martes, 7 de febrero de 2012

Historia. La Noche Triste.

No todo en América fue un paseo militar. Más bien casi nada lo fue y la verdad, cada conquista, cada paso dado por los conquistadores en nombre de España se hizo a costa de sangre, sudor y lágrimas. Así se le podría preguntar a Hernán Cortés si siguiera vivo y por tal particular lo que sucedió en la llamada "Noche Triste" en la que hubo de salir por patas de Tenochtitlán porque nos comían sin solución de continuidad. Todo venía de haber apiolado a Moctezuma y los mexicas, que no sabían del fino humor hispano andaban con las lanzas en ristre ostigando a las huestes del extremeño. Tanto que, durante la última semana, los españoles se iban pelando la breva a torta limpia desde el palacio de Axayacalt. Cómo en toda buena gesta en la que intervenga españoles, la situación era desesperada. Sin alimentos, sin pólvora, con un enemigo que superaba ampliamente en número y con enfermos y heridos que hacían insoportable mantener la posición.

Vamos que nos vamos.

Es por ello que Cortés decidió poner tierra de por medio en la calurosa noche del treinta de junio de mil quinientos veinte. Se preparó todo el tema con el mayor sigilo y la peña se aprestó a dar cumplimiento a la orden bajo la consigna de silencio absoluto mientras Tenochtitlán dormitaba entre sueños de sangre y sudor. Con muchísimo cuidado, trasportando la impedimenta en caballos a los que se vigilaba que no emitieran ningún relincho que pudiera desbaratar tan complicada situación (salir del centro de México no debía de ser precisamente fácil), cruzaron por uno de los puentes de canoas en dirección a Tlacopan, también conocido cómo Tacuba. A diferencia de los sitios europeos, los aztecas eran algo más pachorras y se iban a dormir en cuanto se iba la luz del día, por lo que tuvieron que ser avisados, a voz en grito, por una anciana mexica que, viendo movimiento, aviso a los aztecas. La abuela en cuestión había salido a buscar agua, cómo si no hubiera día que tenía que salir por la noche.

Cómo si no tuvieran más forma de menear a la tropa el tambor de piel de serpiente del templo de Huitzilopohtli, la sierpe alada, comenzó a dar la matraca para hacer una movilización de todos los efectivos disponibles. En cuestión de minutos, para lo cual habría unos buenos sargentos fustigando a los rezagados y a golpe de remo, la laguna que rodeaba Tenochtitlán y de la que hoy no queda ni el recuerdo, hirvió de soldados aztecas ávidos de sangre, armados con lanzas y flechas y flanqueados desde las azoteas que iban dejando atrás por más tropa que reventaba la retaguardia de los huidos. Para completar el circo, otros soldados cortaron las amarras que mantenían quietas las canoas sobre las que se creaban los puentes que comunicaban la capital con la tierra firme. Lo que pretendía ser una huida discreta, en silencia e intentando salvar el máximo posible de muebles, o lo que es lo mismo, de oro, plata y halajas que les iban retrasando preocupantemente.

Soltando lastre, apretando el paso... 

En sí el peso de las armaduras, equipo y sobre todo de lo tomado en materiales preciosos, obstaculizaba bastante el avance de los conquistadores. Los aztecas, menos pesados, avanzaban más rápido y amenazaban con dar alcance a los huidos. Hubo muchos que murieron ricos y los que salvaron el pellejo es porque supieron decidir entre su vida y el valor de lo que portaban. El caso es que aquella tropa evolucionaba en unas condiciones críticas, empujando gentes y caballos por una calzada de madera estrecha, sobre una serie de embarcaciones oscilantes, mientras los indígenas atacaban por tres flancos y en plena oscuridad (lo que explicaría el poco atino y la menor mortandad de españoles). Se daban todos los ingredientes para crear la Leyenda de esforzados valientes en pos de una muerte gloriosa cuando lo cierto era que salieron cagando leches y se salvaron los que menos peso portaban y más vidilla se daban en correr.

Así, el mismo Alvarado se vió a un plis de caer en la huida y fue salvado in extremis por Martín de Gamboa que, trincándole del brazo y pegando un buen tirón lo aupó a la grupa hincando espuelas. Gamboa sólo llevaba una armadura de algodón de confección azteca y su acero toledano en ristre. De ahí que saliera más lejano que el resto. Así las cosas el balance fue nefasto para los españoles. Los que no cayeron por las flechas y lanzazos enemigos se ahogaron junto con sus cabalgaduras en las abundantes acequias y pocas que se surtían de la laguna. Los aliados de Cortés fueron aniquilados en la más amplia extensión de la palabra. De más de mil quedaron cien o incluso menos. Se perdió armamento, artillería y más de la mitad de los españoles que secundaban a Hernán. De todo lo saqueado o conseguido para la Corona se perdió en torno al noventa por ciento que, sin duda y sabiendo de la picaresca española, se perdería mucho menos y mucho más iría a los bolsillos de algún espabilado.

Aportando crónicas:

El rebote de Hernán Cortés queda patente en las crónicas de Indias por las cuales el extremeño se quedó con gran tristeza por lo que sus actuaciones y las de sus hombres habían provocado en el conjunto de la expedición. Aporto, tomado de la Wikipedia, las siguientes citas sobre el evento que sería el preludio de la conquista final de México y Nueva España:

Bernal Díaz del Castillo asevera en su Historia verdadera de la conquista de Nueva España:

...que como Cortés y los demás capitanes le encontraron y vieron que no venían más soldados, se le saltaron las lágrimas de los ojos y dijo Pedro de Alvarado, que Juan Velázquez de León quedó muerto..

...y mirábamos toda la ciudad y las puentes y calzadas por donde salimos huyendo; y en ese instante suspiró Cortés con una gran tristeza, muy mayor a la que antes traía, y por los hombres que le mataron antes.. 

...Acuérdome que entonces le dijo un soldado que se decía el bachiller Alonso Pérez (que después de ganada la Nueva España fue fiscal y vecino en México): "Señor capitán, no esté vuestra merced tan triste, que en las guerras estas cosas suelen acaecer"..y Cortés le dijo que ya veía cuántas veces había enviado a México a rogarles con la paz; y que la tristeza no la tenía por una sola cosa, sino en pensar en los grandes trabajos en que nos habíamos de ver hasta tornarla a señorear...

Por su parte Francisco López de Gómara describe en su Historia general de las Indias:
...Cortés a esto se paró, y aun se sentó, y no a descansar, sino a hacer duelo sobre los muertos y que vivos quedaban, y pensar y decir el baque la fortuna le daba con perder tantos amigos, tanto tesoro, tanto mando, tan grande ciudad y reino; y no solamente lloraba la desventura presente, más temía la venidera, por estar todos heridos, por no saber adónde ir, y por no tener cierta la guardia y amistad en Tlaxcala; y ¿quién no llorara viendo la muerte y estrago de aquellos que con tanto triunfo, pompa y regocijo entrado habían?...

Por último Francisco de Aguilar describe un dialogo en su Relación Breve de la conquista de Nueva España:

...Sucedió un día que Alonso de Ávila, capitán de la guardia del capitán Hernando Cortés, se fue a su aposento cansado y triste, y tenía por compañero a Botello Puerto de Plata, el cual fue aquel que dijo al marqués en Cempoala: "Señor, daos prisa, porque don Pedro de Alvarado está cercado y le han muerto un hombre". Y así como entró le halló llorando fuertemente y le dijo estas palabras: "¡Oh señor! ¿Ahora es tiempo de llorar?". Respondióle: "¿Y no os parece que tengo razón?. Sabed que esta noche no quedará hombre de nosotros vivo si no se tiene algún medio para poder salir"...

Por último...

Después del hecho trágico que provocó la salida cagando leches de Tenochtitlán, los hombres de Cortés no tenía el cuerpo para muchas fiestas con lo que se internaron en territorio mexica con la intención de pasar de Tlacopan o Tacuba hacía Otumba. Cómo la verdad es que iban negros, en su avance por el oriente del Valle de México, decidieron cobrarse parte de lo sucedido mediante la masacre del pueblo de Calacoayan pecnortando después en Teocalhueyacan, o lo que hoy se conoce cómo San Andrés Atenco. No quedó ahí la cosa, ya que los aztecas intentarían hacerse con la cabeza de Cortés en lo que hoy se conoce cómo Batalla de Otumba. Ahí los españoles se pusieron bravos y cortaron por lo sano cargándose al capitán de los perseguidores. Éstos huirian despendolados al quedarse sin cuadro de mando y los conquistadores españoles pudieron, por fin, llegar a la tierra de Tlaxcala, de carácter aliado, desde donde se planificaría la toma de Tenochtitlán que se lograría, ésta vez sí, un año más tarde.

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24 comentarios:

Agustin dijo...

Gracias.C.S.Peinado por este magnifico recordatorio de la gran gesta de Hernan Cortez.No habria poetas ni escritores para glosar tal epopeya.La desgracia y verguenza es que un crio en cualquier colegio no sabe ni le interesa esta historia.un saludo.

Rafa Hernández dijo...

Interesante e ilustrativo relato, lo desconocía. Hombre lo normal es que si uno se considera "invadido" se defienda con uñas y dientes, y estos indios se ve que tenían mala hostia. Además si se acostaban como las gallinas cuando el sol se ponía, se levantarían como miuras.

Saludos C S Peinado.

Zorrete Robert dijo...

Fantástica entrada amigo CS. Tú y yo hemos sido soldados --me imagino que tú también-- yo me pongo en en lugar de aquellos camaradas Españoles y cada vez que leo la noche triste no puedo por menos de emocionarme. Que grandeza la de la mayoría y que tristeza la de Cortes. Pues claro, con tantos hombres muertos bajo su mando, la responsabilidad. Y la responsabilidad de volver a retomar lo ya conquistado.
Saluditos y si me lo permites vivan los paisanos de mi tierra originaria Extremeña.

Xad Mar dijo...

Me gustaron los dos comentarios anteriores. A Agustín le doy la razón, hoy no se estudia Historia como se estudiaba antes. Si a muchos les nombras "Tenochtitlán" o "Moctezuma" te preguntarán "¿con que se come eso?".
El de Rafa me hizo reir, aunque cierto es que tenían todo el derecho del mundo a defenderse. Como bien dices tú, las conquistas de España se hicieron a costa de sangre, sudor y lágrimas, pero más por la parte vencida, que la diezmamos bastante. Fuimos a "civilizar" y resultamos ser unos "incivilizados". Pero así han sido y seguirán siendo todas las invasiones.
Muy interesante tu artículo.
Saludos.

Lobo Solitario dijo...

Rara es aquella conquista que no pasa por baños de sangre. Algo que deberían aprender los aprendices de separatistas ibéricos que piden se les conceda la independencia, cuando la historia de las naciones soberanas casi siempre comienzan con una rebelión contra el Estado que las integra con el consiguiente baño de sangre.

El sibarita pobre dijo...

Hernán Cortés es junto al Gran Capitán mi personaje histórico español preferído. Un hombre de gran valor e inteligencia, capaz de clnquistar un gran imperio con un puñado de hombres valientes.

Murió pobre, como soldado en África, después de que la gran tradición española de la envidia y de encarcelar a nuestros héroes le machacara

Una vez lei que estando Carlos I entrando en Madrid, un hombre harapiento con una buena espada toledana le pidió audiencia; cuando el Rey preguntó curioso quién era, el hobre contestó: "alguien que conquistó para Vos más reinos de los que heredó". Era Cortés. Desconozco si es real o leyenda.

Un saludo.

Candela dijo...

La historia del Mundo y de las conquistas está bañada en rios de sangre. Pero no veo motivo para no estar orgullosos de nuestros grandes conquistadores.

Ahora está de moda el indigenismo entre muchos "líderes" de paises sudamericanos a los que cabría recordar que existe el indigenismo porque quedan indígenas. Igualito que en Norteamérica..

mariam dijo...

Muy buen articulo Cspeinado,donde nos retrotraes a una epoca de conquistas y batallas,por conseguir expandir aun mas el reino de España,y las vicisitudes de Cortes por conquistar suelo Mexicano.
Un saludo

Maribeluca dijo...

Como nos avergonzamos de nuestra Historia ,como no ocurre en ningún país, estas cosas se dan muy de pasada y resaltando la parte negativa, nadie ha contribuido más a propagar la Leyenda Negra tejida por los enemigos de aquel Imperio como nosotros mismos, qué pena...que les preguntaran a los txalcatecas si se alegraron o no de la aparición de Cortés y sus hombres.

mientrasleo dijo...

Una entrada magnífica. Me gusta mucho la historia, sobre todo las partes que van cayendo en el olvido y se mezclan demasiado con la ficción como es este caso.
Un placer siempre pasar por tu casa.
Besos

Wittmann dijo...

Buenas C S.

Estoy con Maribeluca. Las disquisiciones históricas sobre el pasado de España empiezan a basarse más en lo que ciertas personas quisieran que fuese que en lo que en realidad fue. Ello no quita que nuestro avance en América en general y Nueva España en particular fuese un camino de rosas. Y ello es lo que los colores de nuestra bandera (la actual y vigente, no la que otros pretenden) viene a decirnos respecto a nuestro imperio: la gloria y el oro de la conquista (gualda) y la sangre que costó forjarlo (rojo). Y eso no se puede borrar por mucho que se escriba.

Un saludo

Urdanautorum dijo...

El descubrmiento, conquista y colonización española de América es un tema apasionante con cronistas contemporáneos que nos han dejado una realidad llena de sombras, pero que los actos épicos de nuesttros hombres y mujeres, aventureros, colonizadores y humanistas sobresalen y dan resplandor a ese periodo de nuestra historia. Para sentirse orgulloso.
Un abrazo amigo.

C S Peinado dijo...

Agustín, espero que ésto que hacemos los blogueros sirvan, al menos, para que un crio o una cria vean con otros ojos la Historia de España. Sería un gran logro.

C S Peinado dijo...

Rafa, una historia más de la gloriosa y militar España, tan irreconocible ahora. El hecho es que el imperio poderoso se merienda al blandengue. Lo mismo nos pasó a nosotros con el francés en el siglo XIX. La suerte es que al menos los pudimos echar de aqui.

C S Peinado dijo...

Es de las primeras actuaciones notables del Ejército Español en América, al comienzo de la Conquista. Zorrete. El hecho tácito es que muchos de éstos conquistadores derivaron a éste hecho al no tener oficio ni beneficio en la España peninsular. Sea cómo fuere, más a sangre y a fuego que a otra cosa, fue el primer imperio que dictaminó leyes de protección para los indios que, sin embargo y cómo vemos y veremos, no se dejaban proteger demasiado.

C S Peinado dijo...

Xad Mar, en el sentido de conquista, España al menos intentó preservar a la población dictaminando leyes en su favor. Otros imperios cómo el francés o el británico no dejaban títere con cabeza, cómo ya vimos en Gibraltar, donde lo primero que hicieron fue mandar sus habitantes a tomar por saco, metiendo en su lugar, genoveses, indios y una manida mezcolanza de naturales de sus colonias. Es el conocido principio de "Divide y vencerás".

C S Peinado dijo...

Lobo, creo que son conscientes, por eso tensan la cuerda sin romperla. Pero olvidan que las circunstancias se acercan peligrosamente a las bancarrotas de Felipe II, cuando a falta de paga, se permitia a la soldadesca saquear a gusto y por tres días lo que se pusiera a tiro.

Aviso a navegantes.

C S Peinado dijo...

Creo, El Sibarita, que por ese desprecio de la patria, hemos tenido tan buenos héroes, ya que sabían que conquistar era para su gloria, que no la de su país, aunque a ellos fuera asociada, porque inevitablemente verían traicionados los hechos que los encumbraron.

Ahora bien, del Estado todo se puede esperar, pero de los que amamos a España por encima de todo y a los héroes que la forjaron aún siendo ella tan desagradecida, estamos obligados a difundir y defender a aquellos que aprestando armas, reivindicando su memoria.

C S Peinado dijo...

Pues sí, Candela, quedan indios porque conquistar había que conquistar, pero después nos contentamos con protegerlos mediante leyes, evangelizarlos para que nos e siguieran comiendo entre ellos y dándoles una cultura que les permitiera seguir adelante tras la extinción de la suya propia.

No olvidemos cómo se las gastaban los ingleses, tan nazis ellos.

C S Peinado dijo...

mariam, y que no sea la última, me apasiona relatar la história a mi modo y un blog es el mejor de los métodos para hacerlo.

C S Peinado dijo...

Yo considero, Maribeluca, que el problema en España no es que nos cause vergüenza porque nos lo inculquen así, sino que estamso tan atocinados y aborregados que nos da miedo mirar atrás porque nos encontramos siempre con las mismas dos mierdas, la República y el Franquismo y España parece que no ha pasado nunca del 31, cuando antes fuimos mucho más y mejor de lo que seremos nunca jamás.

C S Peinado dijo...

Mientrasleo, ya sabes que siempre eres bienvenida y que, por lo que a mi respecta, la historia de España siempre tendrá un destacado lugar en mi blog. Creo que es una obligación moral darles la cobertura suficiente y reivindicarlos en la medida de lo posible.

C S Peinado dijo...

Wittmann, es obligación de todo español de bien dignificar la bandera y expandir la Historia bajo la cual deberíamos sentirnos orgullosos de la Curz de Borgoña y la sacrosanta Rojigualda que, cómo tu dices, muchos anhelan destruir.

Semper fidelis.

C S Peinado dijo...

Urdanautorum esa es la cuestión, lo riquísima que es nuestra história y lo poquito que nuestros contemporáneos saben de ella. Cuando empecé con el blog tuve claro que lo primero que haría sería darle un papel preponderante a la Historia.

Espero estar cumpliendo fielmente con esa promesa.

Darle Caña a ésto: