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| Foto: La Taberna del Puerto. Panteón de Marinos Ilustres. |
Para no perder la costumbre que ya inaguráramos con la Felicísima, Córdova encontraría, a lo largo de la campaña de mil setecientos ochenta y uno y a todo lo largo del Canal de la Mancha, violentos temporales que azotaron con saña la escuadra sin experimentar, sin embargo, males de consideración. Todo ello gracias al genial general Córdova que dispondría las mejores disposiciones de cara a arrostrar con éxito tanto la debacle que pudiera provenir de la Naturaleza cómo desde costas británicas. Le secundaría en las misma el mayor general y segundo en la línea de mando José de Mazarredo. Serían tiempos de una Armada dotada con el mejor efectivo humano que conocido hubiera la historia naval española. Dice mucho de éste hecho el que Córdova pudiera acariciar un nuevo éxito pudiendo llevar a Brest otro convoy de veinticuatro buques británicos cómo brillante colofón a la campaña que había enfrentado a la decadente España con la surgiente Inglaterra.





