su profunda raigambre histórica, aun hoy se intente hacer pesar en la sociedad española el desprecio hacia la misma a cualquier cosa. No se trata sólo de cosa de nacionalismos sino que también se está fomentando una educación en la que no se enseña no lo que representa ni el tributo que se le debe a la Rojigualda.

Por lo demás, cabe aclarar que la bandera de la franja morada sí tiene los entresijos históricos que apuntas. De hecho, intentó ser adoptada en la I República, sólo que el Real Decreto por la que se adoptaba como enseña nacional, no llegó a entrar en vigor por la caída de aquel régimen. La franja morada tiene una historia más bien peculiar que me voy a permitir resumir aquí. Los gobernantes republicanos se afanaron en diferenciar la bandera española de la catalana, cuyo colorido era idéntico. Para ello acudieron a cierto museo leonés donde las enseñas de los comuneros (a saber, de color rojo) eran guardadas y de las que tomaron su color para instaurarlo en la bandera. El problema es que ignoraron que los 300 años y pico pasados habían afectado al "rojo comunero" para convertirlo en un morado apagado y, sin saberlo, tomaron tal color para la bandera que luego aprobaría la II República.

Y es así que, curiosamente, en manifestaciones de todo tipo, los contrarios a la España unida, al poder centralizado y favorables a la fragmentación nacional enarbolan la bandera republicana con ahínco, ignorantes de que el color que la distingue representa todo aquello que ellos desprecian.

Un saludo.

Viriato dijo...

Gran entrada Peinado. Y gran aclaración de Wittmann, ese detalle del rojo desgastado me lo apunto jeje.

Lobo Solitario dijo...

Tu lo has dicho: EL trapito es sobre todo y por encima de todo el símbolo que resume la Nación. Poco importa que sea este o aquel, de este color o del otro (tampoco es cuestion de cambiar cada 2x3, que andamos flojos de memoria) lo que importa es lo que representa.
Quizás deberíamos copiar algo de los americanos, que ondean su enseña en todos los centros oficiales y eventos de alguna importancia

Zorrete dijo...

A mucha gente le metieron en la cabeza que esta es la bandera de Franco, del bando Nacional etc., como dice wittmann, la morada no representa para nada unos valores republicanos. Pero eso a ellos les da igual, odian a España porque saben que mientras que siga existiendo como tal no triunfaran al modo totalitario que ellos quisieran.
Saluditos.

Lorenzo "el Retronauta" dijo...

Interesante entrada sobre el origen de nuestras banderas. De algunas cosas no tenía ni idea.
Saludos!

José Antonio del Pozo dijo...

interesante, yes.
saludos blogueros

Maribeluca dijo...

Por eso lo primero que hacen ciertos malnacidos es pisotearla y quemarla.
Yo siento una emoción casi indefinible cuando veo ondear esa tan grande en Colón presidiendo las numerosas muestras de "rebelión cívica" de los últimos tiempos.

Me parece que el rojerío de aquello de los comuneros tampoco se enteró demasiado bien...

Saludos

C S Peinado dijo...

Eso es cierto Wittmann, por lo visto las banderas comuneras estaban impregnadas de sangre y al secarse la misma y degradarse con el tiempo fue tomando un color lila o morado. De ahí la confusión.

Lo único que tenían que haber hecho es leer las crónicas de la época, pero visto lo visto dudo que no tan siquiera supieran leer.

C S Peinado dijo...

Gracias Viriato, tendré que modificar el artículo e insertar ese apunte junto con la curiosidad de que, contrario a lo que se cree, la bandera franquista si es legal según la constitución, la cual describe la bandera pero no el escudo.

La de la República, obviamente no es legal y por la misma regla de trés. completamente anticonstitucional.

C S Peinado dijo...

Sería lo propio Lobo, lo que sucede es que la cuestión patriotera se ha solapado con la cuestión fascista desde la pérdida de las colonias.

Así, se da la siguiente equivalencia:
Bandera + Sentimiento Español = Fascista. No mola. Mientras no cambiemos mentalidades, demos a conocer tooooodo lo que jalona nuestra historia y la peña no asocie antiespañol con lo mejor del mundo no habremos hecho nada.

Asi que ya sabeís, todos a descubrir España ipso facta.

C S Peinado dijo...

Lo gracioso Zorrete es que sin España no hay nada, no se puede fracturar todo eternamente y vivir en un metro cuadrado.

Esto me trae a la memoria una discusión de un chaval aranés con Pilar Rahola, la cual veía bien que Cataluña se independizara de España pero no que el Valle de Arán hiciera lo propio de Cataluña.

Creo yo que todo es dar por saco sin razón por dar por culo. Sin más.

C S Peinado dijo...

Pues ya ves Lorenzo, y algunas son de tu índole, más viejas que el Mundo. Espero seguir sorprendiéndote, sino te aburro antes, con más cosas de nuestro mundillo Hispano en general y español en particular.

Candela dijo...

Lo del origen del color de la bandera de los comuneros me ha dado una mala idea, pero no lo digo por preservar la salud de tu blog.

Además, da lo mismo, la progresía utiliza el lila para recordarnos a todos los que vemos en nuestra bandera un símbolo de nuestra patria y de nuestra unión, que somos unos fachas. Lo malo es que mucha gente se acompleja y así, poco a poco, vamos cediendo a la estupidez de lo politicamente correcto.

Haces bien dando este repaso sobre nuestros símbolos y, por último, es penoso que seamos el único país del mundo con este problema porque no tenemos ningún motivo para avergonzarnos de nuestra historia.

Saludos CS.
:)

Memoria residual dijo...

Gran articulo, si señor. Y lo de la bandera republicana no lo acabo de entender. ¿Por que no se puede ser republicano y defender la bandera española de simepre.?

Saludos y nos seguimos leyendo.

C S Peinado dijo...

Interesante y necesario Jose Antonio, nunca debemos recordar de donde venimos porque sino es imposible saber donde vamos. En la historia de España se da la misma circunstancia, al final siempre terminamos tropezando en la misma piedra.

Gracias por escribir.

C S Peinado dijo...

Es fácil quemar un trapo si aquellos a los que representa no se indignan ni ponen el grito en el cielo cada vez que la sagrada enseña es arrojada a la impureza y el fuego, Maribeluca.

Yo, que he sido militar, que he andado entre los muros cargados de Historia de el Pardo y el Palacio Real, que he jurado bandera y he podido contemplar sus mil variantes desde que España es España me duelo cada vez que algo así copa la actualidad.

Muchos diran que sólo es tela. Que sólo es un trapo de colorines. La ignorancia en ese sentido es hiriente, por cuando miles, millones de españoles han mierto, a lo largo de la Historia, por defender lo que significa ese trapo y lo que representa.

C S Peinado dijo...

Yo no pienso rendirme en ese parecer Candela. España es lo más importante y su símbolo primordial es la bandera. La rojigualda es la esencia del pueblo español y el que no la sienta así, obviamente, no puede considerarse tal.

Ni siquiera los republicanos. Pues pienso que sino fueron capaces de aguantar un gobierno de derecha con la CEDA, malamente podrían ser adalices de la libertad, las derechos fundamentales y la democracia.

Rojo y gualda, no hay más y el que no se emocione viendo esos colores, ain, mal camino lleva.

C S Peinado dijo...

De hecho Memoria Residual, durante la Primera República la bandera era la nacional rojigualda con el escudo de España sin el excusón de los Borbones y la corona mural.

El hecho de que exista una brecha tan enorme viene del hecho de que Franco adoptara la rojigualda. Cosa lógica por otro lado pues el Ejército Nacional comenzó la Guerra Civil bajo la bandera tricolor, cambiando al poco para facilitar la identificación de sus propias tropas.

¿Se puede ser republicano bajo la bandera actual? Yo creo que es cuestión de respetar la legalidad vigente. Lo que si es cierto es que el republicanismo nunca ha calado en la sociedad española por cuanto nuestro carácteristico cainismo precisa de un arbitro supremo que, bajo ningún concepto puede ostentar ideología, de ahí que el sistema monarquico sea, de lejos, el más apropiado, por necesidad, para España.

Darle Caña a ésto: