domingo, 31 de marzo de 2013

Las Amistades olvidadas.

Ahí vamos, a pecho lata...
Cómo habreis visto si me habeis seguido, aunque sea levemente, mientras escribo en este espacio que tan graciosa y estupendamente nos brinda Blogger en particular y Google en general  para que contemos nuestras miserias, alegrias y demás, soy un hombre que se precia de escribir de una manera máss o menos correcta. Todo ello siempre y cuando la cabeza, el teclado o el ordenador al completo no hacen de las suyas y se queda alguna coma, acento o punto trastocado de por medio. Es algo que me sale de una forma ligeramente natural y en sí, uno de los pocos dones que el buen Dios debió de concederme en su día. No es que me queje, pues saber escribir, me trabo bastante al hablar, ya es un logro,  pues hay otras facultades que Él mismo me negó y que, si bien estoy intentando desarrollar por mi cuenta, no estoy del todo convencido de hacerlo con corrección y con las debidas y mínimas garantias. Pero la esperanza es lo último que se pierde y yo soy tremendamente optimista. 


Cosas perdidas.

Después de tamaña parrafada muchos se estaran preguntando de que carajo estoy hablando. Y es que si se nos conceden algunos dones de sobra, otros nos son entregados de manera comedida. Ello por no decir de manera completamente recortada o insuficiente que,  en mi caso, es el de las relaciones sociales. Y eso que mi familia se ha preciado siempre de ser tremendamente abierta y tratable. Por ello yo debo considerarme una suerte de ovejo negro en el sentido de que si no es con mi perro, la cosa se pone tremendamente cuesta arriba. Y no es que sea una persona poco sociable, es que algunas veces soy totalmente intratable. Eso lo se y lo saben quienes me conocen íntimamente, que, por éstas mismas razones son demasiadas poco personas. No obstante, es cosa poco preocupante para mí, pues durante mi infancia tuve los suficientes percances cómo para ser lo más autosuficiente posible y depender lo mínimo posible, mental, social, económica y anímicamente de los demás.

Pero las pocas que si lo son, esto es, mis amigos más próximos, saben que sufro, en ocasiones,  un calvario personal por ésta deficiencia mia que, sin embargo, aunque no estoy tratando de corregir en demasía suelo sobrellevar con cierta complacencia. Son muchos, pues los que, pasando a mi lado, no supe retener y por los que he pasado buenos y malos ratos. Muchos que quise, y que aún en el recuerdo quiero pero que pasaron a la historia y cuyas amistades no recobraré pues la distancia y el tiempo se los llevaron. Por contra otros aún más lejanos y con los que no me une una relación, digamos, fluida, siguen ahí y seguimos en contacto, muy espaciado, eso sí, pero en contacto al fin y al cabo. Por mi parte he decidido hacer propósito de enmienda y entonar un mea culpa para intentar corregir la situación, espero que todos me comprendaís y apoyeís para poder llevar a acabo esta nueva revolución en mi vida. Ya lo dicen los chinos, las crisis son buenas, pues si bien se escriben con el símbolo del riesgo, tambien se complementa con el de la oportunidad.

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