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| España en ebullición. |
Para el que me siga de vez en cuando, que una sobredosis de CSPeinadismo no es demasiado aconsejable, sabrá que no me caracterizo por ser un apasionado de la siniestra. En mi estado de transición de núbil a adolescente y posteriormente a adulto tuve la desgracia de padecer. Digo bien. De padecer las continuas alusiones a un sistema decrépito que se caracterizaba justamente por ser corrupto, mentiroso y más dado a premiar el Pelotazo que la decencia. Una época, finales de los ochenta, inicios de los noventa, que se caracterizó por otra crisis económica de la que, obviamente, no hemos aprendido demasiado. Dicho ésto comprenderan ustedes que hechos cómo lo de Repsol me repatee doblemente cuando elementos de la radical Izquierda Unida se permiten el lujo de decir que la expropiación de la petrolera es un golpe merecido por el pueblo español. Queda claro y cristalino el amor que esos seres tienen por esos votantes imbéciles que les premian con sus votos.
El que bien te quiere...
No aludiré a la ida y venida del apoyo al gobierno del sucialismo patrio. Esos, que no terminan de creerse que alguien les sacara del poder hace ya cuatro meses de una patada en la agit-pro, siguen sin saber donde están ni que hacer. El gran RuGalcalva, otrora ministro temible y temido ahora no es sino un pelele atado a sus propios resultados electorales que hacen que si bien el PP vaya descendiendo en intención de voto merced a las reformas que están llevando a cabo gracias a la porquería de país que nos dejaron los adláteres del Amo de las Cloacas del Estado, el lo haga parejo y en picado, cómo corresponde a una opción política que, gracias a Mr Gañán en Andalucía, se va labrando la lápida lentamente, letra a letra, mientras aquellos desplazados eternos por el impetú de Isidoro, los garantes de la Internacional, los cachorros del asesino de Paracuellos ven cómo se les va haciendo la justicia histórica que, según ellos, no se les hizo durante la contienda Nacional.
Cayo Lara, el hombre que mira de soslayo al medico Llamazares, que dudo mucho que respetara el juramento hipocrático más allá de tu afiliación política y tu cercanía al castrismo, se vanagloria de haber hecho resurgir un partido tan residual cómo prescindible, por cuanto sus comentarios en contra del Pueblo que les mantiene en su puesto y les paga el sueldo, sería para que perdieran mil millones de votos de una tacada. Eso en un lugar racional donde la ciudadanía sea medianamente culta, no esté lobotomizada por la televisión al servicio de la progresía y lea regularmente algo más que la prensa del corazón. En éste trozo de terruño que nos queda del grandíoso Imperio que nos fue arrebatado a base de masonería y traición, la siniestra más oscura y radical ve cómo a cada medida del gobierno o a cada salida de tono del sucialista de turno el número de votos les crece y con ello el derecho a soltar las grandes paridas prosoviéticas que hicieron grande la Revolución de Octubre... Hace cien años.
...Te hará llorar.
En el fondo, que cada vez que éstos payasos habran la boca suba el pan seis euros, no da sino pena. Con cierta dentera, eso sí, pero pena al fin y al cabo. Y no por ellos. Que vá. Por ellos si acaso te viene la arcada, no mucho más. La pena me la dan esos españoles que siguen sin saber de la misa la mitad, son más del campo que un arado y votan izmierda si o si. Cambiando a uno u otro partido en función de lo popular que sea uno u otro. No dudo que tienen buenas intenciones, cómo buenas deben de ser las de Castro, Ortega, Chávez o Correa con sus pueblos, los cuales son de los más inadaptados, atrasados y criminalmente boyantes del Cono Sur y que, sea dicho de paso, son los ídolos de éstos animalicos que tenemos aquí, que lo mismo te montan un piquete criminal que te ocupan un escaño en el Parlamento de Andalucía cómo esa cabra barbuda del alcalde de Marinaleda, del que no sé el nombre y del que, sinceramente, espero no aprender nunca.
La siniestra profunda, la rancia, la rapúblicana, que está encendida por su suerte en las urnas, por lo bien que los miman en la pobre Andalucía, por lo mal que lo está haciendo la monarquía y por supuesto porque ellos lo valen. Es para hacérselo mirar, no de golpe, pero sí poco a poco, porque si lo que queremos es ser la sucursal de Cuba en el continente europeo, con ésta gente lo estamos logrando a fuerza de bien. No puede ser que la única opción política a parte del sucialismo sea el abismo, lo cual deja en entredicho la calidad democrática en España, por la cual la izquierda prefiere dar pasos hacía atrás a cada cual más fuerte y el grueso de los votantes con ellos, retornando a un punto que ya nos enfrentó una vez y demostrando que ésta democracia no les vale. Que quieren la suya propia y en la misma ellos representan a quien quieren, cómo quieren y porque quieren y en su democracia sólo hay unos ganadores, ellos, y unos perdedores, todos los demás.
Amour, amour.
Y es que se quieren mucho, cada vez más. Y nosotros menos, mucho menos. A mí, una tipa, que ocupa escaño de diputada en la Asamblea de Madrid, me dice, por su santo morro, que lo que ha pasado en Argentina es algo que me merezco cómo español, le meto una patada en la boca que va a estar chupando sopa el resto de su vida. Y que no me vengan con que soy violento. Más violentos son los perroflautas del 15M, los piquetes sindicalistos y toda la basura de la inmensa maquinaria propagandística del AgitPro que persiguen llevárselo calentito a costa de ponernos el la picota de la inmundicia más salvaje de la que son capaces de crear. España, que nunca fue de izquierdas, se volvió totalmente zurda el día que Cara Garbanzo la espichó. En el mismo momento que una tonelada de granito certificaba la defunción de cuarenta años de Historia, España empezaba a escribir con la mano tonta. Así nos ha ido y así nos va.
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