lunes, 16 de enero de 2012

Requiem por una America española.

Es en éstos momentos en los que uno acaba de cenar y está relajado cuando comienza a valorar la importancia que en su día tuvo que la esencia de España se derramara allende los mares cubriendo el precioso territorio de América. No fue ésta la única conquista que nuestro país, cómo imperio emergente llevó a cabo. Siendo el primer imperio global, con territorios en todos los continentes (Portugal, a parte de su propio territorio no poseía poseciones extraterritoriales en Europa), España exportaba una cultura que pronto se mezcló con aquellas en las que recalaba, una religión que se convirtió en el primer y principal motor de la españolización imperial y sobre todo una historia cuajada de bravura, valentía y sobre todo bizarría española que a lo largo de cuatro siglos dio al mundoo ejemplo de lo que es ser español. Temido, valeroso, caballeroso y únicamente vencido por el mayor enemigo de la verdad, la mentira, la estulticia y la traición personificada en los libertadores a sueldo del imperio británico.
Dolor español.

El día que se arrió la bandera en el Castillo de San Felipe del Morro, en el invierno de mil ochocientos noventa y nueve, España abandonaba el continente américano dejándose atrás una historia común que había cambiado la faz de la tierra para siempre. Cierto es que la Conquista en algunos momentos fue cruenta y que las muertes de indígenas de las diferentes culturas asentadas en el Nuevo Mundo fue inevitable. No obstante, lo único que en grna medida hicieron Cortés, Pizarro y demás representantes de la Corona fue llevar a cabo lo que Incas, Aztecas o Mayas hubieran llevado a cabo por sí mismos, inmersos cómo andaban en múltiples e importantes guerras intestinas que amenazaban, cuando no ponían en peligro tácito su propia pervivencia. Así las cosas, la conquista española sólo fue un paso más que sino hubieramos dado nosotros, lo hubierna dado otros imperios emergentes cómo el francés, inglés, portugués o incluso holandés, éste último muy resquemado con España de la que se habían independizado.

Así las cosas el dolor de España debe comenzar y comenzó hace tiempo por recordar las terribles conquistas en el Nuevo Mundo que, sin embargo, tuvieron un transfondo evangelizador que no tuvo la conquista británica, más interesada en la masacre y el mercantilismo que en los intereses de los pobladores de las nuevas colonias. Las diferencias quedan pues patentes en las leyes que se promulgan protegiendo lso intereses de los indios, cuya mejor prueba es la no menos trágica importación de esclavos negros para cubrir los puestos de trabajos que los colonos no podian cubrir con los indígenas. Tráfico que organizaron los españoles, pero en mucha mayor envergadura ingleses y holandeses, que se conviertieron en auntenticos negreros que inundaron los virreinatos españoles de mano de obra negra. Así pues, vemos que no todo fue una masacre pro parte de España, que ejercería por su parte la tutela de los pueblos conquistados, situados en territorio continental, hasta que fueran capaces de regirse cómo pueblos civilizados por sí mismos.

Dolor americano.

Fue América un territorio más de España pero no lo fue de manera integrante cómo Cuba o Puerto Rico, erigidas en territorios de la madre Patria desde cero. Ocupadas por pocas tribus de caribes, ambas Antillanas llegarían a ser, del mismo modo que cualquier autonomía actual, territorios de pleno derecho de la España inmortal. No es desmerecer del gran México, del cual debemos de acordarnos cada vez que algúna aberrante masacre se lleva por delante hermanos de sangre nuestra, unidos por una historia común más extensa que la que tienen por sí independientes, tampoco debemos de olvidarnos de las masacres en Venezuela, donde las morgues rezuman muerte imposibilitadas para admitir más cadáveres mientras su presidente sedeshace en elogios del traidor Bolivar, verdadero artífice de la masacre indígena en la Nueva Granada. ¿Cómo olvidar Ecuador, El Salvador, Bolivia o Guatemala? Henchidos de odio e inmersos en conflicto eterno que emana directamente de aquella fractura libertadora.

Fueron aquellos imperios que no pudieron vencer a España por las armas, por nuestros Lezo, por nuestros Velasco, por nuestros azotes enarbolando las armas relaes que hacían que los casacas rojas se adentraran en un territorio del que no volverían a salir. Fueron nuestros Gálvez, nuestros Gravina, los que dejándose la piel ante el inglés forjaron, sin quererlo, la Leyenda Negra, ese compedio propagandístico que, a imagen del Protocolo de los Sabios de Sión que dería lugar al Holocausto judio, supuso el finiqutado del Imperio Español con puñalada en la espalda de los mismos criollos que hartos de aguantar las Leyes que le impedian explotar los bienes y los indios lograron, quebrando la voluntad legítima de su patria, hacerse con el control para ejercer un exterminio que, no por españoles, perpetraron con mayor saña que en la conquista del siglo XVI. El dolor es extensivo por el inmenso daño que Criollos e ingleses harían a las Indias una vez expulsados los españoles que, sin justicia, arrastran la culpa desde aquel entonces.

Futuro.

España debe resarcirse del daño infringido desde la pérdida de los virreinatos, estructuras territoriales que elevaban a todos los territorios a la misma dignidad que la España europea. Virreinatos los había en América, cómo lo eran en España Castilla y Aragón. Virreinatos que se extinguieron dejando paso a una pléyade de estados en gran medida fallidos y gobernados por odiosos dictadores que son elegidos por una población que no cuenta con más apoyo que la ayuda al desarrollo que les sigue llegando, pese a la crisis, desde la odiada España. Hoy más que nunca hay que entonar un requiem por aquellos territorios que comenzaron su lento y largo caminar por los abismos de una independencia mal entendida que ponia a esos pueblos en manos de dictadores que hablando en nombre de una Libertad de la que nunca han gozado, ni gozaran, quedaban en manos de intereses que explotarían los recursos que legítimamente les corresponden mientras nuestras relaciones se deterioraban con el paso de los años. 

Sólo queda abrir los brazos a los que, acogiéndose a la razón, deseen volver a la Madre España.

Si deseas comunicarte conmigo, agregar algo a éste artículo, exponer tu opinión en privado o sugerirme temas sobre los que hablar no dudes en ponerte en contacto conmigo a través de churre_s_peinado@hotmail.com. Gracias.

8 comentarios:

Wittmann dijo...

Buenas Peinado.

Compruebo, por la fuerte carga significativa de las palabras que integran esta entrada, que los problemas parecen alejarse. Espero que así sea para mayor disfrute de todos tus seguidores.

Lo demás poco tiene que comentar en lo que a mi respecta, por aquello de no resultar reiterativo. Es harto claro, con todos los respetos a Flandes, Filipinas y otros territorios que integraron nuestra España, que nuestro futuro está en América. Pese a la proximidad territorial y la hipocresía del yugo comercial al que nos somete la Unión Europea, es obvio que nuestros vínculos más arraigados están del otro lado del charco. Por los vínculos culturales, la idiosincrasia y las raíces históricas que unen a esos países con su "madre patria" (así denominada por ellos) así debe ser. Y ello antes de que los progres de aquí o los pseudodictadores de allá nos hagan olvidar los lazos con las buenas gentes de aquellas tierras.

Un saludo.

CASASREALESDESNUDAS dijo...

No podemos estar siempre pidiendo perdón a esos países que hoy en día tanto nos desprecian, a pesar de que cogen nuestro dinero de buena gana. También España ha estado sometida por otras culturas y no andamos haciendo la puñeta todos los días.
¿Acaso hemos de pedir cuentas a Romanos, musulmanes, franceses?
Debemos pasar página y mantener una relación comercial como con el resto del mundo sin tener que estar siempre agachando la cabeza y alzando el culo.
Un fuerte abrazo C.S.

leonor dijo...

Buenos días:
En mi opinión, creo que en esos países se ha abierto paso la ignorancia a pasos agigantados. Han olvidado que gracias a la llegada de los españoles al Nuevo Mundo les trajimos una fe que no admitía crueles sacrificios humanos, a su vez que ellos enriquecieron nuestra manera de alimentación con la introducción de la patata, tomate, etc. ¡Y nos acusan determinados personajes de genocidas, para más inri!, puede que hubiera abusos, pues siempre debe haber alguna manzana podrida, pero seguro que nadie menciona a los niveles de barbarie de los franceses e ingleses respecto a los nativos norteamericanos, por no hablar de los negreros portugueses. ¡Ya está bien de que debamos pedir perdón por nuestra Historia!
¡Saludos!

Candela dijo...

Siempre me he preguntado porqué, a pesar de la ventaja de una lengua común, nuestras relaciones con los paises suramericanos no es todo lo estrecha de lo que sería deseable.

Cualquier otro país con la misma ventaja del idioma no hubiera dejado pasar esta oportunidad.

C S Peinado dijo...

Ese futuro español, paradójicamente y cómo tu alegas, Wittmann, está en el mismo lugar que nuestro pasado. Lo gracioso es que creo que es sabido a ambos lados del Atlántico que ésto es así y que más tarde que temprano la reunión será efectiva.

A tal fin Jose Ramón de Cuba Española lleva ya varios años dándole pábulo a esa cuestión y por lo que se ve va tirando para adelante, aunque claro ésta, aún es algo utópico, aunque no dudo que todo se andará.

C S Peinado dijo...

Tienes toda la razón Casas Reales. La cuestión principal es que no sólo no tuvimos culpa de la mayor parte de las cosas que la propaganda que la "Leyenda Negra", es que nos acabamos creyendo nosotros mismos que éramos unos sádicos explotadores.

España fue lo mejor que le pudo pasar a Latinoamérica, si en lugar de nosotros hubieran sido los Ingleses, ahora no existirian las etnias indígenas en su mayoría y estaría todo lleno de chinos, indios, genoveses o cualquier otra extraña ralea.

Es lo que pasó en Gibraltar, expulsaron a toda la población española y la sustituyeron de gente traida de sus colonias para evitar las simpatías por nuestro país... Malditos mercantilistas.

C S Peinado dijo...

Leonor, esos que hoy nos acusan de gonocidas son los descendientes de aquellos que, siendo criollos y por tanto descendientes de españoles, se dedicaron primero a expulsarnos de América y después se dedicaron al exterminio masivo con la excusa de que eran superiores por ¡hablar español!

Un compedio de sinsentidos que ha llevado a Latinoamérica a lo que es, permitiendo sólo a Argentina y Chile el haberse salvado, relativamente, de ser unos parias. Esperemos que con el paso de los años se vaya revertiendo una situación a todas luces injusta desde el mismo momento de la Independencia (de España) para pasar a ser dependientes de los "Libertadores".

C S Peinado dijo...

Candela, durante la commemoración del Quinto Centenario, los españoles nos echamos muchísima tierra encima porque nos decían que habíamos masacrado a los indios americanos y cómo éramos de todo menos conocedores de nuestra historia, nos lo creimos a pies juntillas.

Es el problema de los españoles, el problema crónico que nos hace débiles ante nuestros propios nazionalismos y por supuesto, nos lleva a avergonzarnos de nuestro propio país. Mientras no superemos eso, que es lo mismo que barrer dentro de casa, no podremos barrer fuera.

Darle Caña a ésto: