lunes, 30 de septiembre de 2013

Historia. Asedio del Santuario de la Virgen de la Cabeza. (1).

Foto CSPeinado. Ruinas en el Tiempo.
Soy ampliamente consciente, máxime viendo con quién debo de bregar de vez en cuando vía blog, que cualquier opinión ejercida sobre cualquiera de los capítulos de la Guerra Civil Española en un país tan sumamente acomplejado cómo lo es España, un país donde en los últimos cuarenta años se ha tergiversado la Historia hasta el punto de ocultárnosla y cuando no es posible falsearla o hacerlos sentir culpables será tomada a la tremenda. Cómo ello es algo que a mí, personalmente, no me importa, pues quienes me siguen ya saben cómo escribo, sobre que lo hago y cual es mi pasión, invito a no seguir leyendo a quienes consideren que no trato con la corrección debida un hecho acaecido hace décadas y que es parte genética de una sociedad que no ha superado aquellos tres años de contienda por cuanto son incapaces de comprender que la Historia de España se ha escrito con muchísima sangre y que no merece el desprecio que algunos hacen a los combatientes sean del bando que sean. 


Cuestión de Trabajo.

En mi caso, soy una persona pragmática, que gusta de mirar adelante en la vida y que considero que lo poco que hay que recordar, hay que hacerlo con la perspectiva de utilizarlo para construir y no para destruir. Que cada episodio de la Historia es inalterable por muchos que queramos negarlo y renegarlo. Dicho ésto, quiero dedicarme a desgranar uno de los hechos más conocidos y a la vez menos documentado de la Guerra Civil Española y uno de los que más polémica han levantado por su resolución final. El Asedio al Santuario de la Virgen de la Cabeza fue un enfrentamiento encarnizado en que, paradójicamente, los ganadores fueron los perdedores, pues la imagen de Ntra en Jaén es de tal devoción y amor que, incluso aquellos que no creen en Dios se emocionan cuando la ven en su camarín. Estos son los hechos de un acontecimiento que podría haber eclipsado al mismo Alcázar de Toledo sino hubiera sido porque mientras que allí Moscardó pudo resistir, en Andujar, Cortés se dejó la piel en el Intento.

La provincia de Jaén no era de las más pobladas al inicio de las hostilidades. En sí apenas superaba los seiscientos mil habitantes dedicados casi en exclusiva al campo y muy polarizados, en consecuencia, hacía la izquierda. A ésta circunstancia se añadía el hecho de que se mostraba el tópico latifundista. En Jaén, cómo en toda  la alta y baja Andalucía, el campo estaba en prácticamente toda su extensión en manos de unos pocos. Señoritos muy ricos que nadando en la opulencia más absoluta oprimian a unos jornaleros que apenas subsistian del trabajo temporal que daba el campo en las cosechas y trabajos auxiliares. En consecuencia, era una masa laboral que se encontraba, en su mayor parte inmersa en una pobreza y hambre difíciles de compatibilizar con una paz social que se escapaba por momentos. Algo que la República se había visto totalmente inútil para corregir a lo largo de sus cinco años de existencia. 

Síntomas nefastos.

El único polo diferencial se encontraba la cuenca minera de Sierra Morena, dedicada a la extracción de plomo y localizada en la zona de repoblación desde Santa Elena a Linares. Ésto no hacía, sin embargo que las condiciones de trabajo fueran distintas a los de los labriegos. La dureza de las mismas, la probabilidad de accidentes y la insalubridad del ambiente de la mina superaba con creces a las condiciones de vida de los campesinos con la única diferencia de que éstos trabajadores tenían más estabilidad. Aún así, en el pecado se llevaba la penitencia y lo que era una estabilidad laboral muy buscada en aquella época,  se veía descompensada por unas condiciones pésimas de trabajo muy mal remunerado. Éstos factores, en una sociedad fundamentalmente analfabeta,  unidos a la desidia de los "señoritos" a la hora de mejorar las condiciones laborales, hacían que el vivero de sindicalistas fuera fértil.


Si deseas comunicarte conmigo, agregar algo a éste artículo, exponer tu opinión en privado o sugerirme temas sobre los que hablar no dudes en ponerte en contacto conmigo a través de churre_s_peinado@hotmail.com. Gracias.

9 comentarios:

Javier Tellagorri dijo...

Describes muy bien las condiciones socio-económicas de aquella Andalucia pre-guerra civil y el resultado, a pesar de 40 años de dictadura franquista, sigue siendo muy parecido : aquellos jornaleros siguen siendo explotados pero ahora por los políticos de izquierdas, en sustitución a los señoritos de derechas que había antes.

Manuel I. Cabezas González dijo...

Sr. Peinado,

· Como le dije en otra ocasión, pasé, a mediados de los 60, un año en el santuario de la Virgen de la Cabeza, haciendo el 4º curso del Bachillerato.

· Y, durante este año, pude vivir lo que Ud. apunta en su texto: latifundismo, "señoritos", vida difícil,...

· En los fines de semana del otoño-invierno, el parador de turismo, adjunto al santuario, se llenaba de jerifaltes del Régimen y de gentes con posibles que se dedicaban a las monterías del ciervo y del javalí.

· Allí conocí a los futuros Reyes de España (Sofía y Juan Carlos), así como a la mujer (Carmen "Collares") de aquel que fue Jefe del Estado "por la gracia de Dios" (¿Qué tenía que ver Dios en esta jefatura?), según rezaban las monedas de la épocas con el efigie.

· También frecuentaba el santuario el torero Miguel Dominguín, que tenía una finza de toros de lidia, a un tiro de piedra del santuario, i.e. a los pies del cerro El Cabezo. Y,en una ocasión, conocí al Sr. Barreiros, amigo del torero y empresario de los camiones Barreiros, que, por cierto, regaló un autocar BArreiros al Santuario.

· Espero con interés las otras entregas sobre el Santuario.

Un cordial saludo,

Manuel I. Cabezas
www.honrad.blogspot.com
1 de octubre de 2013

CASASREALESDESNUDAS dijo...

Descripción idónea de unos tiempos pasados, que creíamos superados pero que fatídicamente se repiten en un bucle sin fin.
Espero la próxima entrega de este post con sumo interés.
Un abrazo C.S.

Agustin dijo...

Buena leccion de historia para los desmemoriados,que en nuestra patria se cuentan por millones,un saludo,

Anónimo dijo...

Mi opinión es muy sencilla, el asedio a monasterios, santuarios e iglesias por parte de los comunistas me parece de cobardes que sólo se enfrentaban a los más débiles. Si hubieran podido, hubiesen aniquilado para siempre cualquier signo Catolico.Francamente vergonzoso.

C S Peinado dijo...

Javier, en verdad la cosa no ha cambiado mucho con la diferencia de que antes había que trabajar para comer y ahora te dan de comer para que no trabajes y vivas de dar tu voto a los de siempre. Que se repitan sucesos tan tristes cómo aquellos es sólo cuestión de tiempo ante la mentalidad de tontos útiles, afiliados al subsidio que se ha generado en Andalucía en general y Jaén en particular...

C S Peinado dijo...

Manuel, cierto es que me lo dijo. El caso es que el Cerro sigue conservando el sabor agridulce de un episodio histórico a medio cerrar sobre el que nadie quiere oir u opinar. A ello contribuye su lejanía, la querencia sentimental que posee y ese aura mística que lo embarga. Es algo inmortal en definitiva que debe de ser recordado con el objetivo de no ser repetido nunca más.

C S Peinado dijo...

CasasRealesDesnudas, no aprendemos ni aprenderemos y así nos irá. Invito a todo el que pueda a visitar el Cerro y conocer de primera mano, viendo aún las heridas abiertas el cómo y cuando dejamos allí prendidas una de las facetas más trágicas de nuestra historia.

C S Peinado dijo...

Agustin, porque no recordamos el porque repetimos una y otra vez los mismísimos errores... No estamos aquí para recreaciones militares de la Guerra Civil, tal y cómo hacen los estadounidenses que así, seguro que conjuran la tentación de liarse de nuevo a mamporros.

Darle Caña a ésto: