lunes, 19 de noviembre de 2012

Cuando todo era subvencionado.

Foto de Internet. En muchos casos habría que subvencionar uno de éstos.
Ha quedado, al menos yo lo veo así, meridianamente claro que el tema de la crisis en la que nos encontramos no es algo meramente coyuntural cómo parece creer el gobierno. El Pueblo Español sigue sufriendo en sus carnes una política de destrozo de la Clase Media con el único fin, según parece de disminuir la capa social y poder decir que, por fin, tenemos sólamente ricos muy ricos y pobres muy pobres, sin estratos intermedios. Eso hará a los gobiernos de éste terruño valorar la situación de modo muy distinto, pues de siempre, en la España Imperial, se han cobrado impuestos y alcabalas por los más varipintos servicios y cuestiones pero siempre con un denominador común, eran gravados al pueblo llano, ese que ahora es tan difícil de delimitar con una clase media que va, desde el roce con la clase alta hasta la interacción positivista con las capas más desfavorecidas de la sociedad. Es así lo que tiene la Burguesía, se adapta desde lo peor a lo mejor sin perder la compostura.


Fin de Fiesta.

Pero esa Burguesía tan variopinta, anclada en ese mal llamado milagro económico español que no ha sido sino un mal experimento que debería haberse hecho con gaseosa y no con nitroglicerina, tiende a ir arribando a su final. Un final que coincide con el fin de las subvenciones que han hecho que todo el milagrete económico que antes refería no sea más que un trampantojo por cuanto las empresas se han mantenido con subvenciones aún cuando no eran rentables, las explotaciones ganaderas, agrícolas y piscícolas se han mantenido con la subvenciones sólo para mantener la explotación sin valorar siquiera si era o no viable. Se han subvencionado infraestructuras que no han servido más que para crear nuevos agujeros económicos. Todas las ciudades de España, de más de cinco habitantes, debían de tener autovías, aeropuertos, puertos y pistas de pádel. Todas las ciudades tenían que tener su pedazo de Universidad y mantenerse, lógicamente, por la subvención ya que algunas, el número de matrículas es inviable con respecto a la oferta académica que ofertan.

Un país que ha vivido por encima, completamente, de sus posibilidades durante treinta años, tiene mucho mérito. Un país que ha vivido sin formar nuevas generaciones, sin plantearse en que su mismas costumbres se estaban relajando, un país que por sí mismo ha tejido la tela de araña en la que ahora se encuentra trapado sin poder seguir adelante ni atrás. Hemos consentido en crear un estado subsidiado por las subvenciones y cuya respuesta a cualquier problema eran esas mismas dádivas, sin exigencias ni contraprestación alguna en su cesión. ¿Montar una empresa de dudosa rentabilidad? Subvención. ¿Estar en el paro y no tener donde caerse muerto sin plantearse siquiera intentar estudiar o emprender? Subvención ¿Ser el cuñado del primo del alcalde y querer montar una fundación con coche oficial, chófer y visa para irse de putas?Subvención... Y así hasta la neura, hasta el punto de que ya no hay dinero pero las subvenciones se van a seguir dando, aunque la Unión Europea nos recorte otros veinte mil millones en dádivas a fondo perdido.

En éstos tiempos inciertos...

Ahora, la Unión Europea que nos hinchó a subvenciones con el único objetivo de dilapidar, obstruccionar y destruir nuestra capacidad productiva e industrial, financiándonos nuestro propio desmantelamiento, corta el grifo y nos deja, a los que dependen tantísimo de la subvención con el culo al aire. ¿Qué tiene usted un chalet a medio pagar porque empleó la subvención en eso en lugar de modernizar sus cultivos? Uyyy, que mala pata, cómo que le van a ir dando por donde amargan los pepinos. Ahora que el gobierno iba a mejorar la recepción del Per casi no exigiendo peonadas para que los vagos de siempre sigan cobrando cómodamente por tocarse la breva todo el año, ahora que el Gobierno iba a permitir que el 30% de liberados sigan tocándole los cojones a sus respectivas empresas, ahora va Bruselas, nos señala con el dedo y nos dice "primos, que soys unos primos". Ahora que tenemos de todo suprasubvencionado, que tenemos la droga en sangre, nos quitan al camello sin dejarnos ni siquiera, una mala metadona.

Por eso no es bueno acostumbrarse a lo que te regalan, pues si generalmente parece buenísimo es bastante posible, por no decir casi con toda seguridad, que sea totalmente falso. Es lo que nos ha pasado en España. Nadie da duros a cuatro pesetas o euros a ochenta céntimos. Y menos a un país que desmembra tan rápidamente su tejido productivo, que desmantela, sin presentar batalla en las instituciones su industria, que fomenta el abandono del trabajo agrícola, que permite que la política agraria le venga impuesta desde fuera favoreciendo a paises extracomunitarios cómo Marruecos y que deja que decidan convertirlo en un estdo subsidiario y en un destino de vacaciones para los ingleses, franceses y alemanes a los que, esos sí, ni se les ha impuesto ni exigido, pues son los que, ni más, ni menos, menean el cotarro. El resultado ya lo vemos, sin industria, con el campo hecho sal, con un parque de viviendas que no vamos a vender en cien años y con un sector turístico a niveles de África: Bueno, bonito y barato.

La recomposición de España.

Lo he dicho muchísimas veces y al final tendrán que darme la razón porque es algo que se cae por su propio peso. La subvención no sirve para nada. No puedes vivir eternamente de ella si no produces porque, más tarde o más temprano, aquel que la otorga, te la retira. En España todo y digo todo, desde los albores de la democracia se ha ido subvencionando, subsidiando o pagando con cargo al Estado con muy pocas devoluciones por parte de aquellos que se acogian a las ayudas. Desde la industria agrícola a la mecánica pasando por cualquier proyecto descabellado que se le ocurriera a cualquier hijo de vecino, todo se ha subvencionando cavando nuestra propia tumba al depender, al iniciar una actvidad industrial más de la subvención que de nuestro propio potencial para generar riqueza, buscar vías alternativas de financiación o intentar emprender sin andar enganchados de la teta del Estado. La subvención masiva o el arte de fabricar vagos, tontos y demás variados es otra de las causas de que España vaya a trompicones, de culo y cuesta abajo.


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9 comentarios:

Javier Tellabeltz dijo...

Lo has diseccionado muy bien. Es un retrato perfecto de lo sucedido en España en los últimos diez años.

En sí la denominada "burguesía" en todos los países de Occidente es simplemente la CLASE MEDIA. La compuesta por comerciantes, empleados, fontaneros, electricitas, albañiles, etc. autónomos.

Las SUBVENCIONES, todas, sean estatales, autoómicas o municipales hay que PROHIBIRLAS por Ley e incluir en el Código Penal como delictivo el CONCEDERLAS.

Eleonora The Light dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Eleonora The Light dijo...

Amigo Peinado, lo nuestro es lo de siempre, la gabela.

Tener subvencionados a los mineros del carbón como mantener subvencionado el campo crea a la larga un estado de corrupción generalizada y una contraposición a la economía real, esa que sabe que si ganas 25 pesetas no puedes gastarte 30 o 35 y que si lo sigues haciendo una y otra vez, ocurre lo que está pasando, que llegamos a la ruina generalizada porque te has gastado lo tuyo y lo que otro ha estado ganando con mucho esfuerzo y pagando los suyo y lo del manirroto. Por eso toda intervención es injusta porque se lo quitas a otro de su bolsillo y luego llega una lista "bien pagá" (menistra) que dice que el dinero público no es de nadie.

Esto pasa por ser sociolisto como el de Marinaleda y los jetas del carbón como todos los ejemplos que has expuesto maravillosamente.

Un abrazo amigo Peinado.

PD: la verdad es que el trabajador debiera renegar una y mil veces del socialismo y de la intervención del Estado en su bolsillo.

maskfighter23 dijo...

Estoy totalmente de acuerdo con lo que habian dicho antes, que la subvencion tiende a distorsionar, sin dejar que el mercado encuentre su propio equilibrio. Pero pronto o tarde llegará el momento de ajuste, y todos vuelven a sus cauces.

La unica forma de intervencion deberia ser sutil, como en forma de incentivos para ciertas industrias con mayor potencial de desarollo. Pero hasta entonces, la demanda tendra la ultima palabra a pesar de tales incentivos.

Un saludo
Edwin

El último de Filipinas dijo...

Somos comos los indígenas a los que han dado bolitas de colores a cambio de las riquezas que poseían. Ahora nos quitan las bolitas y las riquezas ya no están. Ahora toca doblar el espinazo nuevamente después de tantos años.

C.S.Peinado dijo...

Javier, la Clase Media es la que sustenta un país. Los politicastros, sindicalistos y funcionatas son sólo estorbos que se incrementan para volver al Estado torpe e inútil y seguir sobrealimentándolo con un dinero, vía impuestos, que podría ser usado para crear puestos de trabajo, empresas y servicios, dinamizando la economía y consiguiendo el crecimiento económico.

Justamente todo lo contrario de lo que tenemos hoy en día.

C.S.Peinado dijo...

Eleonora, la UE nos invitó al mundillo de la subvención para enseñarnos que podíamos vivir del carajo sin trabajar ni preocuparnos por nada. Nos convertimos en un estado subsidiado, un estado donde el agricultor cultiva pensando en la subvención, el Nini en el subsidio y el carota en cualquier gabela que le permita dar el pelotazo y vivir sin trabajar, de fiesta en fiesta, bien vestido y con su BMW.

Todo eso mientras había dinero. Ya no lo hay y ahora toca despertar. Y lo peor es que no será con dulces melodías sino a patadas, para volvernos a poner a trabajar cómo se hacía antes, por poco dinero, de sol a sol y sin tener siquiera garantizado el sustento.

C.S.Peinado dijo...

maskfighter23, el problema es que, en España, todo está tan sumamente distorsionado que se subvenciona todo, por peregrino o inútil que deba ser y sobre todo se subvenciona mal, dándo el dinero en función de lo apegado o no que estés al partido gobernante en ese momento.

Lo que pasa es que el dinero se acaba y con el todo el sinsentido, pues recibir dinero por la cara es una adicción y cuando no se entregue cómo favor, por no haber fondos, el destinatario intentará obtenerlo a las bravas.

Al tiempo.

C.S.Peinado dijo...

El último, tienes razón, toca doblar el espinazo y eso es algo que muy pocos recordarán, tan inmersos cómo estamos en una sociedad donde lo chachi es vivir sin pegar un palo al agua, viviendo de subsidios, paguicas o mismamente por la maldita cara.

Darle Caña a ésto: