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La última porción de pizza siempre crea problemas... |
Ando algo sorprendido ante esa noticia que, conmocionante y sorprendente, se mueve por la red enunciando una reedición chusca del caso Neira. En éste caso no ha sido un profesor, ni una persona normal sino un funcionario del Cuerpo Nacional de Policía que, intentando mediar en una pelea marido/mujer, macho/amante o lo que sea, ha ido de cabeza al hospital. Puede no ser nada, pero creo que la situación se clarifica en el hecho de que no es que el policia estuviera en acto de servicio, es que no pudo defenderse ni el agresor hizo nada por dejar de masacrarlo. Dudo mucho que en el caso de ir de uniforme hubiera degenerado la situación así, aunque no es raro encontrar algún que otro video en que las fuerzas de orden público se han echado atrás a la hora de ser provocados por elementos que, hace apenas treinta años, habrían pasado la noche en la Fábrica de Hostias (lease cuartelillo de la Benemérita) y habrían salido por la mañana más suaves que el terciopelo recien peinado.
Situaciones tragicómicas.
Recordemos someramente que le pasó a Neira. El buen hombre no tuvo por menos que mediar en una situación de Violencia de Género en que el machito andaba maltratando a la guayaba. La consecuencia inmediata fue el machacamiento del profesor con ingreso en hospital y varios meses de coma mientras la guayaba en cuestión se dedicaba, chequera por delante, a desgranar una defensa de su legítimo y acusar al profesor de intromisión. Ahí nos quedó claro a todos que el tema de la Violencia de Género era una porquería en la que el agresor llevaba todas las de ganar, que la telemierda hacia caja con cualquier desgracia (mucho antes del asunto del Cuco) y que nuestros Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado eran objetivo prioritario de un gobierno dedicado al acoso y derribo de cualquier estructura que suponga la representación tácita de la patria cómo unidad. En aquel caso todo fueron parabienes para las mujeres maltratadas y muchos los compromisos que al final se quedaron en agua de borrajas.
La situación actual es paradójicamente similar a la anterior a Neira. No se ha hecho nada significativo y denunciar no sirve para nada. Poner un distanciamiento sin medios para corroborarlo no es efectivo. Esto que es tan evidente no parece ser un caso a corregir por la administración, más preocupada en cascarse casi un millón de euros en coca o de revisar a la baja la prima de riesgo para sacar la cabeza de una crisis que se va haciendo poco a poco crónica. Las mujeres maltratadas son más mediáticas eso sí. La pena es que lo son cuando van dentro de una caja en dirección al forense. Antes nada, ni se fijan en ellos cuando hay juicio ni cuando hay orden. El maltratador por su parte suele seguir equivocando el orden de los factores, primero debe de pegarse el tiro en la boca y después, si le queda ganas, liarse con la parienta y no al revés cómo hasta ahora. Por tanto éste caso se repetirá con inusitada frecuencia y de manera cíclica mientras nuestros sistema judicial sigue a medio camino entre el medievo y lo decimónonico.
Acoso y derribo.
La Policía Nacional y la Guardia Civil continuan, por otro lado, siendo las grandes maltratadas de nuestro sistema. Hemos pasado de tener cuerpos militarizados de choque a tener ongs en sospecha continua. Cada vez peor pagados, con menos especialización y destinadas sólo ha hacer un bulto con equipaciones mediocres y armamaneto en algunos casos obsoleto. Así no es muy raro ver situaciones en las que se piensan muy mucho responder a una agresión ante la perspectiva de acabar en un juzgado cómo culpables primeros. Penoso ha sido ver a los "indignados" perroflutísticos del 15m meándose en las botas de los agentes o simplemente haciéndoles cara con el beneplácito del Gobierno. Otros casos no serían menos escándalosos, cómo las presuntas actuaciones sospechosas del 11m o el Faisán. Algo bueno ha empezado ya a hacer Rajay, destituyendo la plana policial sucialista y sustituyendo el mando único del aceite/agua por dos miembros diferenciados pendientes de sus respectivos cuerpos.
Ahora sólo queda que el Gobierno reintegre la dignidad a nuestros miembros del orden público, los dote de los medios que precisa y se cambie el código penal para que no se de el caso de que un uniformado tenga que dar un paso atrás ante un deshecho de la sociedad. En el tema del maltrato pues nada, quedan las típicas opciones que nos deja la sociedad y el estado de derecho, afrontarlo cómo un machote y que te rompan la cabeza, dejarlo correr y que cada palo aguante su vela o acometer una masacre reductora que acabe con tus huesos ante un juez/a que te pida daños y perjuicios por meterte donde, llamándote tu obligante cívico, te sacan los colores de mala manera. Todo ésto ha desarrollado el Progresismo sucialisto pervirtiendo totalmente el orden lógico de un país donde a las primeras de cambio la población se desmadra y se echa al monte ya sea cómo cani, maltratador, choni, kinky, chorizo o cualquier mamado que se vea en la obligación de hacerse el machito echandole huevos y cara a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
El mundo ya no es lo que era.
Así que ya sabemos de que pie vamos a ir viendo cojear a la sociedad. Volveremos quizás al tiempo en que el más fuerte se convertía en Caudillo pero en versión chusca, es decir, en versión quien mas trapicheos haga mejor. Para mí, que tengo amigos en la Guardia Civil no deja de resultarme preocupante que se le de más vidilla al delincuente, en un estado totalmente garantista, que al agente que, jugándose la vida, lo detiene pera quitar la escoria de las calles. Ésto va degenerando a marchas dobles, lo bueno deja de serlo en post de lo malo y claro, cómo los mayores delincuentes del país están en el Congreso, no es cosa de ir jodiendo la marrana congiendo al toro por los cuernos. No sea que la misma Policía a la que es mejor tener cogidita por los huevos se lie a detener corruptos y defraudadores. De momento, un policía que, estando fuera de servicio ha decidido cumplir con su deber e intentar que una mujer sea maltratada ha acabado en el hospital. Veremos si encima no termina en el juzgado y pagando el pato. Todo por hacer lo que debía estando de vacaciones.
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