lunes, 21 de mayo de 2012

Nuestra incapacidad manifiesta de emprender.

Habiendo marisco... ¿Para que trabajar?
En tiempos de crisis, lo más manido es trincar por banda a los inmigrantes y colocarlos en la picota, achacándoles todos los males empezando por el del paro. Yo, que estoy en contra de toda inmigración que no sea la legal, con papeles, trabajo y expediente judicial limpito cómo una patena, puedo comprender que a mís compatriotas de terruño, en los tiempos que corren, les parezca correcto demonizar a esas personas. Mientras que el que llega para dar por culo o el que se trinca sin papeles debe de ser repatriado ipsto facto o cuando menos expulsado, el que tiene sus papeles, su trabajo y arraigo no hay tu tía. Hay que respetarlo aunque dentro de tres años nos tengamos que calentar los morros con él, pues la sociedad española es abierta, solidaria y todas esas memeces con la que tan acostumbrados nos tienen algunos de nuestros más abrasivos politicastros.

La Religión... Esa nuestra.

La verdad es que nuestro país siempre ha sido especial. Mucho me temo que de no haber sido por el oficio militar que tan buen juego nos dió desde el Descubrimiento a la Guerra de Sucesión, España habría seguido otros derroteros. Me explico. En España el oscurantismo ha sido desde siempre moneda de curso legal. Supersticiosos y mas dados a creer en brujas que en la ciencia, nuestro atraso manifiesto ha sido evidente desde que los Visigodos empezaron a poner de moda la lucha fraticida para trincar el trono. Con esos precedentes, no podríamos esperar que el método científico se abriera camino y con el la Revolución Industrial que si arraigó en otros países más interesados en el parné y en consecuencia en el modo de obtenerlo a través de actividades cómo la industria o el comercio. España fue siempre un país mísero, inculto y apegado a la Iglesia y la estructura feudal.

No digo que ello sea del todo malo. Ser católico es algo así cómo muy español si es a nivel del "que diran". Así tenemos nenes haciendo la comunión cómo si estuvieran a punto de casarse y bodorrios de punta en blanco y muchísimo gastaero que al final terminan en divorcio precoz. El caso es que en éste país de pandereta y Romería, sómos muy dados a la fiesta, procedente en gran medida de esas celebraciones religiosas y por ello, poco inclinados al trabajo. No digo que no trabajemos, que lo hacemos cómo campeones aunque nuestra productividad sea una porquería, digo que no sómos capaces de escapar de nuestro ciclo de trabajos mal remunerados, mal preparados y sobre todo mal posicionados. A decir verdad, sino eres agricultor, camarero o funcionario lo llevas mal en España y ello no es cosa de ahora, es cosa de atrás, de cuando o trabajabas en el campo por una miseria o te morías de hambre y lo último que hacías era confesarte por lo que pudiera venir después.

Los mejores funcionarios del Mundo.

Ésta visto y comprobado que en cualquier país civilizado, moderno y occidental, el ratio de funcionarios/población, es inferior que en nuestra vestusta piel de toro. De hecho, en países cómo los Estados Unidos, ser funcionario es lo peorcito de lo peorcito. En el país de las libertades, el que se mete a funcionario es, simple y llanamente, porque es incapaz de emprender su propio camino cómo empresario o trabajador enfocado en avanzar y crecer. Aquí no, aquí seguimos siendo los quejicas del viejo continente, afiliados, en muchísimos casos, al subsidio y la paguica por los más diversos conceptos o sino, vía carnet de partidete politicástrico, enganchado a la subvención salvaje que se obtiene sin justificar. Así las cosas no es extraño que España ande por donde anda, por la pendiente radical del fracaso hacía el hoyo de la estulticia. Lo raro es que haya licenciados o profesionales que no se hayan largado a la Cochinchina y sigan intentando demostrar que aquí si se puede.

Es esa insidosa, mezquina e indigesta inclinación a lo fácil lo que nos lleva a no intentar dar el paso hacía un país mejor, más rico, más industrializado y sobre todo, algo menos cazurro en el devenir de nuestros jóvenes. Cómo ya sabemos, el botellódromo es el equipamiento obligado en nuestros pueblos y ciudades desde hace unos años y el patético ver los especímenes que se mueven por ellos, por las Fiestas de la Primavera y por cualquier cosa que no sea progresar. Sé que habrá quien me diga que no tienen oportunidades, que no hay trabajo, que no se que, que no se cuanto. Y yo lo aceptaría sino fuera porque ya hace casi una generación que ésto va cómo el culo, creando una casta de parásitos incapaces de avanzar por sí mismos y a los pocos que sí lo son los vemos marcharse porque el desgobierno dedica más esfuerzos y fondos a alimentar a los suyos a base de caviar que a permitirnos a los demás ganarnos el pan.

Sol negro.

Decían aquellos héroes que encuadrados en los Tercios se dejaron la piel por una España mejor en Flandes, que aquel lugar era tan hereje que hasta el mismo sol se tornaba negro... La herejía no se, pero aqui, más que el sol, lo que se está tornando negro es el entendimiento de una gran mayoría de engendros sociales que ya ni tan siquiera pretenden trabajar de funcionario. Seres estúpidos que se apalancan en las Universidades durante diez años con él único objetivo de salir a quemar la calle si les suben las tasas o recortan en educación, algo de lo que ellos carecen. España ha pasado de ser un gran país por ovoides a un país en detrimento, en carencia continuada de una dignidad perdida y soterrada en los albores de una Transición que nos dotó de democracia, algo que no hemos sabido asimilar y de la que hemos aceptado todos los derechos mientras repudiábamos las obligaciones. Así nos va y desde luego, el inmigrante legal es el que menos culpa tiene.

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9 comentarios:

George Orwell dijo...

La mentalidad de funcionario es intrínseca a nuestra personalidad. Tienes mucha razón... El problema es que ahora ya no te dejan ni emprender...

jescriban dijo...

El funcionariado,es una casta,que para la enorme desgracia de todos los españoles,se convirtió hace ya unos muchos años,en grupo parasitario.

No me refiero a todos los funcionarios de carrera,u oposición,personas muy dignas que han logrado dicho status ganandolo con su esfuerzo,si no a toda la cuadrilla de borregos que pululan por la administración,sin absolutamente ningún conocimiento sobre materia alguna,dando ya por descontado que,como la mayoría desconocen totalmente,donde está y lo que fue,la lejana Conchichina.

DORAMAS dijo...

El funcionario es lo que es, un personaje que ha estudiado, se ha presentado a unas oposiciones y una vez aprobadas, se encuentra con un empleo de por vida, con un sueldo mas o menos decente, pero sin aspiraciones de altura.
Luego están la manta de tíos avariciosos, esos que hace unos años se paseaban en Audis y 4X4, tirando de tarjetas de crédito y plantando arboles en el jardín de su adosado y mirando por encima del hombro a cualquier funcionario.
Ahora nos encontramos que el funcionario debe mantener con lo que le quitan de su sueldo, a tantos y tantos conductores de Audis, propietarios de adosados, que están clamando por la calle, que no les quiten sus propiedades.
Pues no, el funcionario ha sido una hormiguita con lo que ha conseguido y no una cigarra como el avaricioso del Audi.
No se si me he explicado bien, pero eso es lo que hay.

Apañó dijo...

Doramas se ha explicado muy bien, pero no solo muchos funcionarios han sido hormiguitas, sino también muchos pequeños emprendedores que, como yo mismo, se dedicaron a hacer bien su trabajo en vez de especular y servirse de "pelotazos" burbujeros para conseguir Audis y vivir muy por encima de sus posibilidades reales.
Ahora, efectivamente, se grava a los funionarios reduciéndoles el sueldo, pero también al pequeño emprendedor que hizo bien sus deberes, sin posibilidades de acceder a créditos y soportando nuevos y peregrinos impuestos, ora para amamantar las arcas municipales, ora las autonómicas o las estatales.
¡Demasiados jefes con plumas para tan pocos indios pelaos!

Herep dijo...

CS,

Te voy a explicar una historia de funcionarios.
Mi madre, funcionaria de la administración local, pertenece a una familia "de funcionarios"... mi abuelo, mi tía, mi tío, mi prima, el marido de otra de mis primas... Todo por méritos propios. Estudiando y aprobando las correspondientes oposiciones.
Cuando ella empezó a trabajar en el Ayuntamiento, hace más de 30 años, NADIE quería trabajar en la Administración porque el suelo era ínfimo y las condiciones laborales, paupérrimas (mi madre dixit).

Ahora, todos quieren ser funcionarios.
¿Por qué será?

Porque la Administración se ha convertido en un nido de parásitos, amigo mío. Poco trabajar, suelo apañao, horario intensivo... buenos periodos de vacaciones, días de asuntos propios... seguro médico...

Un chollo. Y todo bajo el paraguas de Papá Estado, el inquebrantable.

O no.

Un abrazo.

NOTA. Yo, aclaro, jamás he trabajado para la Administración.

Maribeluca dijo...

Estoy de acuerdo con Doramas porque aparte del inmigrante, el "funcionario" es otro chivo expiatorio por tener un trabajo fijo, lo compruebo todos los días en distintos foros; es cierto que aquí sobran muchísimos, aunque también depende de los sectores, y también es cierto que muy especialmente en las administraciones regionales y locales, donde sobreabundan los "empleos públicos" digitales que nada tienen que ver con el que se ha currado la plaza.

Lo que dices de la mentalidad funcionarial es totalmente verdad también, no es excluyente, y en cierto modo es normal en un país que de siempre ha criminalizado la empresa y "la riqueza" per se, ya sabemos que los ricos son todos el demonio y los pobres unos santos, y el empresario disfruta despidiendo curritos mientras enciende puros con billetes de 500 e, es un estereotipo que sigue funcionando que te rilas, no sé si tú te leerías aquello que comenté de JM de Prada titulado "Trabajo" como si el mundo no hubiera avanzado en nada y todo siguiera igual que en tiempos de la R Industrial y Mr Scrooge...y es ahí donde puede tener algo de razón César Vidal en algún aspecto, aunque luego él peca igualmente de extremismo en sentido opuesto y resulta que es que aquí hasta tirarse un pedo es por culpa de la Contrarreforma.

Está esto polarizado como en tiempos y a veces escuchando las valoraciones y soluciones de algunos dan ganas de salir corriendo...pero para acabar ya y por terminar con lo de los funcionarios, a otros nadie les puso una pistola en la cabeza para que suscribieran una hipoteca hipercarísima o veinte créditos, se dejaron llevar por la dinámica existente lo mismo que ahora hay la contraria de no soltar un euro para comprarse nada.

Aquí, por otra parte, nos va mucho eso del Estado Meganiñera que nos solucione todo, y esa mentalidad hoy día es un terrible lastre para competir con otros países.

Natalia Pastor dijo...

El tema de los funcionarios lo hemos comentado muchísimas veces.
Al morir Franco en 1975, con 40 millones de españoles, en España existían 700.000 funcionarios.
Hoy, en 2012, con 47 millones de habitantes hay más de 4 millones de funcionarios.
Algo falla...
Y es que 17 reinos de taifas con su correspondientes organismos,duplicidades, instituciones inútiles,elefantiasis burocrática... nos lleva la estado actual de cosas.
Un Estado y un modelo insostenible que hace aguas.

Vicente Rubio dijo...

Tiendes a exagerar las cosas, cosa que yo también hago muy a menudo en mis escritos y en estos momentos de escasez es mas fácil de hacer porque en todos los casos buscamos alguien a quien cargarle el "mochuelo".
Por una parte al emigrante, a este ser que en la mayoría de los casos solo busca mejorar la vida de el y de los suyos, por otro lado a la Iglesia, venga o no venga a cuento, pero zurrarle siempre y por ultimo a los funcionarios que no funcionan y a los políticos que tampoco funcionan y enciman nos "atracan con impuestos".
¿Y el verdadero culpable? pues NOSOTROS MISMOS, amigo Peinado, nosotros somos lo que hemos consentido esto y ahora lo estamos pagando.
Al hombre Dios lo hizo libre y hemos tomado el camino equivocado queriendo que el "Papa Estado" se ocupe de todo, acompañando la famosa frase "tengo mis derechos" ¿Derechos de que?
Un abrazo amigo y Suerte, Vista y al Toro

Tío Chinto de Couzadoiro dijo...

Somos muy dados, en efecto, a no arriesgar, a acomodarnos a lo conocido, a evitar lo que pueda suponer enfrentarnos a lo nuevo. Y eso nos hace, en general, poco o nada emprendedores. Esa es, sin duda, una de nuestras mayores deficiencias, en relación con los naturales de otros pueblos.
Un cordial saludo.

Darle Caña a ésto: