jueves, 9 de junio de 2011

Unión Hispanica. La Problematica de la Corona.

Armas de D Juan Carlos I
Uno de los problemas con los que una hipotética Unión Hispánica se encontraría sería la Corona. En 1899, los territorios que debían integrar España son violentamente separados de la misma. Cuba, Puerto Rico, Filipinas, Guam, Sáhara Occidental y Guinea Ecuatorial cesan cómo parte integrante de la nación en beneficio de intereses externos. En todos los casos, se reintegran en otros paises (Puerto Rico, Sáhara, Guam) o pasan a desarrollarse cómo repúblicas con diversa suerte. El hecho de que en España el modelo político sea la Monarquía Parlamentaria podría ser un Handicap para la reintegración de los teritorios por el simple hecho que, el termino Rey, supone para gran parte de la población a integrar.

A través de los siglos y aún en nuestra historia moderna ha quedado claro y de manera práctica que España es un país monárquico. No me refiero al hecho de que la población per se lo sea, pero cómo manera de mantener la estabilidad y la democracia, la Corona se ha mostrado cómo un arbitro ideal. El Jefe del Estado español, en la actualidad Don Juan Carlos ha dado muestras de prudencia, saber estar y sobre todo de diplomacia con todos los paises de nuestro entorno y otros que, por su porpia naturaleza, han sido difíciles de tratar por occidente. Este hecho, la estabilidad que la Corona ha proporcionado a un Estado debilitado por los nacionalismos periféricos, por las amenazas árabes y por la integración en el Euro y Europa hace que este arbitrio sea extrapolable al hecho reintegrativo de los territorios perdidos desde 1898.

Foto de Internet. Reyes de España.
No obstante, la carencia de contacto como compatriotas con los habitantes de los ext-erritorios y el hecho de que la Monarquía hoy en día sea comparable por muchas de las repúblicas occidentales a una mezcolanza entre dictadura absolutista y república bananera pueden influir en el rechazo hacía la unión con una monarquia. Es cierto que en multitud de paises la monarquia se ha cesado de manera trumática, cómo el caso de Portugal, Grecia o Persia. En otros casos, cómo España, la Monarquía ha ejercido un papel estabilizador. En el momento del óbito del General Francisco Franco, fue Don Juan Carlos quien, enfrentandose al aparato franquista, decide retornar a una democracia perdida por la Guerra en 1939. Es el Golpe de Estado de 1981 el que pone a prueba todos los resortes del Estado y el que asienta definitivamente al Rey cómo elemento de estabilidad en un país que comenzaba a andar desde una crisis institucional y económica hacía una descentralización inédita hasta el momento en España y aún en el mundo y un crecimiento económico sin parangón. Si hay una figura respetada por todas las intituciones del estado, la práctica totalidad de partidos políticos y un amplio espectro de la población es la Corona.

Foto de Internet. Corona Tumular española.
Extrapolando ésta situación a una nueva con territorios reintegrados cuyos representantes tendrán voz y voto en el Parlamento y representación efectiva en el Senado, la regia figura será un elemento más de estabilización para territorios mermados económica, institucional y políticamente. Es cierto que Puerto Rico está mucho más avanzado que Filipinas, merced a su estrecha relación con los Estados Unidos de América, pero tambien es cierto que el principio de solidaridad que reina entre las autonomías españolas nivelara los flujos de recursos desde las regiones más ricas a las más pobres ayudando a eliminar las desigualdades, llevar la educación y la sanidad a todas las partes de la Unión y lograr una estabilidad igualitaria en todas partes. ¿Qué función tendría en ésta estabilidad la Corona? Principalmente política, pues al eliminar el porceso selectivo de la jefatura de Estado se elimina la posibilidad de enfrentamiento entre facciones políticas cómo si que se da en el ámbito parlamentario. La no elección de jefe de Estado, en nuestro caso con las únicas facultades de representación, pues todas las demás facultades las asume el ejecutivo y el parlamento, faculta para establecer una figura superior, facilmente identificable, totalmente neutral y sumamente estable que impide los vaivenes que la elección de la jefatura de Estado provoca en otros estados.
Unión Hispánica o España.
Para los nuevos habitantes de la Unión será al principio un poco extraño que un Rey se convierta en su nuevo jefe de Estado. Aún así, en España ya no existen súbditos, sino ciudadanos de pleno derecho cuyo Rey, de manera ejemplar no ostenta propiedades (todas están cedidas al Estado a través de Patrimonio Nacional) y no ejerce potestad alguna en las decisiones del Parlamento o del Gobierno. El Rey de España es, y será una excelente figura de concordia bajo la cual la igualdad de todos lo españoles, viejos y nuevos, será un hecho. El progreso y la evolución de la sociedad española, máxime si se trata de una reunión de españoles de hecho y de facto, pasa por aceptar que la integridad de la nación pasa por la Monarquía y que la Historia, de una u otra manera ha demostrado que, en nuestro país, ninguna otra opción es válida.


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3 comentarios:

Corriente Hispanista dijo...

Ciertamente no poder elegir a la persona que asuma la Jefatura de Estado es antidemócratico. De hecho la monarquía es una institución obsoleta. Pero la única persona legitimada para pedir de forma institucional la reunificación de la Hispanidad es el rey de España. Un saludo desde nuestro blog.

C S Peinado dijo...

El carácter cainista de la sociedad española es la que lleva a no poder instaurar con garantías un sistema Republicano. Para ello tendríamos que tener un sistema político lo suficientemente solvente y bien formando cómo para llevar adelante a un país sin tratar de forma inferior a todos los que no comulguen con su cuerda. Tal y cómo pasó con las dos Repúblicas.

Bienvenido al Blog.

Anónimo dijo...

Hombre, que yo sepa, el Sahara Español y Guinea Ecuatorial eran, efectivamente, provincias españolas, pero no dejaron de serlo en 1899, sino bastante más tarde: el Sahara en 1975 y la Guinea en 1968.
Una pena, porque les hubiera ido mejor permanecer integrados en España. Y también una pena porque España no fue capaz de mantenerlos, como Ifni, que también lo perdimos de mala manera.
Un saludo,
Fernando.

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