miércoles, 30 de mayo de 2012

La ventana a Sierra Mágina.

Así podría llamar a la fotografía que ocupa la cabecera de éste mi, vuestro blog. La ventana, una tronera en el Castillo de Albánchez de Mágina, se abre a un mundo totalmente luminoso desde su corazón encogido de tenebrosa oscuridad. Una oscuridad de siglos en un pequeño bastión que se yergue sobre un montículo rocoso en singular armonía sin saber, al menos yo me lo sigo preguntando, cómo tras mil años, aún sus vetustas piedras, unidas por la argamasa y la sangre del hombre, siguen cada una en su sitio. Cuando tomé dicha foto, el pasado domingo, lo hice con la intención de que ocupara el espacio que le corresponde, a la mayor dicha, su contemplación por todos los que me visitaís. Hoy, veo cómo la luminosidad, en forma de sutil borrosidad intenta abrirse hueco entre las piedras, severas y sólidas de un castillo olvidado cómo tantos otros, a lo largo y ancho de todo nuestro país. Espero poder dedicarle un artículo extenso, grave y lleno de fotografías al pequeño bastión que, durante ésta semana, ocupara la cabecera de CSPeinado.

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martes, 29 de mayo de 2012

Con la Iglesia hemos topado.

Al Padrino se le va la pinza...
Corren malos tiempos para la Santa, Católica, Apostólica y Romana Iglesia de Roma. A los affaires de los mayordomos y demás personal de confianza de Beni 16, se unen, en el país más católico del Mundo, el solar Patrio de la Cruz de San Andrés, de Santiago y Cierra España y la mañica Virgen del Pilar, la Conferencia episcopal se ve obligada a dar mil millones de explicaciones para contrarrestar la opinión de RuGalFaisán, el hombre que más tiene por que callar en cuanto al tan traido y tan llevado IBI. Y es que el sucialismo, puesto a revolucionar por revolucionar, no tiene ya vergüenza en dar una da cal donde con el zETApaterismo dió una de arena y exigir a aquellos que hacen que la crisis no se torne en hecatombe que doblen la rodilla y rindan pleitesía a los anormales, tarados, inútiles y aberracionantes que han llevado a España, por su cobardía y odio a nuestra sagrada Nación al mismo filo del Abismo al que nos llevaron ya en el Treinta y Seis. El "Yo contra todos" parece haberse tornado en máxima de unos descerebrados en activo.

Santo IBI.

La Iglesia, por diversos concordatos con el Estado, el principal el de mil novecientos setenta y nueve, ratificaco y aumentado ya con el Bufón Mayor del Reino, tiene ciertas prerrogativas entre las cuales se encuentran no pagar el Impuesto de Bienes Inmuebles por determinados edificios tales cómo parroquias o monasterios en los que vivan, de modo permanente, órdenes religiosas. Ésto que es es algo sencillo, pues se tratan de edificios no dedicados a vivienda ni actividades lucrativas (no creo que las monjas se hagan de oro vendiendo yemas de Santa Clara) parece ser que, a los sucialistas, tan dados a mangonear todo lo que no es suyo y mucho más, a acometer, cómo buenos marxistas radicales al clero y los empresarios, les molesta, dedicándose de nuevo a sacar la pajita del ojo ajeno antes que la viga del propio. En un país inculto el manipulador es el rey y en éste es fácil manipular y poner en contra de cualquiera a las masas tan dedicadas a hacer la corte a una doctrina, la de Karlitos, que está por enriquecerse a sí misma antes que permitir que los demás lo hagan.

Es así que para RuGalFaisán y toda su corte de perros rabiosos, viendo que la fuerza de choque de los sindicalistos pierde fuelle, que las huelgas en contra del gobierno no terminan de cuajar y que su propio partiducho se va desgastando a más velocidad que el partido en el Gobierno han decidido tirar de los clásicos y hacer bueno aquello de que la única Iglesia que ilumina es la que arde. Así, ante la imposibilidad de hacerlo físicamente y puesto que el incendiar las calles ha quedado en un conato de simulacro chapucero, se dedican a incendiar con estúpideces dignas de Prieto y Azaña. Vamos a darle por el saco a la Iglesia a ver si así raspamos el voto de los más extremistas que se les está viendo el plumero comunista. Vamos a pedir que paguen los curas, que son unas sanguijuelas mientras nosotros, políticos de pro, sindicalistos, onejetistas de turismo exótico por Mauritania y toda la pesca seguimos mamando de la teta del Estado que para eso sómos los únicos mangoneadores oficiales del populacho. Tal parece ser su estrategia.

En Cáritas no entran los de izquierdas.

Al menos no los que tienen carnet y enchufe, porque esos son los que dan su sentido a la institución eclesial dedicada a la caridad. Gracias al robo institucionalizado de esos chorizos vestidos de representantes del Pueblo, Cáritas cada vez tiene más problemas para suministrar comida a todos los parados de esas políticas tan enfocadas en dar subsidios, subvenciones y pagas al vivero de votos, creando vagos, destrozando la producción y abocando al país a la ruina soberana. Es así, sólo tienen que pasarse por cualquier ayuntamiento para comprobar que a ellos, los regidores, sus familiares, colocados en el ayuntamiento aunque no sepan hacer la O con un canuto no les falta de nada, para todo lo demás Cáritas está. Así de fácil y de moderno. Que no se puede dar trabajo en el ayuntamiento ni se quiere hacer nada para que la población que si vota pero no tiene opción a nada más pues se deriva a Cáritas y andando. Es sencillo, rápido y económico, pues se sostienen con lo que los españoles damos de limosna, comida o con la x en la declaración. Blanco y en Botella....

Mientras tanto, podemos seguir sosteniendo muchas otras cosas más importantes y perentorias. Medio millón de politicastros vividores por ejemplo, algo necesario para toda gran nación que pretenda vivir de la utopía de ver llover billetes de quinientos euros. A ellos les llueven, a los demás no. Podemos también sostener a esos sindicalistos de clase, multimillonarios, que con un patrimonio de más de quiniento millones de euros son los más beneficiados por los Eres y despidos, por cuanto se llevan su buena tajadita. Éstos no van a darte de comer, ni te buscaran trabajo ni por supuesto te darán apoyo moral, pero si tienes trabajo te lo van a joder seguro provocando mil huelgas para que pierdas días que sus liberados si cobrarán. De éstos últimos creo que no hay nada más que añadir, porque ni están ni se les espera. Podemos mantener así mismo ayuda al desarrollo de paises que nos quieren tanto cómo al forúnculo infeccioso de Gibraltar le queremos los españoles, mil televisiones adoctrinadoras, policías de la señorita pepis o lo mejor de todo, a los enemigos de España ocupando un escago en el Congreso de los Diputados.

RuGal, vuelve a la cloaca...

Así pues, amigos, el señor RuGalcalva debería callarse, preocuparse de lo que pasa en su propio corral, que esas filtraciones empiezan a ser preocupantes e indicativas de puñalada trapera, y dejar el resto del patio cómo está. Mucho más cuando no aportan nada más que incertidumbre y se alinean con todo lo que sea romper el consenso y la estrategia de gobierno. Puesto que ni él, ni los cerdakos de Ojete y Coco van a dar de comer al pobre mientras la situación interacciona con la inconsecuencia politicástrica, Rugalfaisán, el peor dirigente que un partido podría haber elegido y que devolverá a la socialdemocracia española a los albores más rancios de papá Iglesias, debería abstenerse de dar ideas tan peregrinas cómo peligrosas y ampliamente contraproducentes para él mismo. La Iglesia,  querámoslo o no, es una institución que vela por dar apoyo sanitario, económico y anímico a millones de desgraciados creados desde la desidia del gobierno al que él perteneció. Puesto que muchos no tienen la suerte de saquear al Estado con su impunidad, lo menos que puede hacer es callarse.

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viernes, 25 de mayo de 2012

A la hora de poner el cazo, Catalonia is Spain.

Fachas para todo, excepto para soltar la mosca.
Acabáramos y que poca vergüenza. Los artífices de la mayor brecha entre Estado y Generalidad desde Felipe V vienen de rodillas a mamarla con la intención de que aquellos a los que insultan a diario, españoles de ambos hemisferios, le saquemos las castañas del fuego a los manirrotos en embajaditas, política identitaria y nazismo encubierto. Cataluña está en la ruina. Peor aún, está al borde del cubo de la basura que, tan primorosamente han ido construyendo desde que el Bufón Mayor del Reino les rindiera pleitesía ante su necesidad manifiesta de apoyos para desgobernar nuestra sagrada Nación mientras aquellos se dedicaban a loq ue saben hacer todos los nazionalismos, rapiñar y rapiñar. Pero ahora, ¡Ay amigo!, los que gobiernan en Madrid no necesitan, para nada, a aquellos que tanto odian al resto de españoles y ahora, las pintan bastos mientras, para el mes que viene, la administración catalana sólo tendrá dinero para pagar todas sus imbecilidades. De gastos de personal corriente y moliente, nada.

Embajaditas con pies de barro.

Mientras España pasa hambre y la iglesia pasa la sopa boba a través de Cáritas Interterritorial, los reyezuelos de Taifas se enervan y creen superiores al resto de los mortales diciendo a aquellos sobre los que gobiernan cómo deben de pensar, actuar, que comer y que creer. Creyeron que, de manera indefinida, podrían derrochar, malgastar y gastar ilimitadamente en una serie de cosas que para un país cómo Alemania, industrializado y económicamente estable están muy bien, pero aquí, en España estaban de mas. Es el caso de las embajaditas catalanas en el exterior. Esas, amigos míos, nos cuestan una pasta a todos los españoles. No sólo a todos los catalanes a los que cada paso que su gobierno da les aprieta un poco más la soga alrededor del cuello, a todos. Ahora toca recular y admitir el fracaso del autogobierno catalán. Hay que cerrar el grifo y toca admitir el fracaso de los señores nazionalistas. Un país se erige sobre el trabajo y la economía, no sobre fatuadidades, mentiras, ilusiones y represiones.

Cataluña es el Gigante de pies de barro que más ruido va a hacer al caer. España tiene ahora la ocasión de reconducir, de un modo efectivo y radical interviniendo la comunidad y derrogando el Estatut que, cómo vemos, sólo ha sido gasolina en la hoguera nazionalista. Para mi, el sistema autonómico está tan sumamente obsoleto que sería el equivalente al motor de un Ferrari a pleno rendimiento y sin aceite. Muy caro, muy eficiente en un ámbito de riqueza in crescendo y con sistemas de control eficientes pero dañado por los mismos que viven de chupar la sangre al erario público. Lo bueno que tienen las crisis es que son cómo las escorrentías de aguas que se crean en las tormentas y a través de las cuales esos pies de barro se van disolviendo hasta dejar caer todo lo que tienen encima. Lo verdaderamente dudoso es que el gobierno de la Nación tenga los arrestos para dar los pasos necesarios en la dirección correcta que demanda éste caso antes de que lo haga una Europa que ya empieza a estar bastante harta de nuestra mamadurria.

A recortar, a recortar.

Por todo ello, porque los ciudadanos catalanes y los del resto de España no tenemos porque mantener toda ésta sinrazón con nuestros impuestos, el primer paso sería suprimir, de inmediato y con las responsabilidades derivadas de su nefasta gestión, de todas las representaciones oficiales exteriores que no sean las adscritas al sistema diplomático español. Pero no sólo de Cataluña, sino de cualquier región de España. Así obtendriamos algo de credibilidad tan echada a perder por nuestro inefable Desatinos. En tiempo de crisis, lo que menos se puede asumir es que haya politicastros que cobren sueldos indecentes y que carguen todo el peso de su penosa y desastrosa gestión sobre la casta funcionarial, a la que han alimentado de manera exponencial hasta el punto de tener una administración disparatadamente desproporcionada para la población total del territorio. Puesto que su gestión de lo público ha sido tan acertada cómo acebonar las ansias islamistas en un territorio que pretendia conjugar lo español con lo árabe, el resultado es de juzgado de guardia.

No sólo eso, a parte de reducir embajaditas, funcionarios y sueldos politicástricos, es imperativo que la Guardia Civil ocupe su lugar natural, junto con la Policía Nacional en un territorio comanche donde los Mozos de Cuadra son juez y verdugo por la misma irracionalidad de aquellos que los justifican. Es preciso que todo el territorio nacional recupere su estructura homogénea en cuestión de seguridad pública, en cuestión económica y social. No entro en veleidades identitarias porque tendría para rellenar artículos durante un mes, pero si el catalán debe de ser protegido por la misma esencia de su naturaleza, el español no debe de ser menospreciado, no por la población, sino por quienes los gobiernan que, recordemos, lo hacen en nombre del Estado Español y del Rey, con lo que hacen un fraude de ley magistral cada vez que van en contra de esa España en nombre de la cual gobiernan. Por tanto, no sólo hay que reducir todo lo que ya mencioné, sino recortar radicalmente en gobernantes ilegítimos y traidores.

Catalonia is Spain.

Queda demostrado que, tras los insultos reiterados a nuestra nacionalidad, la insensatez de citarnos cómo expoliadores de un territorio que por si mismo se ha autofagocitado, inmerso en los aires de grandeza de sus desgobernantes mientras el pueblo llano recibía todos los palos por parte de la administración de la Generalidad y el menosprecio de todo el resto del país por ese plan conjugado y desarrollado por un nazionalismo que aspiraba a ser independiente con el dinero de otros. Ahora se ha acabado el sueño decimonónico y Mas, el que votó por la independencia, viene a pedir dinero a Madrid. Viene a pasar el cazo para sostener la casa en ruinas que ellos ahora y antes el tripartito, han dejado en una región que debe la tercera parte de la deuda total de las autonomías y que debe refinanciar, sí o sí unos quince mil millones de euros para no tener que explicar a todos los que viven de la Generalidad que se han ido de putas con el dinero de todos y les han dado un palizón en la puerta del burdel Identidad.

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jueves, 24 de mayo de 2012

La dignidad de los Simbolos.

Cuando el tonto coge la linde, la linde se acaba y el tonto sigue.
Viendo a los diputados nazionalistas catalanes y vascos que, recordemos, ocupan un escaño por el cual nos representan a TODOS, encaramarse a Daoiz y Velarde para colocarles sendas equipaciones del Athleti y del Barcelona, he sentido verdadera vergüenza ajena. Máxime porque siempre, en ese punto de la Carrera de San Jerónimo, hay un policía que no permite a nadie acercarse a los vigilantes de la Soberanía Nacional, los Leones del Congreso. En primer lugar, con ese gesto se han burlado de todo el Pueblo Español, que ve cómo, a pesar de la mayoría absoluta de un partido presuntamente pro-expañol se nos sigue insultando por las minorías a diario. En segundo lugar, han venido a decirnos que son más que nadie, pues si ningún mortal puede acercarse a Benavides y Malospelos, no sé porque esos señores, por llamarlos de algún modo, se pasa la normativa por el forro de los cojones. Por último, creo que el Jefe de la Comisaría del Congreso debería ser enviado, díos mediante, a la embajada de España en Camboya, por dejación de funciones al no impedir que se mancillen dos símbolos de la Nación.

El símbolo en la Cuerda Floja.

Yo no digo que en España, la patria del antisímbolo por antonomasia, nos levantemos, cómo deberíamos, cada vez que oigamos el himno ni, por supuesto, nos mostremos respetuosos ante nuestra bandera nacional. Eso es de fachas españolistas. Mola más ser anormales separatistas, sucialistas, antisistemas o destructores de todo lo que nuestros ancestros y héroes, esos cuyos restos se revuelven en Rocroi, Cartagena o Alcazaquivir cada ves que uno de esos imbéciles que citaba en el primer párrafo, pone una pica en Flandes. Yo no voy a decir que dejemos de ser los payasos del mundo, donde el gobierno lo es España pero España es una invención efímera en la que quienes más derechos tienen son aquellos que más la atacan. No, no seré yo quien lo diga porque entonces sería redundante y pesado, ya que lo repito sin césar una y otra vez. Ser español es ser Facha y desde luego yo debo ser uno de los más grandes que existen. Los hechos son los que son y a los mismos me remito.

A tal fin, mientras unos intentan recuperar una porción de la perdida Dignidad Nacional poniéndole las cosas claras a Gibraltar en particular y el chocolate espeso a los ingleses en general, otros, que debería estar calladitos, tranquilitos y no hacerse demasiado de notar, se dedican a dinamitar, con la condescendencia y colaboración necesaria del Gobierno y las fuerzas de orden público, la poca dignidad que queda en ese edificio que es la Casa de Putas más grande de España. Al menos de sus hijos, que se dedican, viendo que el Gobierno pasa de su culo, voluntad e iniciativas, a avivar el fuego de la ruptura añadiendo gasolina a un fuego que lleva visos de quemar los árboles que, evidentemente, a éstos imbéciles, no dejan ver el bosque. Y todo por una final de fútbol que ambos grupúsculos de anormales están utilizando como ariete contra una población de millones de españoles que se desayunan, cada vez con más frecuencia, sin saber si son de aquí, de su comunidad, si su provincia es independiente o pertenecen a otro pueblo.

La identidad al Hoyo y el nazionalista al Bollo.

Me hace mucha gracia, macabra, obviamente, que de mis impuestos, los suyos y del resto de compatriotas (que quizás ya no se sienten ni así, tan enfollonado cómo anda la cuestión de la identidad) paguemos unos representantes que lo son de todos pero, que con exhibiciones así, se parten el culo en nuestra cara diciéndonos que no, que aunque les paguemos una pasta, ellos no son nuestros representantes. Siquiera de su región, pues sólo representan a los que les votaron y aún ni a esos. Nuestro sistema de representación lo es total. Aquel que ocupa un escaño habla por la totalidad de la Nación y eso, los nazionalistas no terminan de entenderlo. Esos leones son España y España no es de un equipo ni de otro. España es un ente castigado, insultado que, con gestos cómo el de hoy o cómo el que previsiblemente sucederá mañana en el Calderón, deja a las claras y ante el resto del mundo que ya no sómos más que una sombra de lo que fuimos porque alguién, en aquella malparada Transición, decidió que ser español es ser Facha.

Es cómo todo el tema de los símbolos del franquismo. Recuerdo sin pasión a todos aquellos tarados anormales que, al amparo de la Ley de Desmemoria Histérica, se dedicaron a dinamitar y denunciar todos los edificios con Águilas o escudos preconstitucionales, que no anticonstitucionales. Con tan buen tino que verdaderas joyas heráldicas de tiempos de los Reyes Católicos, sufrieron el vandalismo institucional en aplicación de la referida Ley que, si bien era estúpida, dejó a las claras que, aquellos que la formulaban y aplicaban, lo eran mil veces más. Y esos son los representantes del pueblo. Y eso es lo que nos merecemos porque hace tiempo que cambiamos libertinaje por indignidad y decir lo que nos venga en gana a cambio de no pensar antes de actuar. Es cómo ese globo sonda que dice que los Mozos de Cuadra vendran a hacer niñeras a Madrid de los aficionados que se desplacen desde Cataluña. Es raro que no se desplacen tambien Ertzainas. Sobre todo porque será cómo un guardia civil en Berlin, no servirá para nada fuera de su jurisdicción.

En fín, los colores y nada más.

Con lo españolísimos que sómos cuando gana la Selección (será fachorra) y lo gilipollas que sómos el resto del tiempo. Es cómo si en Alemania sacaran la esvástica cada vez que hubiera una manifa antigubernamental. Aquí salen las banderas comunistas y republicanas. Sin duda dos símbolos de la identidad más libre que ha existido. La primera porque te daba dos opciones, o tragabas o morias, la segunda, porque fue un fracaso monumental que, por desgracia, algunos intentan reeditar por su propia ignorancia. Así es mi España, tontos a espuertas e incultos a vagones que siguen creyendo que todo lo mejor es lo de fuera, sin pensar ni saber que lo que hagamos aquí repercute en todos. Ya no diré que la Bandera de España es lo más. Sólo diré que la Copa del Rey, de España, se entiende, es un trofeo de España y que la juegan equipos españoles, los cuales, en tiempos de la Copa del Generalísimo no habrían tenido los ovoides, ni muchos, ni pocos, de silbar al himno nacional ni al jefe del Estado. Así de cobardes son, se envalentonan por un Estado débil... Y digo yo ¿Qué culpa tendran los felinos de bronce de tanta inmundicia mental?

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martes, 22 de mayo de 2012

Yo recuerdo que, en mi pueblo...

Cuando la actividad industrial es insuficiente...
Mi actividad laboral, al menos mientras pueda explotar mis facetas críticas y artísticas las desarrollo, díos mediante, en una empresa dedicada a la fabricación de muebles de cocina. En ella llevo bregando desde el 22 de marzo de 2004. En ella he visto el ascenso desbocado de la burbuja inmobiliaria, su estallido y posterior implosión. De hecho, el negocio de las cocinas es un excelente barómetro de la situación económica. Cuando alguién compra una casa primero amuebla la cocina y el dormitorio y después, ya se verá. El decaimiento de la venta de cocinas conlleva una pérdida de poder adquisitivo. Su aumento una mejora de la situación. Así ha sido desde que yo recuerdo en mi pueblo. Un pueblo industrial que afronta el futuro con incertidumbre, muy volcado en la industria del mueble que ha pasado de ser un ejemplo a seguir a una historia que evitar. Pero siempre nos quedará el campo.

Agricultura.


En los albores de mi vida, recuerdo que mi pueblo era más o menos la mitad de lo que es hoy. Era el típico pueblo andaluz, muy dado a encalar las fachadas y con una población eminentemente agrícola. Recuerdo que en los primeros ochenta, mi abuelo, que era capataz de Correos era una persona respetada, por ser funcionario y por sus inclinaciones hacía la caza. Mi pueblo se abría a una tímida industrialización basada en la construcción de maquinaría agrícola, en la que unos pocos se hicieron riquísimos exportando, no se lo pierdan, maquinaria a Cuba con la complacencia del Régimen y posteriores gobiernos. También había una incipiente industria basada en el mueble de la cual emanó todo lo que ahora se empieza a autoenterrar. Recuerdo que por entonces las Ferías eran en agosto y atraían innumerables emigrados, sobre todo desde Cataluña. Jaén, que está a diecinueve kilómetros, se veía cómo una capital inmensa a la que sólo se iba en ocasiones importantes.

Por aquella época no teníamos ambulatorio. Eso llegaría casi una década después, en los primeros noventa. El médico atendía en una consulta hiperatestada y con una salubridad dudosa. El ayuntamiento era un edificio a punto de caerse que no terminó de hacerlo hasta que en el noventa y cuatro alguién, de inclinaciones sucialistas, pensó que era mejor hacer un edificio que no hubiera por donde cogerlo. Eran tiempos de restricciones en el consumo de agua ante la falta de una red de abastecimiento decente y de prospecciones para la extracción. España se movía lentamente en el camino de la Transición y yo viví el 23-F cómo un criajo que jugaba en su habitación ajeno a ordenadores, móviles o ipad. Aquellos años, en la época de la recogida de la aceituna el pueblo olía a leña quemada, orujo recién destilado y tierra mojada. No sé porqué, pero el invierno de aquellos primeros años de mi vida lo recuerdo siempre lluvioso, húmedo y frío y cuajado de barro al ir al campo.

Industria.


Pero el tiempo pasó y aquellos ochenta dieron lugar a unos noventa en los que el pueblo comenzó a crecer encaramado a una industria maderera que superó rápidamente a la agrícola que se iba eclipsando y encajando en un nicho dedicado a la recolección aceitunera, revolucionada por la implantación del riego merced a las boyantes subvenciones de la Unión Europea. Era el tiempo de los triunfadores empresarios de la población y de los primeros intentos de refundación de esa industria. Empezó aquella decadencia que se vería agravada en los tiempos actuales. Quiero creer que el hecho de comprar un mercedes antes de empezar a funcionar no era sino un uso inteligente de los enormes fondos que los bancos invirtieron en una industria que ya maduraba su segunda generación mientras el pueblo crecía, las Ferias pasaban a octubre y ante la mejora económica ya no acudían tantos emigrados en verano, pues se iban de vacaciones a la costa. Hubo una pequeña crisis económica durante aquellos noventa, pero el pueblo siguió adelante.

Aquellos años me enamoré por primera vez y pensé en dedicarme al ejército. El del Aire. Era la época en la que uno terminaba el colegio y empezaba el instituto. Recuerdo que no había tanta icidencia del nacionalismo y que Miguel Ángel Blanco perdía la vida ante la contundencia de un gobierno, el mejor que ha tenido España que supo mover a una sociedad, de una vez y con contundencia, en contra de los etarras. Esos mismos que tanto han agradecido el desgobierno zETApateril. Aquellos años mi pueblo alcanzó el máximo auge de mano de una expansión inmobiliaria sin precedentes en la cual dormitorios, comedores, cocinas y cuartos de baño de toda la Nación fueron amueblados con la fabricación exhaustiva de las fábricas de mi pueblo. Yo mismo, cuando entré a trabajar en mi empresa todo bullía de actividad, trabajando diez y once horas al día. Contábamos más de ochenta en plantilla y nadie pensaba lo que se nos venía encima aquel fatídico verano de dos mil siete, recién cerrado el convenio colectivo para los siguiente cinco años.

Crisis.


Recuerdo aquella Huelga de transportistas con la que quedaba oficialmente inagurada la crisis que el gobierno negaba cuando ya era un secreto a voces. Las largas colas en las gasolineras del pueblo no dejaban lugar a dudas. Algo empezaba a desclabrarse y todo fue de culo y cuesta abajo hasta el día de hoy. Mi empresa no pasa de los cincuenta empleados y echamos esas ocho horas raspadas de convenio si bien no podemos, ni de lejos, quejarnos. Se nos paga con puntualidad y correctamente según convenio. Nuestra realidad está muy alejada de aquellos años de bonanza y en suma, la realidad de mi pueblo, cómo el de las ocho mil poblaciones de España es identica. De las casi doscientas empresas dedicadas a la fabricación del mueble, la nuestra es casi la única en la que no se han practicado Eres o reducciones de jornada.  Así, hemos pasado del milagro económico, equivalente a todo el país, al fracaso cuajado de arcilla cocida y cemento mal puesto... Pero siempre nos quedará el campo.

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lunes, 21 de mayo de 2012

Nuestra incapacidad manifiesta de emprender.

Habiendo marisco... ¿Para que trabajar?
En tiempos de crisis, lo más manido es trincar por banda a los inmigrantes y colocarlos en la picota, achacándoles todos los males empezando por el del paro. Yo, que estoy en contra de toda inmigración que no sea la legal, con papeles, trabajo y expediente judicial limpito cómo una patena, puedo comprender que a mís compatriotas de terruño, en los tiempos que corren, les parezca correcto demonizar a esas personas. Mientras que el que llega para dar por culo o el que se trinca sin papeles debe de ser repatriado ipsto facto o cuando menos expulsado, el que tiene sus papeles, su trabajo y arraigo no hay tu tía. Hay que respetarlo aunque dentro de tres años nos tengamos que calentar los morros con él, pues la sociedad española es abierta, solidaria y todas esas memeces con la que tan acostumbrados nos tienen algunos de nuestros más abrasivos politicastros.

La Religión... Esa nuestra.

La verdad es que nuestro país siempre ha sido especial. Mucho me temo que de no haber sido por el oficio militar que tan buen juego nos dió desde el Descubrimiento a la Guerra de Sucesión, España habría seguido otros derroteros. Me explico. En España el oscurantismo ha sido desde siempre moneda de curso legal. Supersticiosos y mas dados a creer en brujas que en la ciencia, nuestro atraso manifiesto ha sido evidente desde que los Visigodos empezaron a poner de moda la lucha fraticida para trincar el trono. Con esos precedentes, no podríamos esperar que el método científico se abriera camino y con el la Revolución Industrial que si arraigó en otros países más interesados en el parné y en consecuencia en el modo de obtenerlo a través de actividades cómo la industria o el comercio. España fue siempre un país mísero, inculto y apegado a la Iglesia y la estructura feudal.

No digo que ello sea del todo malo. Ser católico es algo así cómo muy español si es a nivel del "que diran". Así tenemos nenes haciendo la comunión cómo si estuvieran a punto de casarse y bodorrios de punta en blanco y muchísimo gastaero que al final terminan en divorcio precoz. El caso es que en éste país de pandereta y Romería, sómos muy dados a la fiesta, procedente en gran medida de esas celebraciones religiosas y por ello, poco inclinados al trabajo. No digo que no trabajemos, que lo hacemos cómo campeones aunque nuestra productividad sea una porquería, digo que no sómos capaces de escapar de nuestro ciclo de trabajos mal remunerados, mal preparados y sobre todo mal posicionados. A decir verdad, sino eres agricultor, camarero o funcionario lo llevas mal en España y ello no es cosa de ahora, es cosa de atrás, de cuando o trabajabas en el campo por una miseria o te morías de hambre y lo último que hacías era confesarte por lo que pudiera venir después.

Los mejores funcionarios del Mundo.

Ésta visto y comprobado que en cualquier país civilizado, moderno y occidental, el ratio de funcionarios/población, es inferior que en nuestra vestusta piel de toro. De hecho, en países cómo los Estados Unidos, ser funcionario es lo peorcito de lo peorcito. En el país de las libertades, el que se mete a funcionario es, simple y llanamente, porque es incapaz de emprender su propio camino cómo empresario o trabajador enfocado en avanzar y crecer. Aquí no, aquí seguimos siendo los quejicas del viejo continente, afiliados, en muchísimos casos, al subsidio y la paguica por los más diversos conceptos o sino, vía carnet de partidete politicástrico, enganchado a la subvención salvaje que se obtiene sin justificar. Así las cosas no es extraño que España ande por donde anda, por la pendiente radical del fracaso hacía el hoyo de la estulticia. Lo raro es que haya licenciados o profesionales que no se hayan largado a la Cochinchina y sigan intentando demostrar que aquí si se puede.

Es esa insidosa, mezquina e indigesta inclinación a lo fácil lo que nos lleva a no intentar dar el paso hacía un país mejor, más rico, más industrializado y sobre todo, algo menos cazurro en el devenir de nuestros jóvenes. Cómo ya sabemos, el botellódromo es el equipamiento obligado en nuestros pueblos y ciudades desde hace unos años y el patético ver los especímenes que se mueven por ellos, por las Fiestas de la Primavera y por cualquier cosa que no sea progresar. Sé que habrá quien me diga que no tienen oportunidades, que no hay trabajo, que no se que, que no se cuanto. Y yo lo aceptaría sino fuera porque ya hace casi una generación que ésto va cómo el culo, creando una casta de parásitos incapaces de avanzar por sí mismos y a los pocos que sí lo son los vemos marcharse porque el desgobierno dedica más esfuerzos y fondos a alimentar a los suyos a base de caviar que a permitirnos a los demás ganarnos el pan.

Sol negro.

Decían aquellos héroes que encuadrados en los Tercios se dejaron la piel por una España mejor en Flandes, que aquel lugar era tan hereje que hasta el mismo sol se tornaba negro... La herejía no se, pero aqui, más que el sol, lo que se está tornando negro es el entendimiento de una gran mayoría de engendros sociales que ya ni tan siquiera pretenden trabajar de funcionario. Seres estúpidos que se apalancan en las Universidades durante diez años con él único objetivo de salir a quemar la calle si les suben las tasas o recortan en educación, algo de lo que ellos carecen. España ha pasado de ser un gran país por ovoides a un país en detrimento, en carencia continuada de una dignidad perdida y soterrada en los albores de una Transición que nos dotó de democracia, algo que no hemos sabido asimilar y de la que hemos aceptado todos los derechos mientras repudiábamos las obligaciones. Así nos va y desde luego, el inmigrante legal es el que menos culpa tiene.

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sábado, 19 de mayo de 2012

Sin dobletes hosteleros.

Una de las consecuencias más directas de la crisis es, sin lugar a duda, la caida del consumo. De hecho, lo más perentorio es comer y es lo primero que hay que asegurar. No sólo eso, además se intenta garantizar una continuidad en el tiempo con lo que muchas veces, los más afectados por la crisis comen lo que pillan, cuando lo pillan y lo que es lo más lamentable, en un estado muchas veces deplorables. Casi tan deplorables cómo las quisquillas y cañaillas de hoy en el salón donde trabajamos. Las primeras han vuelto al completo a cocina, las segundas mitad y mitad, pero no estaban bien cocidas y al fin y al cabo es algo ilustrativo de lo que quiero referir. Pérdida de calidad y bajadas de precios que afectan a todo por igual. El servicio se resiente, la oferta se malea, la hostelería se inclina y al final se abate, por sí misma hasta hundirse por último en la podredumbre de un sistema que se resiste a aceptar que la barra libre, nunca mejor dicho, se ha acabado.

Extras a lo pobre.

Aunque el trabajo sigue siendo el mismo, terminas reventado y ahora mismo tengo un dolor de extremidades inferiores de padre y muy señor mío, si que se nota la crisis en un sector que en tiempos consiguió conformarse cómo la primera industria nacional. De hecho, cómo camarero he notado que el nerviosismo de mi empleador va in crescendo al tiempo que traduce sus desvelos no en dar mejor servicio sino en joderlo al completo rebajándonos el sueldo. Yo no lo veo mal siempre que se haga en un contexto ideal, expuesto por él mismo al comienzo de una campaña. Por el mismo me refiero menos eventos, más a lo pobre y con menos parafernalia. Obviamente, la coletilla de que si no estás contento tiene gente de sobra, es indeseable y todo lo demás está muy bien, es aceptable y si hay que apretarse pues se aprieta uno y no pasa nada. El problema básico viene que sómos pobres, no tontos y la ceguera no nos afecta siendo perfectamente conscientes de que pierna pajea la situación.

Y lo digo sin acritud, en el único fin de semana en el que, de lo que llevamos andado desde el veintiuno de marzo del corriente, que vamos a tener un doblete, trabajando tanto sábado y domingo. Lo digo no por quejarme sino por la política, nerviosa, de hechos consumados que ha llevado adelante nuestro simpático empleador, por decir algo. De hecho, los menús siguen siendo caros, el personal sigue siendo pejiguera, las exigencias cada vez mayores y la calidad del trabajo, viendo el meteórico cambio de camareros y proveedores que se suceden día sí, día también. Eso sí, cuajado y franqueado por una caterva de chupasangres de aquí te espero que, al fin y al cabo, deberían ser los que metieran la cabeza para salver el negocio y son los que más lo saquean. De tal palo, tal astilla. Nosotros, los sirvientes, a tragar. Más mierda, servicios, quejas, voces, exigencias y malas caras, a cambio de menos trabajo y por supuesto mucho peor remunerado.

Extras, los justos.

Es por ello que al fin y al cabo la vida está para vivirla y nos hemos ido renegando en el més excaso que llevamos viendo cómo el precio de los menús se mantienen mientras nuestras condiciones laborales, en negro y tan hundidas que más que sumergidas están enterradas cerca del núcleo terrestre, se degeneran en función del tiempo que haga. La semana pasada un sol afixiante, hoy más fresco y mañana, lamentablemente, Dios dirá ante una carrera, que comenzaremos a las ocho am hora zulú y terminaremos con el ocaso tras aguantar mucho, muchísimo y mordernos los labios una y mil veces mientras comprobamos en nuestras propias carnes que no se puede caer más abajo que siendo un maldito siervo de la hostelería en España. Eso sin generalizar y desde una perspectiva de reventamiento total y la perspectiva de un nuevo extra, peor pagado que el año pasado pero al mismo nivel de exigencia.

Así y todo, hay que darse con un canto en los dientes y dar gracias al cielo por tener trabajo, si bien éste es una porquería en la que los cánones de la lógica laboral no prima para nada y la aplicación de la Reforma Laboral no es aceptable pues tenemos bastante menos papeles que una liebre. En sí, no creo que sea algo aislado y durante muchos, muchos años, creo, sinceramente y con conocimiento de causa, que muchísimos camareros y cocineros se han jugado el pellejo por un sueldo que, cómo todo va en detrimento. Hay mucha competencia desleal, eso es cierto. Y quienes en su día se reían de tí por perder un fin de semana trabajando en una boda, ahora te dan la puñalada trapera ofertándose por menos dinero, siendo mucho peores con el lito, pero poniéndole la miel en los labios a unos empresarios hosteleros que no sólo no se caracterizan por su generosidad sino que son puros negreros a los que malamente les importa su familia, con lo que te puedes dar por jodido.

Hasta el ocaso.

Así que, señores, ya saben el porqué de la situación que provoca el no poner ningún articulete con el que rellenar espacio en mi, vuestro, blog. Simplemente llega uno agobiado, extresado, tocado físicamente y sin más ganas que pillar el sillón en opción A y la cama en opción B. Eso sí, éste año estoy mucho más flojete. El año pasado me machaqué cuarenta y seís días a piñón cerrado entre días laborales normales y fines de semana dándole a la bandeja. Éste año, amigos, es calidad de vida, a menos precio, eso sí. Pero tampoco hay que quejarse cuando ves padres que no pueden hacer una comunión en medianas condiciones y se dedican a racanear para surtir al máximo la barra libre con la que obsequiar a sus borrachinas amistades que no acuden al candor del sacramento del matrimonio o la comunión sino someramente al sopor del licor que premie el atiborrarse de comer servidos por unos camareros necesitados por unos sueldos irrisorios.

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