sábado, 24 de diciembre de 2011

Feliz Navidad.

Quedan pocos días para que el vetusto dos mil once pase a mejor vida y el nefando, por la mala fama que ya trae consigo dos mil doce ocupe su lugar. Yo soy de la opinión de que  no es el tiempo el que pasa sino nosotros, los seres humanos, aquellos que, con nuestro razocinio hemos puesto puertas al campo y creado sistemas de medición del lapso temporal que acomete el nacmiento y nos lleva inevitablemente al óbito. No es cuestión baladí, pues es la Navidad un periodo en que, celebrando la pagana fiesta del Sol Invicto o solsticio de invierno acometemos de igual modo la rememoración del nacimiento de Jesus, el hijo del Dios cristiano que tanto nos demonizan desde las altas cumbres progres mientras les abren de par en par las puertas a otras confesiones mucho más progres cómo el Islam, cuya mejor celebración es el Ramadán, tienen un único profeta que además fue pederasta y la mujer viene a estar a la misma altura que un coco o cagarrutilla de cabra, de esa que cuidan en las montañas del Atlas.

Tiempo de concordia.

Pero dejando de lado esas pequeas memeces por las que el sucialismo, tiempo hace que no lo menciono, ha dejado a España convertida en un erial a nivel de sus propias tradiciones, historia y religión, es éste un tiempo que, a ciencia cierta no se sí la siniestra celebrará en su fuero interno. Ellos deben de celebrar no el nacimiento del Niño Dios, sino la llegada del niño Lenin, el advenimiento de Stalin que celebraría la navidad enviando a cienmil desgraciados al Gulag o el nacimiento del forúnculo de Mao, que no contento con masacrar a su población los condenó al infierno en tierra que supone ser un vendido del sucialismo comunista. No hablaré de otros envidiables profetas de la destrucción cómo los Jemeres Rojos, los Castro o el fallecido cara de cerdo de Corea del Norte porque estamos en una época que ellos ni conocen ni comparten, tal y cómo nuestros politicastricos de siniestra nos intentan inculcar desde toda la podredumbre que, gracias a Dios, van dejando a otros que verdaderamente amen a su país.

Es tiempo de concordia y, cómo tal, el tiempo que se nos va nos ha traido un presente, el del cambio, el del nuevo capitán que, rigiendo la nave de la vieja España deberá arribarnos al lugar del que, en errático bagaje el Bufón Mayor del Reino nos arrebató para, entre sus eflúvicas mamadas mentales convertirnos en el hazmerreir del mundo, el objetivo a abatir de los nazionalistas y la escoria del mundo occidental. Es tiempo de recordar a esos cinco millones de parados que, un año más, no podrán llevar la cesta de Navidad a casa, que veran cómo un mes más se ven al borde del embargo o de acordarse de ese movimiento denostado, estultiado y olvidado que supuso el QuinceM cómo elemento aglutinador de elementos tendentes al perroflautismo y lo que de él emana. Es tiempo de felicitarse por ver que España aún sigue de una pieza mientras nuestros chicos en los más exóticos lugares se dejan la piel lejos de su familia viéndose superados por talibanes, moracos o piratas somalíes.

Tiempo de Amor.

Es esa época en la que, a parte de morirte de frío sino sales convenientemente abrigado, dudas en poner la estufa eléctrica, pues no está el horno para bollos y no sabemos si Industria nos subirá la luz en enero a niveles tales en que será mejor calentarse dándose de hostias con el vecino. Tiempo de temblar ante la llegada de nuevas y múltiples subidas, ya sea del gas o del agua y la pérdida, tradicional, de poder adquisitivo salvo para nuestros politicastros que si ven subidas sus nóminas y nuestros jubilatas, que no es que vayan a ganar mucho más, pero cualquier sintoma de elevación de pensión es vivero seguro de voto. Tiempo de pensar en que somos esclavos del consumismo que nos dió ese zarpazo hace ya cuatro años devolviéndonos al tugurio económico del que nunca debimos salir pues no estábamos preparados y que fue la autarquía. Tiempo de querernos más arrimándonos unos a otros para quitarnos el frío que supondrá no poder pagar la factura del petroleo que nos supone el ochenta por ciento de dependencia energética total.

Pero eso es lo de menos, es tiempo de reunirse con la familia, de volver a ver a aquel primo bocazas que viene a restregarnos ora si ora no que es más alto, más guapo y más rico que nosotros, que la vida lo ha tratado mejor y que, cuando queramos, nos presenta a uno que nos deja el coche, lavadora o lo que sea, más barato de lo que nosotros, por nosotros mismos, podamos conseguirlo. Es tiempo de ver cómo el marisco sube de precios a niveles estratosféricos y cómo nuestro coche aparece siniestro total en la mañana de Navidad merced a la actuación de los borrachuzos de turno. Es ese periodo fraternal en que los belenes, el espumillón y los árboles de Navidad campan a sus anchas por todos los hogares que no sean sucialistas convencidos, árabes, chinos o cualquier otra cosa que nos ea española. Eso dentro porque fuera, nuestros regidores municipales que tan mal han gestionado el erario local y público no tendrán, en muchos casos dinero ni para poner una triste bombilla de color prendida de la puerta del consistorio.

Tiempo de Atracón.

Es lo que toca. Olvidarse de los problemas que estos, por si mismos, ya vienen sólos. Es tiempo de felicidad familiar y alkaserser, sal de fruta y bicarbonato. Es tiempo de ganar los diecisite kilos que tanto te costó quitarte para encastrarte ese bikini que tanto te gusta en verano. Es época de comer, comer y comer, mientras otros, en la esquina, se mueren de hambre o acuden a pasar la noche más importante y familiar del año en uno de los comedores de Cártas porque nuestro modo de vida por encima de las posibilidades y de la lógica de cada cual  les ha arrebatado todo lo que tenian. Hay que ser felices, otros no lo son ni lo serán en mucho tiempo. Mientras, brindemos con cava catalán por el hecho de que los nazionalistas esten jodiendo el estado de bienenestar en la esquina nororiental del Reino a base de recortes en sanidad, adoctrinamiento severo de la educación mientras ellos siguen llenándose los bolsillos a costa de una España que ya está hasta los huevos de ellos. A ellos, a vosotros, a todos... Feliz Navidad, que por lo menos sea eso.

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19 comentarios:

Herep dijo...

Felicidades CS... Que pases una noche entrañable junto a los tuyos.
Un abrazo, figura.

Agustin dijo...

Feliz Navidad.C.S.Peinado. para ti y tu familia.No se pase con los mazapanes y turrones.Lo mas importantes siga escribiendo esos interesantes post,un saludo.

Rafa Hernández dijo...

Que pases buenas fiestas C S Peinado y no abuses de la mistela que afecta a la tibia y al peroné. Saludos amigo

E..P.. dijo...

Te deseo unas felices fiestas navideñas en compañia de tu familia y seres queridos amigo C.S.Peinado.
Un abrazo amigo.

CARLOSCC dijo...

Querido amigo.

Os deseo tanto a ti como a todos tus seres queridos, amigos y seguidores, unas felices fiestas navideñas y un prospero año 2.012 lleno de paz, libertad, salud, amor, dinero y trabajo (el justo).
Un abrazo.

ion-laos dijo...

Feliz Navidad, vamos a hartarnos a comer y a visitar y recibir familia y amigos, y ya nos ocuparemos despuès de los políticos y las subidas, que nos queda todo el año por delante. Ahora a disfrutar del momento presente.

Abrazos!

Soldado Vikingo dijo...

¡Feliz Navidad!

Lobo Solitario dijo...

Feliz Navidad a todos

C S Peinado dijo...

Me reitero en mis felicitaciones por estas fiestas Herep y espero que la escudella haya caido cómo Dios en vuestro menú y tradición catalano-española. Por aquí el atracón de rigor, para no perder la costumbre.

Natalia Pastor dijo...

Feliz Navidad para ti y los tuyos.
Que la venida del Niño Dios haya traido paz,amor,esperanza y fe a nuestros corazones.

Besos.

Zorrete Robert dijo...

Felices Fiesta y Prospero Año Nuevo CS tengo a parte de la familia liados también con la aceituna. Así entra mejor la zampa.
Saluditos.

C S Peinado dijo...

Me reitero en mis felicitaciones por éstas Navidades que, en Nueva Zelanda celebrareis al sol tropical en pleno verano austral. Una envidia que me dais... A ver si algún día tengo la suerte plena de ir a visitar esos lugares conocidos únicamente por ser las magníficas localizaciones de "El Señor de los Anillos".

Por lo demás y porque me lo pides así ntentaré esforzarme más si cabe por mís artículos, en la creencia plena de que ya si tienen verdaderos destinatarios que lso gozan y valoran.

C S Peinado dijo...

La mistela no sé Rafa, pero la bola del remolque de un coche que habían apegado al mío anoche si que me lo comí de lleno. Tengo toda la espinilla "adoloría" y no veas el cabreo que me pillé cuando me pasó...

C S Peinado dijo...

Es lo que hay E..P.., más que felicidad, lo que tengo es un atracón de padre y muy señor mío. Por lo demás las fiestas, en compañia de todos los que valoraís el blog y lo haceís un poco más grande con vuestra participación.

Que no decaiga la cosa.

C S Peinado dijo...

Gracias Carloscc, el sentimiento es mutuo y las Fiestas son un buen motivo para acordarse de todos aquellos que, de una forma o de otra, se hacen importantes para uno.

Que sean muy felices éstas fiestas para todos y todas las que me visitaís por estos solares.

C S Peinado dijo...

Ion-Laos son épocas de consumismo masivo y de ver a la familia. De atracarse comiendo de todo lo que no probaríamos el resto de año y de elevar el record de comas etílicos en nuestros hospitales. No soy muy Navideño pero te deseo unas muy felices fiestas y por supuesto, que las acabes muchísimo mejor de las que las empieces.

C S Peinado dijo...

Soldado Vikingo mis mas profundas y españolizadas felicitaciones por éstas fiestas que parecen preceder algo bueno o rematadamente peor, no se a ciencia cierta que será.

C S Peinado dijo...

Como ya he dicho y no tengo empalago en repetir, mi buen Lobo, mis mejores deseos para estas fiestas.

jano dijo...

Después del cabreo que todos sentimos por lo mal que van las cosas, magníficamente expresado en tu post, por qué no, amigo Peinado:
Felices Fiestas para ti, los tuyos y para todos y, ¡ya vendrán mejores tiempos!

Darle Caña a ésto: