sábado, 23 de agosto de 2014

¿De verdad Podemos?

La Democracia, mal entendida, la de toda la vida, la única que hemos conocido, ha sido un jarro de agua fría a nuestras aspiraciones cómo país. Para que un sistema democrático cale en la gente, la gente primero debe de desprenderse de todos sus miedos atávicos, del cazurrismo congénito con que nos ha impregnado la historia y entregarnos a una reflexión conducente a determinar de donde venimos, cuales han sido nuestros errores pasados y cuales son nuestros retos futuros. Dicho en plata, ser demócratas implica conocer el pasado, valorar el presente y ser capaces de optimizar el futuro. Ser demócratas es ser una sociedad culta, productiva, que sea capaz de esforzarse, de sacrificarse y se asumir los errores cómo propios de cada individio. Ser demócrata, en consecuencia es ser cualquier cosa menos español, pues si algo nos carácteriza es nuestra capacidad para el cainismo, el individualismo, la envidia y la inquina hacía lo que nos rodea. Todo lo contrario de lo que un sistema democrático se supone que es.


Lados.

Nuestra joven e incompleta, inútil y obsoleta democracia surgió de no romper de forma entera e inequívoca con la Dictadura de la que emanaba. Eso dice mucho de nuestro carácter subyugante. Preferimos votar cuatro años al que nos tenga que poner la bota en la cabeza antes que alzarnos cómo pueblo, sin símbolos de pasadas y ya superadas épocas y pedir responsabilidades sin tener en cuenta ideologías, nombres o partidos. De ahí que tras cuarenta años de semidictadura democrática o democradura queramos volver al génesis de todo el sistema que no está en el setenta y cinco o en el treinta y seis, sino mucho más atrás, en aquel catorce de abril de mil novecientos treinta y uno cuando España se enfrentaba al abismo tras el pucherazo electoral que llevo a las izquierdas al poder y a todo el país lo puso con el ojo del culo mirando para Cuenca, sin lubricar y esperando la acometida final que nos dechiciera cómo un diente de León suelto al aire.

Ahora el treinta y uno vuelve a ponerse de moda pero en plan más chusco, con los de Podemos. Un grupito de amiguetes que lo van a arreglar todo vía asamblea, con un populismo subido que propone convertirse en la panacea de todos los males de la nación descuartizándola y vendiéndola al mejor postor convirtiéndonos en un sucedáneo de Venezuela. España está vendida ya, pero siempre se pueden vender sus migajas. Y todo en un momento de extrema debilidad para una Unión Europea que ve crecer es excepticismo en torno a ella mientras el liderazgo alemán se resiente a tenor de los malos resultados para su economía. Cómo siempre, el comunismo, el leninismo amable que pronostican, aprovecha las crisis, la desesperación, el miedo para erguirse con un poder que, en una democracia formal, fuerte, arraigada y decente nunca habría conseguido.

No Podemos.

Instaurar un régimen comunista es una fantástica idea hasta que comparamos lo que sucede en países cómo Venezuela, Corea del Norte o Cuba. No deja de ser increible la forma en la que la población asume cómo necesarios los postulados populistas de un partido que ha crecido basándose en triturar el realismo para vender a los parias del sistema pagas, beneficios y lucha contra una Casta a la que por su propia definición y en el momento que pacte con algún otro partido del espectro actual político pertenecerá. Puestos al suicidio cómo país hay muchas buenas opciones sin menosprecio de los próceres que ya ocupan escaños y que nos han puesto a medio camino del brete. Puestos al suicidio cómo país Podemos es una mágnifica opción que no resolverá nuestros problemas pero si será capaz de hacer lo que toda izquierda sabe hacer, crear nuevos y más fantásticos para tapar agujeros siempre y cómo no, en nombre del Pueblo. No tenemos solución.

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3 comentarios:

Javier Tellagorri dijo...

Subrayo dos párrafos de tu escrito que son básicos =

"Cómo siempre, el comunismo, el leninismo amable que pronostican, aprovecha las crisis, la desesperación, el miedo para erguirse con un poder que, en una democracia formal, fuerte, arraigada y decente nunca habría conseguido.

Puestos al suicidio cómo país Podemos es una mágnifica opción que no resolverá nuestros problemas pero si será capaz de hacer lo que toda izquierda sabe hacer, crear nuevos y más fantásticos para tapar agujeros siempre y cómo no, en nombre del Pueblo. No tenemos solución.
"

Anónimo dijo...

¿Dónde estaba usted cuando nos querían implantar una dictadura del mercado?

Jesús dijo...

La gracia de Podemos no es que gane, sino que asuste, y haga moderarse a la casta depredadora.

Darle Caña a ésto: