Dice Arturito Más que no va a ir a los Madriles para el día de la constitución. Al amigo de los recortes en el "Estado de Bienestar" para seguir financiando embajadas allende los mares (capricho que a los españoles nos cuesta treinte y trés millones de euros anuales), considera que están fuera de la Constitución que le otorga, por otro lado, tanto el poder cómo la situación que ostenta por aquello de que el hecho diferencial, nacional y pantumacal viene en el texto de la Carta Magna a la que se acojen para las prebendas y que escupen cuando no le es propicia. Preocupa mucho que Cataluña ande fuera de la Constitución, pues eso es del todo ilegal y el Gobierno de la Nación, cómo cabeza visible del Estado ya está tardando en aplicar el artículo ciento cincuenta y cinco y revertir los poderes catalanes al Estado del que emanan. Claro que eso no es cosa de gobiernos en funciones que puestos a ser el culmen de lo desleal, siguen vaciando la caja a manos llenas y marchas dobles, no sea que el que llega quiera salvar a España con el erario público.
Un día más...
Es más importante que nuestros impuestos financien leyes tributarias en Costa Rica, regímenes islamitas en Egipto o simplemente empresas de amiguetes del hijo del todopoderoso, frente de Andalucía y Gran Cabezón, Chaves. Nuestros impuestos, nuestro dinero, nuestro país. Se va yendo poquito a poco al garete. Cómo ya hace años que se fue la Carta Constitutiva en la que ya no se respeta nada ni nadie. Dice Arturito que el no va a ir y los de Amaiur, con su acta de diputados y que vendrán a conquistar el Congreso en que la voluntad del Pueblo Español se ve porculizada día sí y día tambien, certifican que ellos si que iran al Congreso pero no para celebrar el aniversario de una Constitución que no es la suya. Que la suya ya la harán cuando declaren la Independencia y será mucho más de izquierdas, revolucionaria, marxista y destinada a convertir al País Vasco con Navarra si se apuntan, en el erial de Europa. A tal punto hemos llegado en el circo España que hasta Daoiz y Velarde, los leones del Congreso, están ya pidiendo la independencia de la Carrera de San Jerónimo.
Está desfasada la Constitución, tanto que por lo que a España, sus múltiples conatos de independentismo (id haciendo huevo para los futuros diputados independentistas gallegos) y la caterva politicástrica de payasos sobrepagados y chorizantes que tenemos en nómina respecta, la misma es papel mojado que más utilidad tiene en el excusado que cómo norma básica y fundamental del basamento legislativo español. Ésto arde, y el que no sepa apagar un fuego se va a quemar irremediablemente porque ellos, los próceres y padres de la Patria no se aplican una ley que nosotros debemos asumir cómo órden del amo constitucional que emana de los testículos de aquellos que en las Cortes se tiran los tiestos vía Hemiciclo para luego devolvérselas cafelito mediante en la cafetería del Congreso. Pobre mi España que ya ves el trigesimo tercer año de un régimen que llaman, unos democracia, otros dictadura con derecho a elegir el mamon que te va a sodomizar los cuatro siguientes años y una gran mayoría, cómo mamonería monumental, llena de mamaones, chorizos y otras hierbas.
Una fiesta más...
Por lo que a mi respecta, yo me voy a unir a esa nueva moda anual de defenestrar la Constitución. Si el que ocupa escaño, que ha sido elegido por nosotros, que cobra de nosotros y se supone que está por debajo de nuestra voluntad no la respeta, ¿Por qué voy a hacerlo yo? La constitución no emana del pueblo, emana de los cuatro mamonazos que la manejan a su antojo mientras a usted y a mi nos suben el IVA y los impuestos especiales para arreglar una situación que de manera generíca han provocoado los mismos que nos dicen que hay que arrimar el hombro. Un sistema hecatómbico que emana de un texto infernal que necesita de ser revisado, remirado y reescrito para borrar de la faz de la tierra el atroz reparto territorial del que emanan gran parte de los problemas de la patria española. Quisieron dar el campanazo de la gran libertad que supondría que cad auno arreglara sus problemas por su lado y ésto degeneró en la risión que tenemos hoy en día. El que no aborrece a España, la defenestra y el que no, se contenta con escupirle a la cara.
Hoy es el día de esa Constitución que nos dio una serie de polvos que, a base de llover roña y porquería se han convertido en éstos maravillosos lodos que no nos sirven para usar cómo elemento estético pero si para repeler a cualquier aliado o persona civilizada del primer mundo. Perdona que se tapará la nariz nada más vernos por la hediondez en que un sistema constitucional pensado para contantar a los enemigos del país se ha convertido. Un sistema que nos ha proporcionado años de estabilidad mientras la prosperidad económica nos permitió cascar nuestro litoral y reservas naturales en busca de solares para edificar y que ahora, exiguo y desaparecida tal boyancia se ha convertido en el perro insalubre y flaco en el que todo son pulgas, hinchadas de su pobre sangre y que no contentas con producirle el mal siguen arremetiendo y chupando ese flujo vital que entre todos aportamos a las arcas del Estado y que sirve para que algunos cobren del erario público mientras se rien de aquellos a quienes asesinaron y esquilmaron.
Un fracaso más...
Hoy es el día de la Constitución Española de mil novecientos setenta y ocho pero yo no celebraré tal evento. Ese día produce, en cualquier patriota sarpullidos. Un texto que permite la destrucción del país que pretende regular no debe de ser celebrado sino arrojado a la lumbre con la máxima premura. Un orden constitucional que basándose en la multuculturalidad del país se permite acoger en el Congreso a asesinos y esquilmadores de la Unidad Nacional no debe sino soslayarse de inmediato y darse totalmente por finiquitado. Un sistema que hace que mencionar el propio nombre de la patria sea motivo de sonrojo y vergüenza para quien lo pronuncia no está sino destinado al cubo de la basura de la Historia. La perversión funesta y deshonrosa que éste país, basado en su sistema constitucional de café para todos debe de ser reformado, debe de dotarse con los medios legales para castigar al díscolo y por supuesto y lo que es más importante, debe retornar al espíritu del año setenta y ocho cuando España renacía y su futuro era prometedor. No lo que tenemos ahora, hediondez, simpleza y politicástrica avanzada.
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