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sábado, 13 de octubre de 2012

Historia. El Ejercito Trigarante (1)

http://www.mexicodesconocido.com.mx. Bandera del Ejército Trigarante.
La Independencia de México no fue un caminito de rosas. Por mucho que pueda parecerlo, desde el Grito de Dolores, acaecido en Dolores Hidalgo, cuna de la Independencia Nacional por el cura Miguel Hidalgo y Costilla, el dieciseís de septiembre de mil ochocientos diez, y la entrada del Ejército Trigarante en ciudad de méxico el veintisiete de Septiembre de mil ochocientos veintitrés, trascurrió más de una década de desgaste donde el pueblo naciente, se emancipaba de una España vieja, carcomida por el absolutismo y desgastada por una Guerra contra el invasor francés que podría haber culminado bien sino fuera por que El Indeseable Fernando VII se pasó por el forro el último cartucho para mantener a los Reinos de Ultramar en el seno de la madre España que suponía la constitución de mil ochocientos doce, "la Pepa". Así, el artífice de que la Nueva España adoptara de nuevo su antiguo nombre, Mexico, terminaría por liquidar el Imperio, a excepción de las Antillas y Filipinas en menos de veinte años.

jueves, 11 de octubre de 2012

Militares de España. Panfilo de Narvaez.

Foto de Internet. Pánfilo de Nárvaez, gobernador de La Florida.
Entre los españoles que acudieron prestos a la conquista del Nuevo Mundo, recién descubierto por Colón, no podemos dejar de referirnos a uno de los Adelantados y primeros Gobernadores de la Florida que, cómo conquistador, saltó el trecho Atlántico para ejercer sus labores de Conquistador. El mismo es Pánfilo Narváez, nacido, casi con toda probabilidad en la segoviana localidad de Navalmanzano, on las lógicas suspicacias, en el año de mil cuatrocientos setenta. Habría fallecido relativamente joven, sin haber cumplido los sesenta en mil quinientos veintiocho en plena Florida. Su origén, según historiadores, podría estar también en Valladolid. Sin embargo de los pócos que se hace eco de ésta procedencia es Bernal Díaz de Castillo, situándolos todos los demás en Tierras de Cuéllar en general y más particularmente en la localidad referida de donde era oriunda la familia Narváez en aquella época, merced a los estudios que situan a bastantes parientes prominentes y protagonistas de la Carrera de Indias en la zona segoviana.

lunes, 16 de julio de 2012

Historia. La batalla de Otumba.

Reseñába yo hace unos meses cómo Cortés tuvo que salir cagando leches de Tenochtitlán en la famosa y nunca superada Noche Triste. Aquella noche, inusualmente lluviosa por partida doble, pues lo mismo caían chuzos de punta que flechas de los mexicas, sólo un puñado de españoles a lomos de sus caballos consiguieron escapar de la Laguna. Corria la noche del treinta de junio y al nuevo emperador mexica Cuitláhuac, que le venía de perlas que Cortés hubiera finiquitado a Moctezuma, no le terminaba de cuadrar que los conquistadores pudieran llegar a refugiarse en el territorio de sus aliados los tlaxcaltecas. Sin escatimar en medios, el recíen ascendido emperador azteca decidió tirar la casa por la ventana y armar a todo lo que se pudiera defender con un espadón en la mano. Movilizó así a todos los mexicas que pudo y echó manos de tepanecas, xochimilcos y en fin, de todo ser humano varón de pueblos alrededor de Tenochtitlán, ya fueran amigos o esclavos. La ocasión pintaba mal, Cortés lo sabía y los suyo también.

martes, 7 de febrero de 2012

Historia. La Noche Triste.

No todo en América fue un paseo militar. Más bien casi nada lo fue y la verdad, cada conquista, cada paso dado por los conquistadores en nombre de España se hizo a costa de sangre, sudor y lágrimas. Así se le podría preguntar a Hernán Cortés si siguiera vivo y por tal particular lo que sucedió en la llamada "Noche Triste" en la que hubo de salir por patas de Tenochtitlán porque nos comían sin solución de continuidad. Todo venía de haber apiolado a Moctezuma y los mexicas, que no sabían del fino humor hispano andaban con las lanzas en ristre ostigando a las huestes del extremeño. Tanto que, durante la última semana, los españoles se iban pelando la breva a torta limpia desde el palacio de Axayacalt. Cómo en toda buena gesta en la que intervenga españoles, la situación era desesperada. Sin alimentos, sin pólvora, con un enemigo que superaba ampliamente en número y con enfermos y heridos que hacían insoportable mantener la posición.

Vamos que nos vamos.

Es por ello que Cortés decidió poner tierra de por medio en la calurosa noche del treinta de junio de mil quinientos veinte. Se preparó todo el tema con el mayor sigilo y la peña se aprestó a dar cumplimiento a la orden bajo la consigna de silencio absoluto mientras Tenochtitlán dormitaba entre sueños de sangre y sudor. Con muchísimo cuidado, trasportando la impedimenta en caballos a los que se vigilaba que no emitieran ningún relincho que pudiera desbaratar tan complicada situación (salir del centro de México no debía de ser precisamente fácil), cruzaron por uno de los puentes de canoas en dirección a Tlacopan, también conocido cómo Tacuba. A diferencia de los sitios europeos, los aztecas eran algo más pachorras y se iban a dormir en cuanto se iba la luz del día, por lo que tuvieron que ser avisados, a voz en grito, por una anciana mexica que, viendo movimiento, aviso a los aztecas. La abuela en cuestión había salido a buscar agua, cómo si no hubiera día que tenía que salir por la noche.

Cómo si no tuvieran más forma de menear a la tropa el tambor de piel de serpiente del templo de Huitzilopohtli, la sierpe alada, comenzó a dar la matraca para hacer una movilización de todos los efectivos disponibles. En cuestión de minutos, para lo cual habría unos buenos sargentos fustigando a los rezagados y a golpe de remo, la laguna que rodeaba Tenochtitlán y de la que hoy no queda ni el recuerdo, hirvió de soldados aztecas ávidos de sangre, armados con lanzas y flechas y flanqueados desde las azoteas que iban dejando atrás por más tropa que reventaba la retaguardia de los huidos. Para completar el circo, otros soldados cortaron las amarras que mantenían quietas las canoas sobre las que se creaban los puentes que comunicaban la capital con la tierra firme. Lo que pretendía ser una huida discreta, en silencia e intentando salvar el máximo posible de muebles, o lo que es lo mismo, de oro, plata y halajas que les iban retrasando preocupantemente.

Soltando lastre, apretando el paso... 

En sí el peso de las armaduras, equipo y sobre todo de lo tomado en materiales preciosos, obstaculizaba bastante el avance de los conquistadores. Los aztecas, menos pesados, avanzaban más rápido y amenazaban con dar alcance a los huidos. Hubo muchos que murieron ricos y los que salvaron el pellejo es porque supieron decidir entre su vida y el valor de lo que portaban. El caso es que aquella tropa evolucionaba en unas condiciones críticas, empujando gentes y caballos por una calzada de madera estrecha, sobre una serie de embarcaciones oscilantes, mientras los indígenas atacaban por tres flancos y en plena oscuridad (lo que explicaría el poco atino y la menor mortandad de españoles). Se daban todos los ingredientes para crear la Leyenda de esforzados valientes en pos de una muerte gloriosa cuando lo cierto era que salieron cagando leches y se salvaron los que menos peso portaban y más vidilla se daban en correr.

Así, el mismo Alvarado se vió a un plis de caer en la huida y fue salvado in extremis por Martín de Gamboa que, trincándole del brazo y pegando un buen tirón lo aupó a la grupa hincando espuelas. Gamboa sólo llevaba una armadura de algodón de confección azteca y su acero toledano en ristre. De ahí que saliera más lejano que el resto. Así las cosas el balance fue nefasto para los españoles. Los que no cayeron por las flechas y lanzazos enemigos se ahogaron junto con sus cabalgaduras en las abundantes acequias y pocas que se surtían de la laguna. Los aliados de Cortés fueron aniquilados en la más amplia extensión de la palabra. De más de mil quedaron cien o incluso menos. Se perdió armamento, artillería y más de la mitad de los españoles que secundaban a Hernán. De todo lo saqueado o conseguido para la Corona se perdió en torno al noventa por ciento que, sin duda y sabiendo de la picaresca española, se perdería mucho menos y mucho más iría a los bolsillos de algún espabilado.

Aportando crónicas:

El rebote de Hernán Cortés queda patente en las crónicas de Indias por las cuales el extremeño se quedó con gran tristeza por lo que sus actuaciones y las de sus hombres habían provocado en el conjunto de la expedición. Aporto, tomado de la Wikipedia, las siguientes citas sobre el evento que sería el preludio de la conquista final de México y Nueva España:

Bernal Díaz del Castillo asevera en su Historia verdadera de la conquista de Nueva España:

...que como Cortés y los demás capitanes le encontraron y vieron que no venían más soldados, se le saltaron las lágrimas de los ojos y dijo Pedro de Alvarado, que Juan Velázquez de León quedó muerto..

...y mirábamos toda la ciudad y las puentes y calzadas por donde salimos huyendo; y en ese instante suspiró Cortés con una gran tristeza, muy mayor a la que antes traía, y por los hombres que le mataron antes.. 

...Acuérdome que entonces le dijo un soldado que se decía el bachiller Alonso Pérez (que después de ganada la Nueva España fue fiscal y vecino en México): "Señor capitán, no esté vuestra merced tan triste, que en las guerras estas cosas suelen acaecer"..y Cortés le dijo que ya veía cuántas veces había enviado a México a rogarles con la paz; y que la tristeza no la tenía por una sola cosa, sino en pensar en los grandes trabajos en que nos habíamos de ver hasta tornarla a señorear...

Por su parte Francisco López de Gómara describe en su Historia general de las Indias:
...Cortés a esto se paró, y aun se sentó, y no a descansar, sino a hacer duelo sobre los muertos y que vivos quedaban, y pensar y decir el baque la fortuna le daba con perder tantos amigos, tanto tesoro, tanto mando, tan grande ciudad y reino; y no solamente lloraba la desventura presente, más temía la venidera, por estar todos heridos, por no saber adónde ir, y por no tener cierta la guardia y amistad en Tlaxcala; y ¿quién no llorara viendo la muerte y estrago de aquellos que con tanto triunfo, pompa y regocijo entrado habían?...

Por último Francisco de Aguilar describe un dialogo en su Relación Breve de la conquista de Nueva España:

...Sucedió un día que Alonso de Ávila, capitán de la guardia del capitán Hernando Cortés, se fue a su aposento cansado y triste, y tenía por compañero a Botello Puerto de Plata, el cual fue aquel que dijo al marqués en Cempoala: "Señor, daos prisa, porque don Pedro de Alvarado está cercado y le han muerto un hombre". Y así como entró le halló llorando fuertemente y le dijo estas palabras: "¡Oh señor! ¿Ahora es tiempo de llorar?". Respondióle: "¿Y no os parece que tengo razón?. Sabed que esta noche no quedará hombre de nosotros vivo si no se tiene algún medio para poder salir"...

Por último...

Después del hecho trágico que provocó la salida cagando leches de Tenochtitlán, los hombres de Cortés no tenía el cuerpo para muchas fiestas con lo que se internaron en territorio mexica con la intención de pasar de Tlacopan o Tacuba hacía Otumba. Cómo la verdad es que iban negros, en su avance por el oriente del Valle de México, decidieron cobrarse parte de lo sucedido mediante la masacre del pueblo de Calacoayan pecnortando después en Teocalhueyacan, o lo que hoy se conoce cómo San Andrés Atenco. No quedó ahí la cosa, ya que los aztecas intentarían hacerse con la cabeza de Cortés en lo que hoy se conoce cómo Batalla de Otumba. Ahí los españoles se pusieron bravos y cortaron por lo sano cargándose al capitán de los perseguidores. Éstos huirian despendolados al quedarse sin cuadro de mando y los conquistadores españoles pudieron, por fin, llegar a la tierra de Tlaxcala, de carácter aliado, desde donde se planificaría la toma de Tenochtitlán que se lograría, ésta vez sí, un año más tarde.

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domingo, 9 de octubre de 2011

Historia. La batalla de El Álamo.

Tras la independencia de España, México debió acometer una reorganización interna total y empezar a acometer a sus propios enemigos. Entre ellos uno que, en plena expansión iba presionando por el norte, los Estados Unidos. Los mexicanos, instalados en el buenismo aprendido de España, habían ido dejando a los gringos establecerse en el territorio que hoy compone el estado de Texas. Al final estos decidieron dejarse de tonterias y secesionares. Veamos por qué.
Cómo suele suceder en los paises que se independizan por en interés de cuatro sobre todo los demás, México llegó a un momento en que la dictadura se fue haciendo presente de manos de un personaje que nos sónara a casi todos. Antonio López de Santa Anna, era el presi en el año treinta y seis en que se sucedieron los hechos que narramos y la verdad, el asunto del federalismo se la traía más bien floja. Esas intenciones se harían patentes desde el año treinta y cinco en que el amigo Santa Anna revocaría la constitución del veinticuatro, recién independizada la Nueva España. Ésto caldeo los ánimos de los federalistas, que cogieron las hoces y los fusiles en muchos estados y en particular en la Texas fronteriza. Esa zona era cómo los territorios palestinos, estaba cuajada de colonos gringos que, acostumbrados al federalismo creian que todo el monte era orégano. Les tocaba la moral por momentos el hecho de que el federalismo se fuera tornando en centralismo y con ello sus derechos, amplísimos, se fueran yendo al guano. Además, Estados Unidos había intentado adquirir Texas a México, el cual se había negado a vender y se quejaba, continuamente, de que los yanquis no se adaptaban a sus costumbres, tan mexicanas y tan cuates.

Cómo Santa Anna veía venir las intenciones de los gringos, llenar el territorio para después llevárselo, comenzó a operar un ejército de reclutas forzosos. Gente con muy mala baba movilizada contra su voluntad en un Ejército llamado Ejercito de Operaciones en Texas, que libraría su primera batalla contra los secesionistas texanos en octubre del Treinta y cinco, en lo que se podría llamar la primera batalla de la Revolución de Texas. Obviamente los gringos estaban más preparados que los méxicanos y se pasaron por la piedra a las primeras de cambio a las tropas mexicanas. El último en rendirse fue el cuñado de Santa Anna, Martín Perfecto de Cos, que tiró la toalla en San Atonio de Béjar el nueve de noviembre de mil ochocientos treinta y cinco. En ese instante, la presencia de texanos de la zona era testimonial, siendo cubiertos los puestos militares por yanquis recien llegados, lo que tocó aún más las narices al jefazo azteca. Santa Anna no dudó en acusar a su vecino de injerencia y en llamar "piratas" a los combatientes tejanos. Cómo tenía tan mala baba certificó que no habría prisioneros y que de dar cuartel a los piratas nada. Cosa que reiteró por escrito al presidente en Wanshington, Andrew Jackson, el cual no dió difusión a la nota. Los texanos combatían en ventaja militar si bien pensaban en que se aplicarían las normas básicas de la guerra, ignorando la carnicería a la que estaba dispuesto el premier mexicano. Para finales del treinta y cinco Texas había expulsado a la práctica totalidad de soldados mexicanos y Santa Anna, furibundo, se dedicaba a reclutar un nuevo ejército en Ciudad de Mexico con el objetivo de reconquistar la República de Texas.

Al salir los mexicanos de San António de Béjar, los texanos se habían acuartelado en una antigua misión española llamada El Álamo. Era una suerte de fortaleza mínima, si acaso equipada para aguantar, y no por demasiado tiempo, el asalto de tropas nativas sin equipo artillero. Era un complejo con unos cuatrocientos metros de perímetro a defender sobre una superfice de hectárea y media bajo un tórrido sol. En el centro se extendía una plaza con la capilla a un lado y un "Cuartel del Baja" unidos entre sí por una empalizada de madera. Al norte de la capilla se extendía el Cuartel Largo con dos plantas, mientras en la esquina del norte de la pared que daba a levante, había corrales y cuadras para ganado. La muralla que rodeaba el perímetro exteriór variaba en torno a los ochenta y cuatro centímetros de espesor con entre dos metros setenta y tres setenta de altura. Aquello era de todo menos una fortaleza al uso con la capacidad suficiente cómo para detener la acometida de un ejército en masa cómo el de Santa Anna. En los preparativos Green B jameson, ingeniero de la tierra, diseño pasadizos para permitir a los fusileros disparar desde las paredes exteriores, la falta de material dejaba a los de la parte de arriba del cuerpo con el culo al aire. Con mucho esfuerzo pudo emplazar, además, diecinueve piezas de artillería, con uno de 18 libras, en las paredes. Aún así comentaba que los mexicanos se los iban a comer vivos, en razón de diez a uno.

Para el día de Reyes de mil ochocientos treinta y seis estaba sin provisiones ni munición suficiente para la acometida. Apenas cien hombres copaban los puestos de defensa. James C Neill, comandante interino, escribío al gobierno texano solicitando pertrechos y munición. Justificaba su petición en el hecho de que tal y cómo estaba El Álamo, le forrarían el lomo a tortas en menos de cuatro días. El gobierno texano no estaba para muchos lujos, metido en rencillas internas por las que al menos cuatro tipos se habían peleado por el control del ejército al final designó a San Neill para que recabara y recolectara lo necesario para la defensa de la plaza. Improvisación al máximo.

Antes del desastre.

Houston sabía que iban de culo. Así que mando a James Bowie, coronel, a desmantelar todo el tema. Levantar los puestos, destruir la artillería y después si Dios quería, salir cagando leches. Llegó con treinta tipos con más ganas que recursos, pues a la hora de desplazar los cañones se dieron cuenta que no había animales para tirar de los mismos. Se dejó comer la orejilla por Neill y acabó creyendo, el tal Bowie, que aquello era una plaza estratégica de la leche. Le llegó a escribir a Henry Smith, gobernador de Texas que Béjar era primordial para las intenciones secesionistas y que aquel punto, de caer en manos de Santa Anna, fracturaría la frontera entre ambos ejércitos dejando expedito el camino hacía Sabine, la capital. Además, echándole gónadas al asunto, aseveró que el y Neill iban a cascar si fuera necesario allí y que ya estaban tardando en enviar tropas, dólares, avituallamientos y pólvora de cañón. Lo que recibieron fue refuerzos no autorizados, un oficial de caballería Barrett Travis, con treinta hombres el tres de febrero.El ocho llegaría Davy Crockett con cuatro amiguetes más.

El once de febrero Neill se fue a dar una vuelta para ver si podía reclutar gente y traerse suministros. Queda el mando de El Álamo bajo el control de Travis. Lo que pasa es que aunque Travis era el segundo al mando no era excesivamente querido, vamos, que daba asco a los voluntarios que formaban mayoritariamente la guarnición. Éstos preferian a Neill, que tenía fama de ser buen combatiente, pero además se conocía que había reventado todo lo que pillaba en Béjar una noche de borrachera. Así que al final ni para ti ni para mi, compartieron en mando y aquí paz y luego gloria. Mientras ésto sucedía, Neill se veía negro para reclutar gente y la cosa no mejoraba para los Texanos, Santa Anna seguía reclutando peña por leva forzosa en la zona de San Luis Potosí. A finales del treinta y cinco, seis mil cien hombres componían el ejército de Santa Anna. Un ejército que hubo de ser entrenado sobre la marcha, pues algunos no sabían ni siquiera coger el arma. Cómo el jefe queria endurecer a la tropa los llevó, con armas y pertrechos al hombro por el centro del país, en lugar de hacerlo vía marítima, donde habría sido más fácil el transporte. El objetivo llevar un ejército medianamente preparado hásta Béjar, a donde a Cos le dieron por donde la espalda pierde su noble nombre.

Aquello era unpoco patético, por no decir completamente ridículo. Un ejército compuesto por civiles, lento y pesado, sin suficientes cabalgaduras para los pertrechos. Dañado además por el hecho de que muchos de los cocheros eran civiles que al primer retraso en el pago salieron despendolados. Los soldados por otro lado se llevaban con ellos a sus mujeres e hijos, con lo que los ya de por si escasos suministros se veían aún más mermados para los combatientes. El dieciseís de febrero, bajo un nevazo potente, que mira tu ya es casualidad en México, cruzaron el Río Bravo. Los mexicanos no se habían visto en ninguna más grande. Entre el frío, la disentería, los comanches y la falta de alimento, consiguieron avanzar hasta el rio Nueves, acampando a ciento noventa y dos kilómetros de Béjar. El avance parecía pues inminente. Tras un breve retraso en el que hubieron de reconstruir el puente que previamente los texanos habían quemado cruzaron el Nueces y el diecinueve acamparon a ciento nueve kilómetros de su destino, en rio Frío. Al dia siguiente acamapron en Hondo, en Tejas a ochenta kilometros. Ya se olía el miedo.

El dieciseís Travis ya sabía lo que se avecinaba. El chivatazo de un colono amigo suyo Ambrosio Rojas, que a su vez lo había recibido de su familia radicada al sur, le ponía sobre aviso de la hecatombe que se venía encima. Eran muchos los rumores que llegaban de que Santa Anna llegaba y que era inminente el ataque sobre El Álamo. Travis no obstante, que veía el nerviosismo ante lo inevitable, hacía caso omiso a los mismos. Habia que mantener los pies en el suelo. Por la noche, en unconsejo de guerra los ánimos eran candentes. Travis no obstante calculaba la llegada del enemigo para la primavera, una vez que el clima no fuera desfavorable para el avance del ejército mexicano. A esas alturas el ignorante creía que el mexicano no habia empezado a remover tropa hasta saber sobre la derrota de Cos, cuando Santa Anna ya llevaba tiempo haciendo leva antes del asedio de Béjar. La cosa pintaba no mal, sino peor, a partir del veinte de febrero, los habitantes de Béjar comenzaron a empaquetar para salir por píes, mientras Travis seguía sin creer lo evidente. Quince voluntarios salieron por patas el veintiuno y Seguin aconsejó a Travis para que dejara a sus hombres marchar para que ayudaran en la evacuación de la ciudad.

El veintiuno de febrero, Santa Anna arriba a las orillas del Rio Medina, donde los dragones del general Joaquin Ramírez y Sesma se encuentran desde la tarde anterior. Están a cuarenta kilómetros de Béjar y está lloviendo que te cagas. La mayoría de la guarnición en El Álamo está de juerga en el pueblo, pues no saben que los mexicanos están al lado. Santa Anna que estaba avisado ordena a los dragones que tomen la fortaleza, ahora vacía y de por finiquitada la operación. Las lluvias se intensifican y la redada se queda en proyecto al no poder cruzar el río, al día siguiente acampan a trece kilómetros de Béjar. Un inmenso ejército se cierne sobre unos pocos defensores mal pertrechados y con la moral, cada día que pasa, por el suelo.

Asediando que es Gerundio.

El Sitio.

En la madrugada del veintitrés la peña de Béjar huía levantando polvaredas en todas las direcciones. Santa Anna estaba a un tiro de piedra y Travís que todavía seguia sin creérselo situó un vigía en la ubicación más alta de la ciudad, la torre de la Catedral de San Fernando. Al mismo tiempo mando al capitan Dimitt y el teniente Noble para que investigaran, cómo espías, laubicación exacta de los mexicanos. La cosa se ponía interesante mientras la ciudad se convertía en un solar esteril. A las dos y media de la mañana, los huevecillos se les pusieron en la garganta. El vigía afirmó haber visto luces en lontananza el capitán y el teniente no había regresado y Travis envió a Sutherland y Smith a explorar la linea del horizonte. Regresaron confirmando el avance de tropas a dos kilómetros de la ciudad, el momento había llegado. 

Travis tenía ciento cincuenta y cuatro hombres efectivos y catorce en el hospital. La situación en el Álamo ya era desesperada antes de empezar. No tenían alimentos suficientes cómo para aguantar la posición. A la voz de ya y a hurtadillas pastorearon todo bicho viviente alrededor de la misión y robaron cuanto pudieron de las casas colindantes. Así lograron incautar comida para un més y con ciecinuevemil cartuchos de papel para los mosquetes incautados a los mexicanos, algo se podría hacer. No demasiado, porque lo que es pólvora para cañón no tenían ni para disparar una salva de bienvenida. Otros voluntarios desmantelaron el taller de artillería de Antonio Sáez y se trajeron todo lo que pudieron. Una vez Travis confirmó que estaban sitiados, algunos miembros de la guarnición echaron mano de sus familias y se metieron en la misión. Gente cómo Almaron Dickinson que trajo a su esposa Sussana y su hija Angelina o Bowie, que ya era un devoto defensor y que se había traido a las primas de su difunta esposa Gertrudis Navarro y Juana Navarro Alsbury así cómo su hijo.

Mientras los texanos andaban liados con las defensas, otros pocos estaban en Béjar, se suponen que dando por el saco a los mexicanos. Para ello se habían inventado una ofensa visual consistente en la bandera tricolor de Mexico, ya saben Dios, Patria y tal, con dos estrellas en representación de los estados secesionistas de Texas y Coahuila. Santa Anna se dió brió y envió a la caballería. Al mando de Jose Vicente Miñón arribarían los primeros jinetes con lo que los valientes que andaban tocando la moral arriaron la bandera y salieron corriendo hasta El Álamo. Travis despachó entonces a un tal Jonhson al sur, a ciento sesenta y un kilómetros para solicitar refuerzo inmediato al coronel James Fannin. De igual modo mando un despacho al alcalde de Gonzales, a ciento trece kilómetros, portado por Sutherland y Smith. Le reiteraba que estaba dispuesto a llegar hasta el final en la defensa d ela pocición. Le solicitaba armas y le confirmaba la guarnicion con la que contaba. Ciento cincuenta hombres.

En Béjar caía la tarde. Mil quinientos hombres estaban ya posicionados y sobre el asta en que antes se arbolara la enseña con las dos estrellas ahora pendía una enseña d ecolor rojo sangre. La lucha sería sin cuartel. A los sitiados no les quedaba otra que resistir o morir. Los mexicanos hicieron sonar la corneta. Tocaba parlamentar. En lugar de avenirse a un acuerdo, Travis ordenó disparar el cañón más grande quie tenían. Cómo muestra de buena voluntad que los mexicanos respondieron. Con cuatro disparos de obús de siete pulgadas. Más cómo advertencia que cómo verdadera ofensiva pues no causaron daños ni heridas. Creyendo que Travis había hecho el tonto, Bowie envió a Jameson a reunirse con Santa Anna. La situación revertió en patética. Bowie se presentaba así mismo cómo Comandante de las Fuerzas voluntarias de Béjar y pedía al Comandante de las Fuerzas invasoras en Béjar que se rindiera, cosa que el que recibía a Jamenson, Santa Anna solicitaba también, rebotándose además porque el jefe de la Misión se diera el mismo posto que él. De igual modo Travis, considerándose al mismo rango que Bowie y creyendo que éste había obrado por su cuenta sin contar con el hizo lo mismo, recibiendo la misma contestación. Al final ambos se dieron la mano y se avinieron a darle movidilla juntos al cañón.

Para cuando quisieron darse cuenta y cesaron los parlamentos la noche había caido. Los mexicanos se pusieron manos a la obra y levantaron un puesto de artillería en las inmediaciones de la casa de Juan Martin Veramendi, que fuera gobernador de Coahuila entre el treinta y dos y el treinta y tres. La caballería ocuparía puestos en el norte y el este y daría aviso inmediato del arribo de refuerzos enemigos. Santa Anna lo quería todo atado y bien atado. Según crónicas posteriores, zafándose de la caballería, texanos que habían salido para aprovisionar regresaron con seis mulas y unprosionero mexicano que usarian para interpretar los toques de corneta. A lo largo de la noche fueron llegando algunos refuerzos con sus familias que fueron trepando las exiguas murallas para entrar en el recinto ante la negativa d elos centinelas a abrir el portón principal. Con los mexicanos a un tiro de piedra no era cosa de arriesgarse. Por otro lado algunos que ya estaban fuera del sitio no se molestaron en volver. Es el caso de Dimitt y Noble que, recordemos, habían sido enviados a ver las evoluciones del ejército mexicanos y que se debieron perder, porque al encontrarlos ya se habían aposentado en Béjar. De igual modo algúnotro que, saliendo a buscar provisiones, vió al volver que había mucha movida y no pudo por tanto ingresar, regresando a su casa en Gonzales.

Si voy con lo que te doy.

Tras el patético capítulo del intercambio de despachos y negativas a la rendición por ambas partes comenzaron los combates. Para entonces cada cual había ocupado su puesto e incluso se habían instalado puestos avanzados en casas que rodeaban el recinto. Siguiendo el protocolo militar de la época, los asaltantes dieron unos pasitos, los defensores tres andanadas, quemaron posiciones y se metieron en El Álamo a verlas venir. Ante lo que pudiara parecer, los mexicanos no eran unos paletos en el arte de la guerra y progresaban de manera decidida y constante, asegurando cada posición mediante trincheras y creando avanzadillas en las que reinstalaban la artillería hasta llegar casi a las mismas murallas.  Los mexicanos amagaban con atacar, rebajando la moral e incrementando la tensión de los defensores que veían que no podrían aguantar con garantias demasiado tiempo. Los gastadores por contra iban derribando defensar y cargándose la artillería defensora. Sobre las dos de la mañana todo habría acabado conel asalto de cuatro columnas, una por punto cardinal, sobre los muros de El Álamo. En total mil doscientos mexicanos que ya si sabian asaltar, usar sus miras y casi eran un ejército profesional. Ya fuera con una oleada o con dos, al final la defensa del perímetro se tornó imposible y murieron cómo chinches. Aplastados.


A ciencia cierta  no se sabe el número cierto de defensores que murieron en El Álamo, si bien la cifra se mueve entre ciento ochenta y siete y doscientos cincuenta y cuatro. Los civiles no combatientes que no murieron en los combates, mujeres, niños, esclavos, ancianos, fueron dejados ir libremente cómo muestra humanitaria de Santa Anna que, a parte, exageró hasta el paroxismo el número de rebeldes a abatir en seiscientos. Los yanquis, tan proclives a los relatos heroícos justifican la actuación en el recinto como una lucha hombre a hombre hasta el fin. Las crónicas e investigaciones posteriores han reconocido la existencia de pequeños grupos que fueron saltando las empalizadas con la intención de rendirse mientras duraba la acción. Éstos grupos, tan valientes ellos, moririan por orden del mexicano que poco antes habría ordenado el toque de a Degüello confirmando lo que, anteriormente habría remitido a Jackson por carta. Iba a morir hasta el apuntador. No se respetó a tal fin ni a los enfermos habídos antes de la acción, durante o después, respetándose sólo el personal no combatiente. La cantidad de muertos en el lado mexicano rondaría los seiscientos, tomandose ésta aproximación de las pretensiones américanas que citarían unos novecientos muertos, excesivos para la preparación de los defensores y las de Santa Anna que lo rebajaría a sesenta muertos y doscientos cincuenta heridos, lo cual hace sospechar que maquilló las cifras con caracter propagandístico.
 
Posteriormente Santa Anna, crecido y exultante se embarcó en la limpieza de todos los rebeldes habidos en Texas. Con varias columnas partío hacia varios puntos situándose él, con setecientos hombres y un cañón en persecución de Sam Houston.  Éste había puesto pies en polvorosa con un contingente de setecientos soldados. El veintiuno de abril acampó en las márgenes del rio San jacinto, donde fue reforzado con quinientos hombres más. Se confió, quizás pensando en lo fácil que había sido lo de El Álamo y no puso ni defensas avanzadas ni exploradores, siendo sorprendido en plena noche por Houston , que revolviéndose de la huida lo cazó en un ataque sorpresa. Deshizo las defensas de un golpe y puso pies en povorosa a todos los soldados mexicas. Santa Anna fue capturado y firmó el Tratado de Velasco. Tanto jeringar con el tema de El Álamo y ahora perdía el asunto, debiendo retirar las tropas de territorio texano que, de facto quedaba excindido de la República de Mexico y que iniciaria de manera ulterior la guerra con los Estados Unidos de América.

Mitos y Leyendas.

El Álamo no supuso para nada una debilidad del Ejército mexicano. Santa Anna iba sobrado de tropas y se ha demostrado que pudo cubrir diversos objetivos simultáneos excindiendo y separando columnas de ejército. Fue una derrota de los texanos. Que Santa Anna perdiera y fuera capturado en San Jaccinto fue única y exclusivemente culpa de una flata de previsión de los cuadros de mando mexicano. El Álamo fue sólo una batalla más que no tuvo casi influencia en los hachos posteriores.

Aquello no fue para nada una misión suicida, pues los sitiados esperaron refuerzos hasta el último instante y sabían lo que les esperaba de caer la misión. Por otro lado Houston había ordenado la evacuación de la posición por considerarla indefendible. El no estaba dispuesto a dejarse dar sin vaselina en campo abierot por un ejército superior en hombres, armas y equipo. Con eso cesó las críticas sobre él entorno al particular de que, habiendo intervenido él podría haber evitado la debacle.

Travis murió combatiendo eso se sabe a ciencia cierta, de Bowie no se sabe si murio enla enfermeria o lo cosieron a bayonetazos. Según los americanos Davy Crockett murio combatiendo, mientras los mexicanos aseveran que se rindió y fue fusilado a popsteriori, e incluso que intento escapar vestido de mujer. No se sabe a ciencia cierta que versión era la correcta así que se queda en el aire. Esperemos que en breve podamos llegar a saberlo.







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domingo, 2 de octubre de 2011

Noticias. Si frecuenta estas páginas, corre peligro de muerte.



Lo que sucede en nuestro querido México ya pasa de castaño oscuro. Los narcos, hijos de su bendita madre que no tuvo por menos que haberlos ahogado con el cordón umbilicar cuando nacieron, amenanzan de nuevo. Lo peor de esos malnacidos es que no son amenazas vacuas. No amenazan por amenazar, sino que están deseando que alguien se les ponga por medio para cumplir esa misma amenaza de la manera más cruel posible. Eso nos lleva a pensar que algo está fallando en el país azteca. O bien no se da suficiente caña al delincuente y ello nos lleva a pensar en corruptelas varias en el ejercicio del poder o bien ese tránsito de droga hacía Estados Unidos es plenamente necesario ante una situación economica en precario. Sea cómo fuere, lo que era un terreno salvo para aquellos que, con sus palabras y desde el anonimato querian denunciar el crimen bajo el que sucumbe la antigua Nueva España es ahora un sitio más desde el que morir. Ni siquiera a través de las redes sociales es posible ya denunciar la barbarie que está acabando con tona una generación de mexicanos y mexicanos. Lean sino la noticia extraida de Libertad Digital:

Los cárteles mexicanos buscan ahora en la Red a sus delatores. Su última víctima ha sido la periodista María Macías.

En lo que va de año, once periodistas han sido asesinados en México. Remontándonos al año 2000, un total de 75 han perdido la vida a manos de los narcotraficantes. Su delito ha sido denunciar los crímenes que cometen los cárteles de la droga y señalar a sus autores. La novedad en los últimos crímenes es que las víctimas han sido ciudadanos que denunciaron o criticaron la actuación de los narcos en internet.

El peligro de ejercer el periodismo con libertad ha llevado a que muchos medios silencien y autocensuren informaciones relativas al narcotráfico, en particular en los estados de la frontera con Estados Unidos, del Golfo de México y de la costa sur en el Pacífico.

Consecuencia de ello ha sido que las denuncias y las noticias sobre la guerra contra la droga se han desplazado a la red, donde muchos ciudadanos y periodistas encuentran las noticias que no publican los periódicos y también la vía de denunciar hechos relacionados con la violencia de forma anónima en plataformas como redes sociales, blogs o formularios estatales. Pero los narcotraficantes han hallado también el modo de encontrarles.

El último ejemplo es el asesinato de María Elizabeth Macías Castro. Editora jefe del diario Primera Hora, decidió convertirse en administradora de la página Nuevo Laredo en vivo, un lugar que ofrecía la posibilidad de denunciar los crímenes de los narcotraficantes y que cuenta con más de 400.000 visitantes. Utilizaba el nick NenaDLaredo para moderar e incluir sus contenidos. Uno de sus últimos tuits era elocuente: Caceria (sic) de ratzzz (sic) si ven a donde korren (sic) esos DENUNCIELOS xfa (sic)!!

Horas después, su cadáver apareció, desmembrado y con señales de tortura, en una de las principales vías de la ciudad fronteriza. Junto a él colocaron teclados y ratones, y un amenazador cartel, firmado por los Z que ella llamaba a denunciar:
"Ok Nuevo Laredo (Tamaulipas) en vivo y redes sociales. Yo soy ‘La Nena de Laredo’ y aquí estoy por mis reportes y los suyos... para los que no quieren creer, esto me pasó por mis acciones, por confiar en SEDENA y MARINA... Gracias por su atención Atte: La ‘Nena’ de Laredo... ZZZZ"
En el foro de la página, tras el asesinato, han pedido a los usuarios que se mantengan "en el completo anonimato" y no administrar ningún dato personal, como correos electrónicos o móviles. Colgaron además un crespón negro y una breve leyenda con la fecha de su muerte. En el diario donde trabajaba se escribió una breve nota de lo ocurrido, sin mencionar el nombre de la fallecida.

No es el único caso de asesinatos relacionados con la Red. El pasado 13 de septiembre, aparecieron los cuerpos de dos jóvenes, una chica y un chico, colgados de un puente, también en Nuevo Laredo. Los acompañaba una nota con la misma firma que dejaron los asesinos de Macías, el cartel de los Zetas.

La amenaza de los narcos incluía, por primera vez, menciones a páginas concretas, como Al Rojo Vivo y Blog del Narco. El mensaje era elocuente: "Esto les va a pasar a todos los relajes del internet".
Pero a pesar del creciente acoso de los narcotraficantes, que cuentan, según explicó un periodista a la agencia Reuters, con expertos especializados en rastrear las redes sociales, ciudadanos y blogueros continúan narrando la guerra contra el narcotráfico y sus consecuencias en unos meses especialmente cruentos en México.

Estas son algunas de las páginas que más información aportan sobre los narcos:

Nuevo Laredo en vivo: la página con la que colaboraba Macías ha recibido amenazas de los narcotraficantes. Incluye un chat y enlaces para denunciar a los narcos ante las autoridades. También tienen perfil en Twitter.
Wikinarko: la web, muy completa, da información sobre los cárteles mexicanos, sus últimos crímenes y ofrece la posibilidad de denunciar de forma anónima.
Narcotráfico en México: da las últimas noticias relacionadas con el narcotráfico, con afán de recopilar la mayor cantidad de información posible.
Frontera al rojo vivo: un foro que ofrece la posibilidad de aportar datos sobre la guerra contra la droga.
El blog del narco: no ha trascendido la identidad del autor de este blog, que pide a sus usuarios información, anónima, sobre hechos relacionados con el narcotráfico.
En la sombra del narcotráfico: la autora es una periodista española que lleva años viviendo en la frontera de México con Estados Unidos. Se centra en los crímenes de Ciudad Juárez.

Pese al peligro y a la amenaza creciente de los traficantes, el uso de estas y otras páginas, así como de las redes sociales para conocer datos sobre la escalada de violencia en el país sigue creciendo. En el país, de 112 millones de habitantes, existen 4 millones de cuentas de Twitter y 12,5 millones de usuarios de Facebook, según un informe de la empresa Mente Digital divulgado en marzo y recogido por la AFP. Las web señaladas, además, cuentan con decenas de miles de usuarios diarios que quieren conocer lo que no se cuenta sobre lo que ocurre en sus ciudades.

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viernes, 30 de septiembre de 2011

Historia. El Primer Imperio Mexicano.

El Primer Imperio Mexicano (1821-1823)
Si de algo nos podemos alegrar los españoles, es de, aparte de dejar nuestra impronta allá por donde vamos, de dejar nuestras incapacidades. Lo que es bueno, normal y necesario en España no tiene porque serlo en otros países y lo que aquí es algo que tiene raigambre, en otros lugares puede ser toda una hecatombe. Por ello hoy os hablaré del Primer Imperio Mexicano. Un intento de continuar el sistema monárquico que había gobernado con éxito Nueva España durante mas de tres siglos y que mostró que Mexico, de querer seguir adelante, debería hacerlo cómo república. No duró mucho, apenas desde los Tratados de Córdoba, no reconocidos por España en mil ochocientos veintiuno hasta mil ochocientos veinti trés. Lo curioso es que, México, que se independizaba de España, ofrecía, en primer término, la corona a Fernando VII, a la sazón monarca del que se independizaba. Pero eso ya lo contaré en otra ocasión. México lindo dejaba de ser español para convertirse en Imperio, que no acabaría demasiado bien para dar paso, finalmente, a la república federal.
Fernando VII, el liquidador del Imperio.
El Primer Imperio Mexicano, producido tras dar la patada a los españoles, era grande del carajo. Comprendía todo lo que era la Nueva España, desde Oregón hasta Costa Rica, con lo que los mexicanos se quedaban con toda la vertiente norte del Imperio Español en América. Se salvaron de ser mexicanos y ándale Cuba, Filipínas, Santo Domingo y Puerto Rico. Cómo ya todo iba en cascada y bajo el mandato del Traidor Iturbide la recien emancipada capitanía general de Guatemala se apegó también a la incipiente monarquía centroaméricana. Antes de seguir debemos comprender que el México que se independizó de España no es el México que hoy existe. Era mucho más reducido y muchos estados, antes dependencias de la Corona, se fueron independizando de España y reanexionándose hasta formar lo que hoy conocemos cómo Estados Unidos Mexicanos. Así, en progresión, Chiapas y Yucatán se independizaron para despues formar parte del Imperio. Por el norte, en territorio de lo que actualmente es Yanquilandia, Nuevo México, Alta Californía, Nuevo León, Arizona y Texas se independizan de España y anexionan a México por cuanto son dependencias políticas de el ex-territorio español. La bandera de las llamadas Tres Garantias proyectaría su sombra desde los amplios territorios gringos, que comprendían más de la mitad de lo que hoy es Estados Unidos, hasta la frontera con Pánama o lo que era el Virreinato de Nueva Granada.

La bandera Trigarante.
La última en caer seria la Intendencia de San Salvador que se anexionaría en mil ochocientos veintitrés tras estar un periodo de tiempo independiente con ungobierno centralizado en la Ciudad de El Salvador. En el mismo paquete entraría San Vicente, ciudad independiente de facto de la ex-Intendencia. Así quedaba configurado un territorio aproximadamente del doble que el actual. Mexico Lindazo.

Cómo tantas cosas en nuestra Historia, la injerencia de Francia en nuestra política fue lo que motivó que perdieramos las colonias. El movimiento mexicano, débil en su principio, planteó más de once años de escaramuzas con el objetivo inicial de apoyar el regreso del Deseado, Fernando VII al trono. Luego pues vieron que sí, que ya puestos, pues podían optar a la independencia, esos traidorzuelos entrañables. Los insurgentes, acaudillados por Morelos y Pavón dieron caña, pero nada, al final se echaron al monte ante la pasividad de la élite y la potencia del Ejército Español. Claro, a Morelos lo trincaron y tras pasarlo por el paredón y ver los ricachos que la Constitución de Cádiz iba a dar muchísimos más derechos de los que en ese momento tenian los pobres pues nada, se unieron a la causa independentista. Agustin de Iturbide fue el cabecilla de la Independencia, temeroso de perder el poder que ostentaba. No cómo sale en las pelis de el Zorro. Fue un simple movimiento de caudillos que perderían poder ante la primera Cosntitución Liberal que conocía España.

Más chulo que el Punteras. Agustin I.
Juan O´donojú fue, por nuestra parte, en encargado de darle boleto a tres siglos de historia virreinal. En la ciudad de Córdoba, a las puertas de Veracruz, bajo los portales de Zevallos con un calor de mil demonios, cayendo a plomo se firmarían los Tratados de Córdoba, con los quepodríamos ir recogiendo los trastos e ir saliendo para el territorio peninsular. Iturbide se las imaginaba completas y no tuvo por menos que soltar la siguiente parida: Supuesta la buena fe y armonía con la que nos conducimos en este negocio; creo que será muy fácil cosa que desatemos el nudo sin romperlo. Lamentablemente y en breve, las continuas desavenencias entre gobernantes mostrarían que el nudo no se rompería, ni desharia y se tensaría hasta puntos inimaginables. El caso es que Iturbide, maniobrando habilmente queda al frente del Imperio Mexicano una vez consumada la independencia mediante el Plan de las Tres Garantías. El país azteca quedaría constituido cómo monarquía constitucional. El traidor Iturbide (traidor a España y posteriormente a México), arrostró el nuevo periodo convertido en jefe de la Junta y posteriormente Presidente de la Regencia del Imperio en tanto encuanto se encontraba candidato para el trono del mezcal. Aún así, éste cargo era incompatible con otro de carácter militar y se le dió el título de Generalísimo de los Ejércitos de Tierra y Mar. Asi, el Ejército Trigarante acometía la toma de los últimos baluartes del Imperio Español, situados en las fortalezas de Acapulco y Perote.

Plan de Iguala.
La situación quedaba un poco complicada. Por un lado España se resistía a reconocer la independencia de Mexico, considerando que los Tratados de Córdoba no eran válidos por cuanto quien los firmó, O´donojú, no estaba capacitado a hacerlo. El Plan de Iguala proclamado por Iturbide ofrecía a Mexico tres garantías: la Independencia, la conservación del catolicismo y la unión de todos los habitantes de Nueva España. Viniendo a decir ésto que los españoles en México podían seguir allí en igualdad de condiciones que los mexicanos. Que los mexicanos criollos claro, porque Iturbide no estaba en absoluto interesado en la igualdad de todos los habitantes. Los indígenas seguirían abajo y los criollos serían más poderosos. Eso sí, si algún pretendiente europeo queria un trono guapo en plena Centroamérica, rodeada de cactus y con gente que lucía unos sombreros enormes, ahí estaba el sillón. Eso habría supuesto una afrenta a España que aún conservaba un potencial importante. Quedóse vacante la plaza y el bueno de Iturbide se hizocon la plaza. Por guapo.

Armas de Agustin I.
Así, tras la indecisión inicial Iturbide se hizo emperador. Todo después de una casi insurrección protagonizada por un sargento llamado Pio Mancha que, la noche del dieciocho de mayo de mil ochocientos veintidós portagonizó una marcha de indignados aclamando a nuestro amigo cómo Emperador. Ésto suscito un dilema por el cual el chico se hizo de rogar certificando que él estaría a lo que decidiera el Congreso, el cual era el encargado de moderar la Monarquía y a su vez valedor de las decisiones del Pueblo. La cosa se iba de madre y se pensó o bien proclamar por las bravas, lo cual dejaría al naciente sistema político cómo una dictadura de facto o bien consultar a las provincias. Tras una votación de urgencia con la peña golpeando las puertas, se decide que sean las porvincias las que finalmente voten si Iturbide se hace o no con la Corona. Al final lo coronan, entre gran boato, mientras más de la mitad de la población se extinguía por hambre en la Catedral del Zócalo.bajo el nombre de  Agustin Primero de México. Con su Ana Maria Huarte al lado. Se anula el banderon trigarante y se forma la actual bandera de México, con el orden rojo, blanco y verde y un águila sobre un nopal con la corona imperial. Ahí es nada. 

La nueva bandera de los Estados Unidos mexicanos.
Pero cómo decía antes lo que funciona en España desde el amanecer de los tiempos no tiene porque funcionar en otros lugares y en México se quedaron muy bien con la copla de lo que son los Pronunciamientos Militares. Tipycal Spanish durante todo el diecinueve. Cómo el tema del Imperio empieza a chirriar, sólo nueve meses después de que la corona orlara la cabeza de Iturbide, más de unoya estaba pidiendo que se la cercenaran. En particular un tal Antonio López de Santa Anna que, secundado por Vicente Guerrero, un chaquetero leal a Itúrbide, le dan la patada con el Plan de Casa Mata argumentando que Mexico debe de ser una república. Itúrbide abdicaría un diecinueve de marzo de mil ochocientos veintitrés. El paradójico, por cuanto lo hizo once años exacots después de que se proclamara aquella Constitución que le apearía de su poder obligando a los criollos a formarse su nuevo país de explotación particular. El once de mayo cogería un buque rumbo a Europa, concretamente a Inglaterra y pidiendo portección naval contra los piratas y los españoles.

Restos de Itúrbide en la Conmemoración de la Independencia.
Las consecuencias inmediatas de que éste gachón saliera cagando leches fue la dedicación por parte del Congreso del título de Traidor y la independencia de la Federación Centroamericana, de Guatemala hacía abajo, sin demasiados ánimos por parte de la República para su recuperación. la reorganización fue un éxito y el nuevo sistema político arraigó, si bien unos años después habría un nuevo imperio mexicano que, paradójicamente sería asumido por Maximiliano de Habsburgo que, al no tener hijos puso de herederos a sus adoptados, a la sazón nietos de Itúrbide, traidor a México y a España. El primer y único régimen monarquico habido en América se cayó por su propio peso iniciando los conflictos internos en un México que aún nos dará mucho de que hablar.

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miércoles, 21 de septiembre de 2011

Noticias. Mexico. Arrojan treinta y cinco cadaveres sobre una centrica calle de Veracruz.

Por lo que me toca, en CSPeinado pretendo dar una visión global, lo más amplia posible de cuanto acontece, acontecíó y acontecerá en el mundo hispano. En sí y aunque hasta ahora me haya centrado mucho más en nuestro país, cómo germen del mundo hispanohablante, no quiero dejar pasar la oportunidad de brindar mi apoyo y solidaridad para con otros paises hoy ajenos que, en su día fueron parte de nuestra España. De ahí que hoy, con dolor, tenga que publicar el siguiente artículo extraido de ABC, en el que se ve cómo, la violencia que no cesa, sigue siendo la tónica dominante en nuestra antigua Nueva España:

Todos los muertos tenían antecedentes penales, según la fiscalía.

La policía halló 35 cadáveres en dos camionetas de transporte de ganado en una céntrica avenida de Boca del Río, la zona turística de Veracruz, en la costa este de México. Bajo un puente a desnivel, frente a un centro comercial del bulevar Manuel Ávila Camacho, un comando armado dejó los dos vehículos con los cuerpos de varias personas apilados en sus cajas traseras. Los cadáveres presentaban huellas de tortura, estaban atados y amordazados y algunos tenían las cabezas cubiertas por bolsas negras.

El fiscal del Estado, Reynaldo Escobar, confirmó la aparición de los cuerpos y aseguró que todos tenían antecedentes penales por narcotráfico, secuestro y homicidio. Una fuente oficial dijo a Efe que las víctimas eran 23 hombres y 12 mujeres. La misma fuente aseguró que las primeras investigaciones apuntan a que los muertos eran miembros del cártel de Los Zetas y, supuestamente, fueron asesinados por el cártel del Golfo.

Los testigos aseguran que varios hombres armados bajaron de cuatro vehículos, dos de ellos camiones, a plena luz del día, a las 17.00 hora local (23.00 hora española). Pararon el tráfico, abrieron las puertas de los camiones y arrojaron al suelo algunos cadáveres. 

El estado de Veracruz es escenario de violentos enfrentamientos entre los carteles de la droga de Los Zetas, Golfo y La Familia Michoacana. La noticia se produce un día después de que se registrara una fuga simultánea de 32 presos de tres cárceles veracruzanas.

Desde CSPeinado mi apoyo a todos aquellos mexicanos y mexicanas de bien que, día sí y día también, sufren de ésta lacra que es el narcotráfico y todas las actitudes delictivas que lleva aparejadas.

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lunes, 11 de julio de 2011

Mis saludos a Mexico.

El proyecto que inicialmente perseguía deun blog multicisciplinar en torno a la idiosincracia, historia y culturas hispánicas que inicialmente iba a llamar Hispánices, al final parece cuajar en éste mi, vuestro blog. Un blog sin más pretensión que el de dar a conocer una visión, la mía y compartirla con múltiples, las vuestras desde uno y otro lado del Charco. De ese enorme Lago en cuyas riberas se asientan gentes que comparten Historia y Lengua, creencias e ilusiones. De ese Atlántico que no nos separa, sino que nos acerca.

No sé muy bien cómoiniciar un artículo en cuya alma pretendo dar la bienvenida a unos visitantes especiales que, desde el principio de mi andadura internética se han afiliado a la lectura de mis escritos. De gentes nobles, descendientes de los primero españoles que hollaron en el territorio continental américana siguiendo al gran Hernán Cortés. A esos mexicanos que lo mismo llevan sangre española que mexica, que engendraron vástagos con ascendientes olmecas o aztecas. Que nos acogieron y que nos enfrentaron desde la inmortal Tenochtitlán, hoy Ciudad de Mexico. Esas gentes que entonan nuestro idiomacon un deje y acento únicos y que los hace reconocibles por todos lados donde van.

Hoy quiero iniciar mi andadura por tierras Mexicanas. A través de nuestra historia común, de los monumentos que dejamos y encontramos, de la tradición y cultura que, ya sea de manera mixta o pura extienden a un maravilloso país, parte de nuestra Nueva España desde las selvas del Yucatán hasta los páramos deserticos de la Península de California. Y quiero ofrecerles mi pequeño espacio por si alguna colaboración o texto me quisieran hacer llegar, pues es para mí un honor que gran parte de las visitas que recibo se hagan desde la tierra de Zapata.

En mi fuero interno me niego a pensar que todo en Mexico sea miedo o delincuencia. Que todo se reduzca a cárteles de la droga, ajustes de cuesta en masa y mujeres asesinadas en Ciudad Juárez. Sé que Mexico tiene un potencial enorme cómo nación y cómo hija de una España que la ve en lontanzanza mientras suspira por no tenerla cerca cómo antaño, con el resto de sus hijas americanas. México tiene una gran cabida en mi corazón y no sería de rigor que no le dedicara el espacio y el tiempo que merece una nación tan española cómo la propia Península. Un saludo hermanos mexicanos y bienvenidos a CSPeinado.

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Darle Caña a ésto: