domingo, 2 de octubre de 2011

Historia. Los Sucesos de Casas Viejas.

Guardia de Asalto en Casas Viejas.
A todos los que defienden la legitimidad de la Segunda República seguramente les desagradará éste artículo. Los sucesos acaeceidos en mil novecientos treinta y tres en lo que hoy es Benalup-Casas Viejas en la provincia de Cádiz es un ejemplo de la inoperatividad de un sistema político no adaptable a la realidad de España. Ese hecho, trágico, propició la caida de Manuel Azaña cómo jefe del Consejo de Ministros ycomenzó a mostrar el desprestigio de unos polñíticos corruptos al frente del país en lo que podría configurarse cómo el principio del fin del Régimen Tricolor. Para situarnos en lasrazones que propiciarian el fatal desenlace, diermos que en aquel año la República de los trabajadores se encontrama inmersa en la Revolución de Enero de mil novecientos treinta y tres. Por la misma, los mismos trabajadores se encontraban en huelga y, en ese contexto se desarrollaron los asesinatos que conmocionaron a la sociedad española de la época.

Detenidos por los sucesos de Casas Viejas.
El once de enero de mil novecientos treinta y trés, un grupo de anarquistas, tocho, de los que tanto abundabanpor aquellos tiempo, más que piedras, estaban secundando la huelga revolucionaria contra el gobierno. Éstos anarquistas de la Confederacion Nacional del Trabajo que nada tenía que ver con los sindicatos actuales, más forrados por la subvención y menos operativos, estaban siguiendo las pautas de la Central Nacional, conseguir la revolución que llevara a la autogestión sin gobierno en un ámbito libertario. Estas paridas serían las que, seis años después, hicieran caer la república ante los sublevados de Franco. Cómo tales, decidieron que tenían quevivir en comuna y, haciendo caso omiso a aquellos que no querían vivir cómo ellos deseaban imponer, se hicieron acopio de alimentos en la zona que, eso si, parece que repartieron entre los más necesitados, abolieron la propiedad privada, tipo Unión Soviética, mandaron al alcalde a freir espárragos e hicieron amago de tomar el cuartel de la Guardia Civil, que en aquel momento contaba con una plantilla de un sargento y tres números de los cuales el primero fue asesinado y uno de los tres agentes herido en la confrontación.

Manuel Azaña, presidente de la República
Enterados en Madrid, se hicieron las cosas cómo se solía hacer todo en la época. A tiros. Se envió a la Guardia Civil y a la Guardia de Asalto en masa. Bajo el mando del capitán Manuel Rojas y curándose en salud, no fuera que hubiera emboscados, se dedicaron a cruzar el pueblo de punta a punta tirándole a todo lo que se moviera. Así, fueron prendiéndole fuego a todo lo que se iban encontrando y disparando a todo aquello que tuviera dos piernas, haciendo una masacre de tres pares en la cual cayó "Seisdedos" uno de los dirigentes de la insurreción que atendía al nombre de Francisco Cruz Gutiérrez. Éste fue uno de los cabezas de turco de los de la CNT que se dejó el pellejo en el camino al arder, cual churrasco, en su choza, en compañia de otros habitantes del pueblo que, a ciencia cierta, no se podría decir si estaban de acuerdo o no con el tema de la comuna.

Una vez medio apaciguada la situación, los chicos de Manuel Rojas fueron cogiendo a los supervivientes, independientemente de su estado de salud, ideología o filiación y se dedicaron a hacer interrogatorios finos. Consistentes principalmente en averiguar la verdad por el método sencillo que te hace confesar lo que sea de arrancar uñas y prender fuego a todo Cristo. Así, sin decir ésta boca es mía, fueron cogiendo peña de manera aleatoria. Ora un vecino, ora un familiar, ora alguno que pasaba por allí en el peor momento para hacerlo... El resultado fue contundente e igualitario, tan y cómo querían los libertarios, todos torturados y fusilados. La cosa no duraría mucho, hasta las cinco d ela mañana del día siguiente, el resultado fue una masacre que conmocionaría los pilares de la República.

Capitán Manuel Rojas.
No tardarían mucho en difundirse éstos hechos entre la opiniòn pública, creando gran desconcierto y preocupación en el paralmento que, por ciento setenta votos a favor y ciento treinta en contra aproblo la creación de una comisión de investigación. Corría el veinticuatro de febrero cuando la comisión formada por Fernando González Uña, Jiménez Asúa, Lara, Manuel Muñoz Martínez, Miguel García Bravo-Ferrer, Puig Ferrater, Gabriel Franco y Poza Juncal se pusieron manos a la obra, pues había mucho escombro que retirar. Las conclusiones que obtienen, el quince de marzo, es que si que hubo fusilamientos. Entonces cómo ahora para algo evidente, se gastó un dineral, suopongo que en múltiples dietas sin justificar. El gobierno, puesto en un brete logra sin embargo, superar una moción de confianza en ratio doscientos diez diputados a uno. Cosa que no obstante no sirve para remontar un prestigio, el de dispara primero y prenguntar después, que comenzaba a desgastar a marchas cuadruples al gobierno de Azaña.

Masacre de Casas Viejas.
Éstos sucesos harían caer el Gobierno en las elecciones de noviembre del Treinta y trés. Surgía así una concepción de gobierno repúblicano represivo del que nada se nos cuenta en la actualidad, cuando se asegura que la República fue un periodo idílico de la Historia de España. Además, en contraprestación a éste suceso, los movimientos libertarios y anarquistas, en boga entre el campesinado (alejados por tanto del socialismo proletario que tanto gustan esgrimir a algunos prebostes de hoy en día), se radicalizarián en sus rechazo a lo que considerarían una República burguesa que para nada atendía las demandas de equidad y justicia social de aquellos que la habían votado, ayer cómo hoy. El conflicto estaba servido.

Casas Viejas (Cádiz)
En el posterior juicio, no se reconocieron los comentarios que Rojas dejó caer en el proceso de investigación por el cual él cumplía taxativamente las órdenes de Azaña. El mismo le abría ordenado no hacer heridos ni prisioneros. Sin testigos molestos sería más fácil cerrar ese lamentable episodio que desprestigiaría la República tanto tiempo perseguida. Pero la mecha había prendido y era difícil de atajar la explosión que se vería agravada por los medios de la CNT que la compararían a una bandera de la Legión dando caña en el Rif, con prestigiosos acr´tas dando cobertura a la noticia cómo Ramón J Sender. Gente que iba, para desesperación de un gobierno al que se le escapaba la situación por momentos, cubriendo una masacre al tiempo que se solidarizaba con los vecinos. Una pequeña población iba a convertirse en el verdugo político de Azaña. En Julio del siguiente años, veintiseis cabezas de turco, esto, campesinos, fueron juzgados por posesión de armas de guerra. Diez serían dejados en libertad, el resto condenados a prisión, uno a seis años, dos a tres, cuatro a cinco, seis a dos y tres a uno. Del gobierno pues ya ven ustedes, el aforamiento siempre ha sido el parapeto de los canallas.

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2 comentarios:

Lobo Solitario dijo...

Excelente exposición.

C S Peinado dijo...

Una muestra de lo que fue la República, un régimen añorado por unos pocos, deseados por menos aún que nos costó muchísimo anímica y economicamentea todos.

Darle Caña a ésto: