viernes, 29 de abril de 2011

La Hipocresía del Estado.

Foto: robertogarcia.com.es Las dos caras de la Hipocresía.
Leo en la prensa de éstos últimos días que la economía sumergida supone en España el 8% del Producto Interior Bruto. Eso según estimaciones del Gobierno. Hoy, el adelanto de la Encuesta de Población Activa situa a España en una  tasa de paro que supera con creces el 21%. Y éste país aún no ha estallado. Creo que el 8% es algo futil. Algo alejado de la realidad. Pero ya sabemos lo que son los gobiernos, estilistas de primera, maquillando verdades muy muy feas para que no resulten tan incómodas a la vista.

España es un país diferente. Eso lo sabemos nosotros, el que nos visita y hasta la madre que la parió. Precisamente si esto no ha estallado cómo un polvorín henchido de yesca ardiente es por que el fraude es una cosa muy nuestra. ya en el Siglo de Oro, la picaresca era carácteristica firme del español. Por ello el pícaro y el defraudador son, en nuestro país, uno. Hablo por lo que conozco y puedo aseverar sin temor a equivocarme que, en Andalucia, la economia sumergida, es un elemento estabilizador que lleva sosteniendo al parado desde siempre. Y no sólo en Andalucía. En toda España y allá donde holló el píe de un nacional celtibérico. No obstante, cómo comunidad autonoma plena en el arte del trapicheo, sómos una potencial mundial en este sentido. Mire usted cómo será que, llegando al extremo de tener mas de un millon de parados sin tener derecho a prestación, no se ha generado aún un problema recio de inestabilidad social.

En todo ésto tiene mucho que ver por un lado el inteligente que se inventó en Plan de Empleo Rural. Se supone que es un sistema por el cual, justificando un número determinado de jornales trabajados en el campo, se consigue, previo pago del "sello" o justificante mensual de cotización una pequeña paga. algo sostenido en el tiempo y que afecta únicamente al Régimen Especial Agrario. Ignoro si con la extinción de éste régimen y su paso al Régimen General de cotización el PER seguirá siendo la base económica de nuestros jornaleros y jornaleras.

En el caso de la muy jiennense recolección de la aceituna se situa, sino ha cambiado desde los tiempos en que yo, siendo unchaval, en unos treinta y trés jornales. En teoría trabajados, aunque por un módico precio te los puede firmar algún buen samaritano que tenga muchos olivos y así te agencias una paga sin doblar la espalda. Ésto puede ser, y de hecho lo es, complementado con jornalillos en negro, por los cuales cobras sin estar dado de alta en la Seguridad Social y con tus dinerillos del PER, mandando a los crios a pillar comida en Caritas, al final puedes comprarte un carraco cómo Dios manda, aunque sea de segunda mano pero nada por debajo de un Audi, Bmw o Volvo. El PER es el gran invento de un sectarismo local para crear estómagos agradecidos que te voten treinta años sin crear nada de riqueza, mantener la precariedad de una comunidad que se sostiene del Agro y el turismo y una falta absoluta de salidas economicas que no sean la que la secta te permite:  Mamar del Estado.

Por otro lado en Andalucía sabemos coger las cosas al vuelo. Cómo dice el escaqueado de mi fábrica, hay que pensar con ésta (señalándose la cabeza), cómo llenar ésta (señalándose a la tripa), sin doblar ésta (señalándose la espalda). Y con Europa hemos topado.Con Europay sus generosas subvenciones para ponernos a nivel Europeo. Pardillos. Volvamos al ejemplo de Jaén. Mediados de los ochenta. El olivo coexiste, de manera tradicional y casi exclusivamente de secano con otros variados cultivos. Trigo, cebada, almendros comparten lugar con el milenario olivo. España entra en la Comunidad Económica Europea. Se subvenciona la producción de aceite. Ahí es ná. Salen olivos hasta de debajo de las piedras. Torchales, parones, barrancos, cualquier terreno suceptible de albergar una planta ya sea de manera vertical, horizontal o serjada ve crecer exponencialmente su superficie cultivable. Crece el número de plantas, aumenta la producción y en consecuencia el líquido económico europero empieza a fluir con el objetivo de modernizar los cultivos y aumentar su productividad.

El alemán, el inglés o mismamente el francés pensarían en utilizar ese dinero para mejorar su maquinaria, proveer de riego a sus cultivos, mejorar en fitosanitarios o mismamente darle un giro a su parcela hacia el ecocultivo. Eso más para allá de los Pirineos. Porque aquí, la cosa se queda en esperar la subvención para cambiar de coche, hacerse una casita en el campo o pagar fitosanitarios que riánse ustedes del Ziklon B que usaban los nazis en las cámaras de gas. Lo matan todo bien muerto. Y es que la subvención es que sirve para eso. Si el Barreiros (especie de tractor tocapelotas que va cinco kms por hora jodiendo el tráfico) anda lo msimo que hace cincuenta años y aún me pasa la ITV ¿Para que lo voy a cambir? Si el olivo de marras crece lo mismo en terreno pedregoso aunque no tenga riego ¿Para que vamos a invertir en infraestructuras hidraulicas? Si tengo permiso para hacer un chabolo para guardar aperos agrícolas, ¿Por qué no le arrimo la subvención y hago un chalet con piscina en terreno no urbanizable sin ninguna licencia con un pedazo de cocherón donde meter los siete coches de la familia? o sino simplemente compro más olivas para que me den más subvención. Y así hasta el infinito.

Pues todo ésto es extrapolable al resto de Andalucia, cambiando Olivo por Esparrago o por el cultivo local. No digo que habrá gente honesta que invierta en lo suyoy que lo que estoy narrando sea una exageraciñon, pero cuando el rio suena... Piedras arrastra. El caso es que la sinergia hombre-del-campo-andaluz_ subvencion-europea es tal y allegado a tal punto que, decirle a este individuo que Europa está hasta los huevos de soltar la mosca y que va a cortar el grifoes cómo mentarle la bicha. Radicalmente letal. El infarto está asegurado.

Estos dos elementos, Per y Subvención son los que en tres autonomias (Que viva la solidaridad interestatal española) gobernadas a la izquierda, hacen que ese ocho por ciento de economia sumergida me hagan gritar ¡JA! La economía sumergida es algo intrínseco del español desde que Anibal pasó por aqui abonando el terreno a base de bosta de elefante. Y es así, no hay misterio. El trapicheo es tan español cómo los toros o la paella. Y el que no trapichea en este pais o no es español o es tonto. Con todas las letras T-O-N-T-O. Asi pues las cosas el trapicheo es grande, el fruede inmenso y la peña curra de estrangis bien porque el jefe es una mala persona sin corazon, agarrado que le mola ahorrarse los seguros sociales o porque el currante trabaja en negro para ganar más pasta sin que papa Estado se cosque.

Y ésto es lo que Papá Estado de mano de su escroto, el Gobierno, quiere combatir. Y con esto me permito decir ¡JA y JA! no por que sea incombatible sino porque se hace cómo medida de último recurso para recaudar más y más con el fin de lograr el inevitable colapso financiero de la Administración. Se ve que el funcionamiento del país en sus más castizos recovecos es un misterio para los Padres de la Patria. No saben que el pueblo es sabio y que, aunque PISA diga que nuestro sistema educativo es una porquería a la hora de estudiar para sisar, pillar una paga, subvención o un carguillo público sin saber hacer la O con un canuto de manos de nuestro primo el concejal no nos gana ni Dios. Y por supuesto, si el Estado intenta sacar la economia sumergida, ésta se hundirá mucho más porque al español medio lo que de verdad le toca los cataplines es que un politicucho que gana lo que no está escrito y que dice representarle le intente fastidiar una fuente de ingresos que, de acuerdo, no será legal, pero que le ayuda a dar de comer a su familia.

Así las cosas yo no me opongo a que se combata el fraude. Lo que me toca las pelotas es la forma de hacerlo. El Gobierno/State, sólo se ha dado cuenta del dinero vía impuestos que se pierde por la Economia Sumergida cuando han visto que no pueden sostenerse a base de Deuda, que el 18% de IVA está cargándose el comercio, que la gasolina no puede gravarse más, que la peña prefiere quitarse de fumar a hacerlo en la calle y que la pollada de ir a 110km por hora en autovía ha conseguido justamente lo contrario de lo que esperaban, a saber, que la peña reduzca la velocidad minorando el número demultas. Hay que joderse.

Ojo, que yono estoy a favor de la Economía Sumergida. Esa práctica hay que combatirla. Un comercio, empresario o autonomo que pague sus impuestos, que genere puestos de trabajo legales no tiene porque soportar que un espabilado le cruja el negocio por no pagar lo que el si abona religiosamente. Lo que digo es que, en una situación de crisis nacional cómo la que vivimos es temerario intentar erradicarla. Luchar contra ella en un momento enque precisamente es lo único a lo que muchos parados se están aferrando sería cómo provocarla hecatombe. Un gobierno que no ha sido capaz de reaccionar en su momento y que se afana en destruir puestos de trabajo, en negro, pero puestos de trabajo que impiden que sus operarios estén buscando un objetivo a abatir por sus males.

El fraude debe de combatirse en tiempos de Vacas Gordas. No ahora. Y hacerlo demanera equitativa. ¿Acaso esa lucha va a impedir que los comercios chinos vulneren la normativa sobre horarios de apertura?¿Se va a revisar contenedor por contenedor todo el producto falsificado que llega a España?¿Se van a llevar políticas de empleo eficaces que absorvan a todos aquellos que se dejen de zarandajas y trabajar en negro? Creo que no. Simplemente se haran las típicas chapuzas a las que nos tienen acostumbrados. Palos, palos y más palos sin contraprestración. Así sólo se conseguirá más fraude, mas cutre y más inespecializado hasta que lleguemos de nuevo a la época de la picaresca donde el Lazarillo era ejemplo a seguir y ser alguien letrado y experto no vale para nada. Pero bueno, mientras tengamos porgramas de corazón, fútbol, toros y telebasura que nos lobotomicen para que preocuparnos por la Hipocresía de un Estado que se dice nuestro servidor y sólo busca aporvecharse de nosotros.

1 comentario:

C S Peinado dijo...

Éste es un artículo del que estoy particularmente orgulloso, pues está consiguiendo un número de visitas enorme. Lógico al tratarse de un artículo que habla de las miserias enormes de nuestro país.

Darle Caña a ésto: