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| F de Internet. Así me brillan de tanto cómo me los están tocando. |
Últimamente creo que éste país está pasando por la fase hilarante que cualquier aspirante a demente sufre antes de caer en el punto sin retorno. Desde que se hace más caso a un diario que a un Juez, el país cae y cae rebotándo en las paredes del abismo que conforma la imbecilidad en España. Algo que estimo es endémico y que, a falta de verdaderos problemas, tal parece ser la cuestión, estiramos y estiramos dos noticias y medias con el objetivo de, uno, que los periódicos afines o no afines vendan más ejemplares, cosa estúpida desde que existen las ediciones digitales y dos, mantener al público desinformado, si lo has leído bien, de-sin-for-ma-do, sobre lo que de verdad pasa en derredor. Antes el amarillismo, término inventado en Inglaterra para designar los periodicuchos dedicados a los cotilleos por su color en contraposición al salmón de la prensa económica, era algo marginal, ahora, en España es el pan nuestro de cada día.





