A medio camino entre Jaén y la
Loma, a un tiro de piedra del Puente del Obispo y apenas a quince
kilómetros de Mancha Real, se encuentra el paraje natural denominado la
Laguna Grande. Un lugar aislado en mitad del mar de olivares jiennenses
en la transición desde la campiña que circunda el Guadalquivir a los
macizos montañosos de Mágina. Dicho paraje posee una extensión de unas
doscientas cincuenta hectáreas completamente protegidas, constituyendo
la Laguna más extensa de toda la provincia de Jaén. Del espacio
protegido señalado la lámina de agua, que concentra la mayor
biodiversidad, cubre una extensión de apróximadamente veinticinco
hectáreas, con lo que supone una superficie similar a la de veinticinco
campos de fútbol. La Laguna Grande se abastece tanto del agua de lluvia
que cae cómo de la contribución de diversos arroyos que contribuyen
principalmente desde finales de octubre hasta principios de verano.
