martes, 6 de marzo de 2012

El Juego de la Interacción.

El típico cainismo español.
Éstos días en los que no he tenido el honor de llenar líneas en éste mi, vuestro blog, lo he dedicado a jugar. No suelo ser demasiado adicto a los juegos de consola u ordenador. Excepto por ciertos juegos de estrategia que, esporádica y temporalmente, me embargan e impulsan a perder mi tiempo en ellos, apalancándome en el sillón con un refresco, varios kilos de pipas y la despreocupación total que da el no preocuparse más que de jugar... sin ganar. Paradójicamente, cómo un bucle de perdición, adopto juegos en que el final, la victoria,  es tenue y difusa. Me apasiona la estrategia que se extiende en el tiempo, más que el mero hecho de ganar y terminar el juego. De ahí que tenga juegos con final a los que llevo siglos jugando y que apenas avanzo una fase cada dos, tres o más meses. No me pasiona ganar, me apasiona jugar y creo que, en mi ego interno, soy un poco, bastante, masoquista pues a mi llegar al final del juego no me dice nada. Muy al contrario, me frustra por terminarla experiencia y lo que verdaderamente deseo es jugar y extenderme en el tiempo... Con todo lo que ello conlleva.

De juegos españoles.

De ahí que mi patrioterismo se extienda cómo una balsa de aceite sobre el agua de la Historia. Es una constante que me guste extenderme en un tema que no sólo me apasiona, sino que se me antoja capital para entender el mundo de hoy. El juego que creo más me embarga y es causa de éste blog en gran medida es esa nación llamada España que supone una pieza fundamental de la Historia. Debemos entender que nuestro país no sólo es el valle de lágrimas, cuajado de enemigos interiores, fantasmas exteriores e imbuido en su propia excrescencia que hoy conocemos, sino un país que, por su proverbial situación geoestratégica, su particular forma de ser y el tiempo en que comenzó su expansión, se convirtió en arbitro del mundo por más de dos siglos y en uno de los Imperios más importantes, primero global de la Historia, durante casi medio milenio. Desde Guanahani hasta la pérdida del Sáhara, no habría suficientes libros en el mundo para contener todo lo que nuestro país caminó, hizo y batalló para llegar hasta hoy.

El juego del patriotismo es un juego que, cómo aquellos a los que dedico las escasas jornadas que no me dedico a aporrear teclas, twittear o vagear pensando en la musarañas, se extiende y se extiende y no cesa, porque llegar al final es perder inequívocamente y sin solución de continuidad. Quiero pensar que el patriotismo es eterno y es algo que una persona interioriza totlamente cómo parte de su ser. No se puede dejar de ser un patriota y odiar a tu país porque hacerlo es arrancarnos una parte del alma. Sé que puede sonar demagógico. Que hablar de patriotismo en una España fragmentada, arruinada y hundida suena anticuado, fascista e incluso fanático, pero nada más lejos de la realidad. España ha estado en bancarrota muchísimas veces, sin poder pagar soldadas, sin poder abonar deudas y con hombres que pagaban expediciones de su bolsillo para mayor gloria del Reino. Gentes que murieron porque todos los que ahora tenemos un pedazo de terruño sobre el que sentirnos queridos y a salvo.

Un concepto discutible y discutido.

Esta aseveración, realizada respecto de España por un ser olvidable, inculto y que se arroga el derecho de pertenecer a un órgano cómo el Consejo de Estado, máximo asesor del Gobierno, es uno de los peores insultos, rallanos en la traición, que se pueden dedicar a un país que constituyó una unidad tanto en sus territorios Europeos cómo Africanos, Américanos y Asiáticos. España constituyó siempre un dejado de igualdades reflejados en las leyes de protección de los indios, en el concepto de apadrinamiento de Iberoamérica cómo un padre tutela a un hijo y una completa dedicación al establecimiento de una España encajada en América a través de las provincias de Cuba y Puerto Rico. Aún de Asia, con la provincias filipinas. Todo pensando siempre en una integración total y nacional, alejada del mercantilismo sajón y mucho más enfocada a la evangelización y establecimiento de una cultura hispánica plena y eterna. Por ello cuando un ser estúpido dice que España es un concepto discutible y discutido es tanto cómo decir que España nunca ha existido.

Es tanto cómo insultar plenamente un país con una historia inmensa y riquísima o cómo ahondar en las diferencias que nos hacen débiles en la creencia que un español es más grande que un catalán cuando ambas realidades son completamentarias y deben de positivar en lugar de negativizar y separar. El juego del patriotismo consiste en amar España y este país es tan variado y rico en sus diferencias que su unión tácita, aquella que la politicástrica desea fracturar incidiendo en hechos diferenciales que no son más que carácteres distintos, aunque plenamente compatibles en el marco de un gran país, es plenamente posible y deseable para seguir caminando en pos de abonar un territorio fértil en el que tengamos cabida todos los patriotas que no sómos los fanáticos que algunos desean que seamos, sino españoles capaces de comprender que hay otros españoles, con otros desvelos, lengua, intereses que no tienen porque atacar la unidad central sino se parte de una realidad alternativa en la que no debemos dejar entrar a los que nos separan, sino integrar a los que nos unen.

Patriotas de papel.

El patriotismo no se demuestra matando al enemigo, pues quizás no sea tal, quizás el enemigo sólo sea alguien que piensa o habla distinto, pero que en el fondo tiene algo que enseñarnos y que perdemos de vista por odios estúpidos que trascienden la lógica y que reviven los viejos fantasmas que algunos, obcecados con su ansías de poder, no dudan en resucitar una y otra vez en forma de guerracivilismos idiotas y trasnochados. No se puede hacer bandera de un sentimiento si el mismo entra en clara confrontación con una parte de la cultura del país. Con una de las lenguas del país. Quizás sea el momento de pensar porque en ciertos lugares se ataca el castellano cuando no se ha respetado suficientemente losidiomas periféricos. Quizás el odio enquistado sólo sea un modo de defensa ante una realidad que hiere de muerte a España porque el país no es capaz de asumir que tiene una gran capacidad cultural que trasciende la Historia, la Cultura y la dimensión territorial para asumir una integración de todos sus aspectos desterrando la politicástrica y el sectarismo.

Si deseas comunicarte conmigo, agregar algo a éste artículo, exponer tu opinión en privado o sugerirme temas sobre los que hablar no dudes en ponerte en contacto conmigo a través de churre_s_peinado@hotmail.com. Gracias.

8 comentarios:

Candela dijo...

CS, el problema es que, la calle, lo tiene muy claro. Son los políticos, concretamente la izquierda, los que han hurgado y hurgado hasta crear problemas artificiales, con la lengua y con todo.

El problema es ese intento de ingeniería social que carece de lógica y de sentimientos, que no atiende a otra consideración que no sea el dinero y el poder.

E..P.. dijo...

No se duda de la historia y de sus echos, tenemos historias, unas buenas otras malas, como todo el mundo.
Personalmente soy un ser no muy inteligente pero se donde vivo, cual es mi casa y quienes son mis gentes.
Repudiar todo esto seria engañarme a mi mismo. Creo que en esto estamos muchos de acuerdo. Otra es que se critique o se tenga opiniones diferentes y es que somos diferentes.
Aunque tengamos diferencias o no nos entendamos creo que todos queremos a nuestro país ( yo soy español con mucho orgullo) otra es que estemos empeñados en jodernos los unos a los otros típico de nuestra cultura como de historia.
Debemos de aprender de todos,pero no es así.
Remover los fantasmas del pasado nos hacen justificar nuestra razones...que equivocados estamos (es mi opinión) además caemos en esto por inercia.
Nuestro idioma es atacado constantemente porque así se ha inculcado la política nacionalista y si fuera solo eso tendría casi un pase, pero se discrimina en ámbito laboral(como un ejemplo de tantos) si no sabes no trabajas, en el caso de catalanes y vascos, los manchurrianos (castellanos)en Euskadi por ejemplo si no sabes el Euskera o el Batua estás perdido no trabajas ni de coña, aunque sea para pintar farolas.
Esta nueva cultura nacionalista impuesta por intereses políticos donde el castellano es un apestao hace a nuestra sociedad como cultura mucho daño, sin olvidar el nacionalismo español que también tiene lo suyo.
La cultura en este país la vapulean, manipulan y la desgradan por intereses de poder contagiando a borregos que se prestan a cualquier cosa con la dosis de años de odio llevada desde que nacemos haciendo una cadena interminable que pasa de abuelos a hijos y de hijos a nietos, el resultado es un país de cabras montesas que no van a ningún lado.
La integración de todos como la compresión mientras se siembre este odio constante seguiremos igual...
A mi edad y habiendo estado en el 80% de España sigo pensando que se sigue sembrando mierda y esperamos recoger jamones...así nos va.
Somos gente buena pero el desoriente que tenemos hace historia del siglo XXI, los siglos anteriores pasaron y no hemos aprendido nada de ellos, solo lo sacamos como dije antes para justificar nuestras razones que a veces son equivocas.
Saludos C.S.Peinado.

Zorrete Robert dijo...

A mi esto no me causa problemas. España es uno de los países mas antipatriota que existen. No se porque a algunos les causa tanto problema sentirse orgulloso de ser español y es posible que sea por las manipulaciones de nuestra historia, la leyenda negra y toda esa mierda que nos echan encima los que no quieren que estemos unidos por que nos temen.
Saluditos.

Alex de la Cuesta dijo...

Realmente interesante esta reflexion, y estoy completamente de acuerdo contigo.
En este pais se considera enemigo a cualquiera que piense ditinto a nosotros, sin tener en cuenta que, con solo dialogar un poco, se descubre que realmente no somos tan diferentes, y que el unico enemigo son los cuatro fanaticos que quieren imponer sus ideas.

España deberia hacer suyo el lema de la Union Europea de "unidos en la diversidad" reconociendo las diferentes culturas y lenguas de este pais, pues España no es solo una nacion, es la union de varias naciones con un proyecto comun.
Y eso es lo que hace grande España.

Un saludo y gracias por este interesante blog.

C S Peinado dijo...

Candela, es loque tiene el ser el amo de la propaganda, puedes hacer lo que quieras sin que te pase factura, ellos se lo guisan y ellos se lo comen, crean la demanda antes que la oferta y la derecha a verlas venir.

C S Peinado dijo...

E..P.., sómos víctimas de nuestros propios éxitos, pues el hecho de ser un Imperio poderoso nos´enfrentó a enemigos que no pudiendo igualarnos en lo militar, se dedicaron a crear la famosa Leyenda Negra... Tan efectivamente que hasta nosostros nos la creimos y claro, de aquellos polvos, vienen éstos lodos, por la poderosa invasión anglosajona que ponentodo lo suyo cómo moderno y bueno y todo lo emanado de lo hispano cómo una mierda...

C S Peinado dijo...

Lo curioso es que los ingleses siempre trataron a todo el que no fuera blanco y viviera en sus colonias cómo animales y todos nuestros defenestrados antipatriotas, Zorrete, se encomendaron a la Pérfida Albión con la esperanza de pasar a formar parte de una Commonwealth en la que sacrificarían su esencia por la pertenencia a un país que, cómo todos sabemos, no tiene amigos, sólo intereses.

C S Peinado dijo...

Alex, en España prima más el fanatismo que la cordura... Por eso nos va cómonos va, a trompicones y con porretazos desde dentro y desde fuera. Hasta que no superemos el cainismo y seamos capaces de mirar con un poco de perspectiva, seremos incapaces de salir del hoyo identitario en que nos han metido nuestros entrañables fanáticos periféricos con la complicidad de un gobierno central más preocupado en guardar la poltrona al precio que fuera antes que gobernar para todos los españoles....

Darle Caña a ésto: