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sábado, 28 de septiembre de 2013

La Cabeza de Boabdil.

Foto de Internet. Se empieza desencadenando al moro...
Hace tiempo que uno quería dedicarle un artículo a esa base de perdición del Estado occidental que se supone que nos ha costado quinientos años en construir y que nos vamos a cargar, vía moraco, en menos de cincuenta años. Más o menos cómo el resto de Europa. Una especie invasiva y ruín, perniciosa y tóxica y no exenta de caradura que, en el nombre de la Tolerancia y la Igualdad que no se aplican así mismos, van recabando apoyos, escalando posiciones y ganando pequeñas batallas en lo que se consideraría naderías pero que, en conjunto, suponen la Reconquista, pero al revés, de abajo a arriba, de forma silenciosa y con una sonrisa falsa que más será nuestra perdición que entendimiento serio y sincero. Ya lo dijo el Coronel Gadaffi y no se equivocaba. Ellos nos conquistaran sin disparar un sólo tiro. Sólo tienen que ir aprovechándose de nuestras leyes y su superior capacidad demográfica. El resto es paciencia y ver cómo Occidente se debilita en su propia complacencia.

viernes, 19 de octubre de 2012

Heraldica. El Escudo de Puerto Rico.

El escudo del Estado Libre Asociado de Puerto Rico pasa por ser el más antiguo de todo el continente Américano. Otorgado inicialmente por el rey Don Fernando de Aragón, allá por mil quinientos once estuvo vigente cómo sello de identidad de la capital, San Juan durante todo el periodo de la América Española, pasando posteriormente y ya en mil novecientos setenta y seis a ser el escudo de toda la isla de Borinquen. Según nos ha llegado de aquel lejano año del siglo dieciseís, el escudo inicialmente sería un escudo de color verde, en su centro y en proporción tendría un cordero pascual de color plateado sobre un libro colorado, rojo, que, estando del través al libro que le sirve de soporte, portaría por estandarte una bandera acabada en cruz y la misma a forma de veleta. De la propia cruz partiría la divisa de San Juan de la que todo el escudo espera ser representativo al ser otorgado en primera instancia a la capital. Traería una orla de Castillos y Leones entremezclados con cruces de Jerusalén. Cómo adición la F y la Y, por los reyes de Castilla y Aragón y un letrero que, circúndándolo otorgaría Joanne est nomine ejus. Juan es su Nombre. completa la composición el yugo y las flechas carácterísticos de los Reyes Católicos.

lunes, 13 de febrero de 2012

El Escudo de la Ciudad de Jaén.

Creo y soy ferviente defensor de la idea que dice que la letra con sangre entra. De hecho es así, aunque lo tomemos en el sentido figurado tomando la letra por las ingentes, múltiples e interesantes muestras que identifican lo hispánico y la sangre por esa que dió color a nuestra bandera y que tan pocos valoran hoy en día. Dicho ésto a modo de introducción, quiero que en sucesivas entregas identitarias, vayais conociendo de mano de la Heráldica, las leyendas, costumbres y demás subyacentes efectos que os aporto,  un país que en sí es una porquería porque aquellos que nos desgobiernan decidieron un día que tenía que ser así, pero que en verdad, ha sido, y es, y gran país. Poseedor de una gran historia y con múltiples facetas que, de conocerse cómo se debe, no harán a aquel que se lo proponga, sino dar los pasos necesarios para enamorarse, cómo esos que peleamos cada día en la blogosfera, de él. Vayan éste y sucesivos apuntes para conseguir tal fin.

El Escudo de Jaén.

Y cómo no podría ser de otro modo y aunque nadie es profeta en su tierra yo si deseo dar pábulo a aquellos que dicen que lo mejor es lo de uno y que fuera de ello no hay ná. Si bien lo mío es España y su primer y ferviente ejemplo es, entiendo, el escudo de Jaén. Tierra de la cual es tan titular el heredero al trono de España cómo lo es del principado de Asturias. El escudo metropolitano se define por los mismos elementos del Blasón provincial si bien aquel tiene un escusón con el Santo Rostro, del cual hablaré en otra ocasión cómo elemento identitario del Santo Reino y éste porta una cinta que lo rodea con el lema de la ciudad: "Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Jaén, Guarda y Defendimiento de los Reinos de Castilla". Tierra fronteriza por tanto en la que se libraron dos batallas trascendentales en la Historia de España, la de las Navas de Tolosa y la de Bailén. Tierra en definitiva de Castilla, más que andaluza, castellana y más que profana, Santa. El Blasón de la Ciudad es un campo cuartelado , con el primer y cuarto cuartel de oro y el segundo y tercero de gules (rojo).

Dicho campo se haya rodeado por una bordura con catorce compones o divisiones, siete de ellos de gules con un castillo de oro, almenado de tres almenas, mazonado de sable y aclarado de gules, que se alternan con otros siete de argén, con un león rampante de púrpura. linguado de gules, uñado y coronado de oro. Armas por excelencia de Castilla y León, germen de España junto a Aragón que aportaría mas de dos tercios de territorio a la unión en la península. El conjunto se rodea de la referida cinta con el lema metropolitano. El timbre, y gran honor es que la ciudad lo porte desde tiempo antiguo, es de Corona Real cerrada, constituida ésta por un círculo de oro, engastado de piedras preciosas, compuesta de ocho florones de hoja de acanto, siendo visibles cinco, interpoladas de perlas y tras de cuyas hojas salen sendas diademas sumadas de perlas, convergiendo y sosteniendo un mundo de azur, con el semimeridiano y ecuador, sumado de cruz y oro. La corona está forrada de gules.

Tierra de Castillos.

La tierra de Jaén es tierra muy poblada de castillos, torres, fortalezas y alcázares que hablan bien de una tierra de frontera, una provincia de paso que no revierte más importancia que la de ser la capital mundial del excelente aceite de oliva que en la provincia se genera. Aún así, en su día dos batallas cambiarían el curso de la Historia y se sucederían con varios siglos. La Batalla de las Navas de Tolosa que en 1212 permitiría a los cristianos penetrar en Andalucía iniciando el principio del fín de la presencia árabe en España y la Batalla de Bailén, sucedida en 1808, por la cual Napoleón perdía, a manos del General Castaños, su primera batalla en tierras españolas. Así, las armas de Jaén son las que Fernando III, el Santo otorgara tras tomar la ciudad en 1246, correspondiéndose a los esmaltes de su pendón, oro por el castillo de Castilla y Gules por el león rampante de León. También le fue otorgado un pendón carmesí que derivó, con el paso de los siglos en el morado actual.

La bordura de catorce piezas que confirmarían la lealtad inquebrantable de Jaén a Castilla, serían concesión a posteriori de Enrique II de Castilla por el apoyo de la nobleza en contra de su hermano Pedro I el Cruel. Finalmente y en virtud de los hechos leales en la lucha contra el árabe y la pervivencia en manos de Castilla de las plazas de Jaén y sus dominios por el Condestable Don Lucas de Iranzo, Enrique IV de Castilla concedería diversos privilegios cómo el de otorgar el timbre de Corona Real y ratíficaba los títulos dados a la ciudad por Fernando III e inscritos orgullosamente en su cinta. En sí, el escudo de Jaén y el pendón de la ciudad y provincia que tornaría del carmesí de la Castilla del XII a la morada del XIX en virtud del escudo de Isabel II, es todo un compedio de una historia que en otro tiempo fue la frontera real entre Europa y África y dos estilos de vida completamente opuestos.

Tierra de Olivos.

Jaén emerge de la sopa de la Historia cómo una de las letras mas desconocidas de toda la hégira de la Hispanidad. En sí, su carácter afable, tranquilo, en medio de la nada y en el cruce de todo, han hecho de ésta tierra sin la cual no se entiende la evolución de los acontecimientos que derivaron de la existencia de los múltiples reinos que conformaban la península en el medievo hasta llegar a la España más o menos consolidada que existe en la actualidad. Un paraiso Interior que merece ser, cómo todas aquellas partes de la España Europea, Asiática, Americana, Africana y Oceánica, vindicado en la medida que merece y que espero poder ir descubriéndoos a medida que la bitácora evolucione. Por lo pronto añado nuevas pistas de ese carácter que, junto a la devoción de El Abuelo y la reverencia irónica al Lagarto de la Malena, hacen de ésta tierra algo entre la realidad y la leyenda, a un paso de todo y dispuesta a ser visitada por aquellos que deseen descubrirse a sí mismos, descubriendo su historia.

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